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METODOLOGIA DIALÓGICA DESDE LA COTIDIANIDAD Y LA INSTITUCIONALIDAD

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La participación protagónica, corresponsable y revolucionaria como fundamento de la Democracia Participativa planteada desde el proceso bolivariano definitivamente no se puede dar sin método, y mucho mas cuando se quiere que individual, grupal, asamblearia y colectivamente la gente participe para criticar la realidad desde sus saberes y proponer las acciones para nuevas prácticas realmente emanicpadoras y transformadoras.

A continuación se presenta la Metodología Dialógica elaborada por Alice Peña Maldonado en su tesis PRÁXIS EMANCIPATORIA EN LA CONTRALORÍA SOCIAL DESDE LA VISIBILIZACIÓN DE LOS SABERES POPULARES basada tanto en la investigación desde la participación ciudadana respecto al tema de Contraloria Social como del aporte de diversos autores vinculados al tema.

En esa investigación se asume lo político como acción humana para resolver problemas y transformar el entorno a favor de un colectivo, la concienciación como proceso de conciencia sociopolítica y el diálogo como fluido de información y conocimiento en forma de saberes populares resultan aliados en la construcción del Poder Constituyente y Constituido.

En la praxis emancipadora de la Contraloría Social consensuada por los actores sociopolíticos desde la dinámica dialógica que se produce y se recrea los saberes populares y las prácticas sociales creadoras, liberadoras y transformadoras a partir de la concienciación sustenta los cambios y las transformaciones del entorno que a su vez contribuye al desarrollo integral de la comunidad, la sociedad y el País.

2.5.1. Conceptualización de la metodología

La metodología dialógica para la acción contralora constituye un ejercicio que implica nuevos aprendizajes y acciones tanto en lo público como en lo privado. De allí la importancia del diálogo como factor de cambio y producción de conocimiento. No estamos hablando del simple intercambio de palabras como diariamente lo hacemos de modo trivial, sino de un diálogo hecho desde la conciencia misma de sí mismo y los otros, las cosas y las situaciones que vivimos.

Diálogo que implica el flujo de saberes originarios, hegemónicos, contrahegemónicos y emergentes, para su reflexión crítica y acción liberadora. La construcción de una metodología dialógica en materia sociopolítica caracterizada por integrar dos procesos que se complementan (comunicación y concienciación), es un reto y un desafío que implica subvertir un orden establecido y construir otro. Su fin último es la construcción de una ciudadanía e institucionalidad a partir de un espacio, una instancia y un mecanismo de participación llamado Contraloría Social.

Esta metodología pasa por los conversatorios reales del mundo de la vida y del Poder Constituyente quienes con su mirada y sus voces están en capacidad de generar palabra ante el sistema establecido y el Poder Constituido que reproduce permanentemente practicas desde los saberes que son aplicados en realidades concretas. Estos saberes no son siempre visibilizados y reconocidos debido al flujo de información y conocimiento, a la saturación de mensajes y ruidos que nos expone el sistema de comunicación de masas.

La metodología dialógica al asumir las voces y miradas que pertenecen al colectivo histórico que las crea, busca primordialmente sistematizar y visibilizar sus contenidos, hechos saberes originarios; hegemónicos; contra hegemónicos y emergentes.

La metodología dialógica se caracteriza por ser un espacio de participación protagónica que permite a los sujetos históricos en situación y en proyección, sean actores de sus propias historias, de participación corresponsable. Porque no es responsabilidad del ciudadano frente a otros y las instituciones, sino que cada cual asume su responsabilidad, tanto el Poder Constituyente como el Constituido, y es de participación revolucionaria porque invoca al poder fundante a realizar los cambios y transformaciones que se necesitan y esperan.

La metodología dialógica implica un diálogo intersubjetivo entre iguales, mostrando la reflexión de los participantes como agentes (entrevistados o de una comunidad interpretativa), sus motivaciones y sus interpretaciones, aportando un mayor grado de implicación y consiguiendo unas relaciones lo más simétricas posibles, sin negar su condición histórica.

Está orientada a la conexión real entre la teoría y la práctica, incluso visualiza la desconexión o disfunción entre la palabra y la acción. Si bien podemos llevar a la conciencia nuestra situación y condición histórica, no basta hasta tanto nuestra práctica asuma nuevas formas que deslegitimen las hegemónicas y produzca aquellas que sean realmente emancipadoras y por tanto, transformadoras. Esto conlleva a un tiempo (corto, mediano y largo plazo) para ir desentrañando nuestras actitudes individuales y sociales e ir configurando nuevas realidades.

A continuación un esquema sobre la Metodología Diálogica:

 

2.5.2. Objetivos que se pretende alcanzar con la metodología

La metodología dialógica tiene como fines últimos, el desarrollo de una ciudadanía que como Poder Constituyente es potencia creadora, liberadora y transformadora. Generar la construcción de instituciones que como Poder Constituido respondan a las necesidades, intereses y expectativas del Poder Constituyente.

Ambos poderes deben actuar de modo dialectico, reduciendo los niveles de antagonismos y las contradicciones propias de los sistemas construidos por el ser humano.

En este sentido la metodología dialógica tiene como objetivos:

  • Sensibilizar en las capacidades dialógicas de los sujetos históricos para la construcción de saberes populares y su sistematización, caracterizando las potencialidades, debilidades individuales y sociales producidas en su contexto cultural.
  • Reconocer las voces y miradas de los ciudadanos y/o colectivos que hacen críticas y aportes pertinentes y validos a la realidad institucional y al servidor público presente en ellas.
  • Generar espacios de debate para la discusión permanente de los temas y problemas que favorecen y/o afectan a los ciudadanos y/o colectivos.
  • Monitorear espacios cotidianos y virtuales donde se debaten temas de interés social en función de las instituciones estadales o privadas.
  • Sistematizar las voces y miradas de los actores sociopolíticos que participan en los debates con temas específicos y vinculados con las instituciones garantes de los derechos, conforme a lo establecido en la CRBV.
  • Visibilizar las voces y miradas, luego de su sistematización y categorización para ser socializadas a los ciudadanos interesados por el tema en estudio.

2.5.3. Fundamentación

La base ontológica de la que parte la metodología es una concepción de la realidad social como producto construido por las personas a través de sus interrelaciones e interacciones, donde el diálogo cumple un rol relevante. Es así que la inclusión de las voces y miradas de personas que tradicionalmente son excluidas del ámbito político, académico y mediático son asumidas con el debido respeto y valoradas por si mismas.

La metodología incorpora las voces de todas las personas involucradas en la investigación desde el inicio hasta el final de la misma.

Desde la perspectiva de la metodología, el conocimiento creado es resultado de un diálogo que incorpora los saberes y puntos de vista del colectivo a lo largo de todo el proceso de investigación, rompiendo con la habitual división sujeto-objeto de estudio.

La metodología se centra en el aspecto intersubjetivo de la creación de conocimiento: todo lo que forma parte de nuestro saber es resultado del diálogo, la discusión, la reflexión, el intercambio de ideas.

Es una metodología práctica y transformadora, ya que como resultado de su aplicación en los análisis de las prácticas de contraloría se proponen acciones para superar las insuficiencias en las prácticas, siempre a partir del diálogo y la convivencia, y no desde la exclusión.

La metodología es coherente con las dinámicas dialógicas que se están dando en la sociedad de la información, con las teorías de los autores más relevantes en ciencias sociales, y con las políticas de investigación, que privilegian la utilidad social de los resultados de las investigaciones.

2.5.4. Principios y valores básicos de la metodología

De principios y valores tenemos el respeto a la persona como sujeto histórico no acabado, sino en situación y proyección, la concepción del ser humano como agente y productor de cambios, transformaciones culturales, políticas, económicas y sociales. La comunicación como diálogo para la acción que permite el debate de ideas, el consenso y la toma de decisiones para acciones concretas en función del bien común, la realidad entendida como el mundo de la vida y el sistema como espacio de participación, solidaridad, cooperación, organización y producción cultural, la sensibilidad y el compromiso social como elemento ético primordial para el ejercicio ciudadano, la emancipación como proceso para subvertir el orden establecido que oprime y deshumaniza al hombre y mujer en situación histórica y la reflexión crítica y propositiva de la realidad para acción protagónica, corresponsable y revolucionaria de los sujetos históricos.

En consecuencia: a) Toda voz y toda mirada debe ser asumida como válida. No puede ser comparada con otro (subestimada o sobreevaluada) porque responde a un sujeto histórico único. b) Todo ciudadano y colectivo es elegible para que con su voz y mirada exprese su opinión y conocimientos sobre temas de interés colectivo. c) Los saberes populares se encuentran donde está la gente, donde conviven, participan e interactúan. d) La diversidad y riqueza de los saberes populares en un grupo de ciudadanos no puede estar capitalizada por manos inescrupulosas y sin sentido ético. e) Valorar y respetar al otro en sus saberes populares comienza con el valorar y respetar los saberes de sí mismo como constructo individual y social. f) Así como toda norma tiene su excepción, igual son las víctimas del sistema quienes mejor pueden con su voz y su mirada manifestar abiertamente, las deficiencias, los atropellos y las incoherencias de las instituciones, al no garantizar por igual los derechos y las oportunidades a partir de su condición social, de allí que su participación sea primordial. g) Importante es respetar los aportes desde la identidad femenina y masculina, debido a las necesidades, intereses y expectativas diferenciadas por ciclo de vida. Lo que comporta un enriquecimiento y complementariedad de voces y miradas desde el género.

2.5.5. Método, procedimientos, medios y técnicas

Es notorio observar que aquel refrán popular “de la palabra al hecho hay mucho trecho” es un indicativo proverbial que no se puede descartar en el proceso dialógico. Pues no se trata de la toma de conciencia crítica de la realidad sino de ser capaces de producir las posibles acciones y prácticas concretas, que los participantes, como actores sociopolíticos lo perciban y sientan realizable, posible de ejecutar.

Esto requiere de reflexión-acción-reflexión como método transformador y donde el ensayo-error resulta una condición sine qua non por tratarse de seres reales quienes con sus propias contradicciones (no siempre conscientes de ellas) las proyectan en los demás. El error, no es bien visto dentro del mundo social (político, académico y mediático) debido al riesgo y consecuencias que supone. Una equivocación es señalada, sancionada y castigada, no tanto por el defecto que supone sino por la intencionalidad que pudo haber existido ¿Cómo tratar el error para que sea fuente de aprendizaje y no causa de castigo? (Maturana, 2011). No obstante, aclarado este punto, el ensayo y error permite obtener saber popular propositivo y procedimental que con aciertos o desaciertos hace camino al andar con los riesgos que comporta y que desde los objetivos bien claros y definidos se evaluará si contribuyen a la emancipación y transformación. La capacidad de reflexión-acción permite producir prácticas propias y originales, a la vez que influye y modifica las estructuras sociales considerando la posibilidad de elaborar interpretaciones reflexivas y crear conocimiento.

Es así que la reflexión-acción-reflexión, el ensayo y error, desde una relación dialéctica permiten el encuentro de lo total y lo focal para producir transformación y resolución de problemas/temas de interés colectivo.

  • El ensayo y error señala soluciones, la reflexión-acción-reflexión indica si la solución es emancipadora.
  • El ensayo y error busca resolver algo, la reflexión-acción-reflexión lo comprende desde la totalidad a transformar.
  • El ensayo y error busca una solución, la reflexión-acción-reflexión presenta alternativas y opciones a considerar entre las mejores y pertinentes.
  • El ensayo y error asume los saberes del individuo, la reflexión-acción-reflexión promueve y asume los saberes colectivos.
  • El ensayo y error, así como la reflexión-acción-reflexión requiere del dialogo, consenso y acción.

Como se puede observar la reflexión-acción-reflexión como método, al incorporar el ensayo y error asume la imperfectibilidad humana siempre y cuando se busque la perfectibilidad del sistema en el corto, mediano y largo plazo. No asumir la imperfectibilidad humana es pretender y convertir la acción dialógica en una panacea. Tarde o temprano se genera un proceso de desilusión y desencantamiento del método, precisamente porque se busca la eficacia y la eficiencia en los resultados con una óptica positivista, dejando de lado la diferencia en las características que tiene este método (reflexión-acción-reflexión) con el segundo: se trata de aprender haciendo.

La metodología dialógica se desarrolla en 5 procedimientos basados en las premisas anteriores:

  1. La interacción basada en la acción comunicativa, permitiendo orientar y construir el diálogo hacia el entendimiento, sin la imposición de puntos de vista. En el diálogo que se genera a partir de la acción comunicativa no existe el desnivel metodológico entre persona investigadora y persona investigada. También se sensibiliza hacia los saberes populares quienes serán el objetivo a lograr dentro de un proceso dialógico para acciones emancipadoras.
  2. Puesta en marcha de un proceso dialógico partiendo del diálogo y la acción comunicativa. Éstos son el germen de la transformación social. Se trata de encontrar un proceso dialógico que comprenda, además de las interpretaciones de las demás personas, aquellas que se dan entre las personas, obligando a buscar argumentos para refutar nuestra visión, reafirmarla o replantear la situación con argumentos de validez fundamentada.
  3. Consenso y toma de decisiones para la acción que permite el acuerdo individual y colectivo.
  4. La actitud transformadora que hace referencia al procedimiento que siguen quienes investigan para explicar un fenómeno, sistematizarlo y visibilizarlo.
  5. La acción transformadora puesta en ejecución para ser monitoreada en el tiempo y evaluar si cumplió su fin último.

En su condición, el proceso metodológico comprende una serie de requerimientos en el desarrollo del proceso y los pasos que se siguen para alcanzar el objetivo propuesto:

  • Crear una sensibilidad al fenómeno comunicacional dentro de la experiencia propia y del entorno. Así como desarrollar las capacidades de observación de la realidad estudiada y de la escucha por parte de los actores sociopolíticos participantes y comprometidos con el objetivo investigador. Se hace necesario educar para ello, pues muchas veces nos limitamos a ver y oír, sin profundizar.
  • Partir de la acción dialógica que se produce en la calle, en la comunidad, en el trabajo, en las redes y espacios virtuales donde se dan discusiones que se circunscriben al tema u objetivo estudiado y enriquecen el debate. El espacio cotidiano y el virtual ofrecen la posibilidad de aprendizajes significativos que permiten sensibilizarnos y orientarnos en la forma como las personas conciben la realidad. Puede ser visto como un primer acercamiento al tema desde lo que opina la gente común, o sus percepciones ante un evento vinculado al objetivo investigado. Aunque no se trata de un juego al azar, cuando se está investigando surgen coincidencias que permiten a la gente hablar del tema sin necesariamente preguntársele. De allí la observación y la escucha como acciones vitales del investigador.
  • Promover una cultura del diálogo y debate, aceptando incluso el conflicto como un momento necesario para llegar al entendimiento y producir consensos.
  • Educar a través de talleres formativos y técnicas apropiadas para acompañar el proceso dialógico donde la coherencia del método y los objetivos a alcanzar estén muy claros.
  • Conocer y manejar las herramientas y técnicas a utilizar desde el sentido final de la metodología, puesto que su uso va a depender de lo que se busca y hay un cambio significativo en las actitudes evitando mecanizar el proceso.

El aparato instrumental de la metodología está conformado por las técnicas vinculadas para la recolección de información y obtención de los conocimientos, para la toma de decisiones y consensos, la actuación ciudadana en la práctica social y la trasformar el objeto de estudio.

El uso de los cuestionarios, las entrevistas, los registros orales, escritos, fotográficos y audiovisuales, debates, conversatorios, coloquios, grupos focales, las consultas, los estudios de percepciones, análisis críticos basados en estudio de escenarios, el estudio de bibliografía sobre el tema, pueden ser utilizados desde los diversos paradigmas de las ciencias sociales como el positivismo, hermenéutico, socio-critico y socio-construccionista, con el objetivo de obtener información para sus propios fines. Lo importante es que los investigadores y/o los participantes de la metodología dialógica se reconozcan en un proceso concienciador y emancipador de largo alcance. Pues se trata de colectivos y no la opinión de grupos que bien podrían denominarse élites, aspecto que cuestionaría los resultados, ya no como saberes populares dentro de una producción cultural especifica.

El flujo de saberes que concurren y se producen a partir del uso de estas técnicas debe ser sistematizado de modo tal que permita su construcción, validación y posterior visualización.

2.6. La metodología dialógica aplicada a la Contraloría Social

Aplicar la metodología necesariamente va a exigir un proceso de aprendizaje de los actores sociopolíticos, que como sujetos históricos en situación y en proyección necesitan evidenciar sus capacidades. Incluso desde sus limitantes para contribuir en cada campo: concienciación, producción de saberes, praxis emancipadora desde la Contraloría Social y propiamente en la metodología dialógica.

Esto no se logra con una sola acción y método comunicacional, la realidad a estudiar (en nuestro caso, la Contraloría Social desde los saberes populares) va a llevar al investigador o grupo investigador como un sujeto y actor más a indagar en el contexto, las posibilidades reales donde fluyen esos saberes y que no son percibidos porque no están organizados como ocurre cuando buscamos un libro con autor y tema determinado.

A continuación se presentan dos espacios, el primero representado por lo micro como puede ser un ciudadano, una comunidad o un colectivo y quienes ante un problema de Contraloría Social se ven prestos a responder (Figura 4). El segundo comprende la institucionalidad como espacio para hacer Contraloría Social desde los funcionarios hasta los beneficiarios, incluyendo todo el espectro social (Figura 6).

A)   En cuanto al ciudadano, comunidad o colectivo observemos el proceso de concienciación que se da en el primer momento en que se crea la razón o motivo contralor, previo al inicio del procedimiento conforme a la Ley Orgánica de Contraloría Social. La concienciación como proceso colectivo, donde interviene la investigación, la problematización, la sistematización y la visibilización de las voces y miradas contraloras. Este método dialógico va a permitir producir conocimiento desde la realidad y legitimar la práctica contralora, pues se trata de un ejercicio en función de un Estado social y de derechos que se construye en la dialéctica permanente y donde el diálogo para la acción y la acción para el dialogo son elementos constitutivos.

Luego de culminado este proceso, el documento inicia el procedimiento ante los entes competentes como lo señala la LOCS.

Este proceso permite la concienciación de una realidad específica en un contexto dado, su problematización, la producción de saberes concretos para esa realidad y las prácticas contraloras requeridas, así como el seguimiento del tiempo y resolución del problema en el corto, mediano y largo plazo, hasta que lleve a la transformación real de las instituciones y cambio del servidor público identificado y responsable de la situación irregular a ser controlada.

B)   En cuanto a la institución pública y privada

Concebida la institucionalidad como la construcción de las estructuras y sistemas necesarias que permiten el desarrollo de prácticas sociales conforme al fin colectivo basado en los criterios de derecho, igualdad, justicia y equidad. Esto presupone que no es un aspecto estático, responde a la dinámica social que se supera o no, pero que se materializa para dar forma a lo que serán respuestas individuales y colectivas conforme a los objetivos, principios, valores y disposiciones que coadyuven en su realización plena.

Esta tarea de la nueva institucionalidad y de la creación de Estado a favor de sus pueblos no puede esta ajena a la praxis liberadora y emancipadora que envuelve la acción contralora y es el Poder Constituido quien debe emprenderla pues quien la constituye es el mismo sujeto histórico o actor sociopolítico: los ciudadanos y ciudadanas que conforman el pueblo. A veces la fragmentación de la realidad y de las tareas nos lleva a reducir y dividir al pueblo que da un servicio del pueblo que recibe su servicio.

Los hombres y mujeres sujetos de derechos y deberes en una nación y territorio común a partir de su identidad (venezolanidad) y sentido de pertenencia, como ciudadanía, independientemente si ocupan o no cargos públicos, privados, deben preponderar su capacidad de salvaguardar el beneficio social, sin restringir la función contralora a los que están fuera de las instituciones, o dentro con funciones contraloras, sino que precisan ser también los que ejerzan labores con fines colectivos, los primeros en fiscalizar y hacer control social.

Sin este aporte, estaría muy limitada la CS. Aún cuando dentro de la estructura estadal se ejerce el control de la función pública por parte de personal especializado esta no es suficiente. Pues se trata de una acción ciudadana dentro y fuera de las instituciones, por lo que la conciencia política debe permitir una praxis emancipadora y que la Contraloría Social resulte el espacio natural para ello.

El Estado, como Poder Constituido, se rebela como el espacio idóneo, donde el funcionario o servidor público desarrolla una conciencia política y una praxis emancipadora, convirtiéndose esta estructura sociopolítica en su rol de educador, en instrumento de unidad intelectual y moral (Gramsci, 1947).

La obligatoriedad de la contraloría interna por parte de las instituciones públicas bajo los lineamientos de la Contraloría General de la República aplicada a todos los procesos administrativos y el monitoreo de funcionarios públicos que han sido señalados por presuntas irregularidades, así como las exigencias de las empresas privadas para determinar irregularidades que impiden la optimización de sus recursos y ganancias, no garantizan ni sustituyen la labor contralora de los ciudadanos. Ambas no son suficientes si no existe en las instituciones públicas y privadas la evaluación continua de los resultados y garantía del servicio que ofrecen a un colectivo.

Como se trata de mejorar los servicios, de garantizar los derechos del ciudadano, las instituciones deben ser las primeras en consultar a sus destinatarios (público clave, usuarios, consumidores, etc.) de conocer sus percepciones, de entrar en diálogo con aquellos que son su razón de ser.

Es de allí que este método no sólo se limita a la denuncia en sí misma, a la sanción del funcionario o de la institución se trata de la construcción de nuevas instituciones que respondan eficiente y eficazmente a los ciudadanos. Una denuncia sólo pondría el dedo en una parte del problema y no lo resolvería del todo, en cambio, si las instituciones están en permanente escucha de la ciudadanía mucho sería lo que se solucionaría.

 

Como podemos observar la aplicación de la metodología dialógica con fines de Contraloría Social debe fundarse en el ser y quehacer ciudadano (ya sea como receptor, usuario de servicios o consumidor de productos o emisor, cuando es quien da el servicio o provee de productos), no como algo circunstancial y esporádico, debe formar parte de la misma naturaleza de una ciudadanía protagónica, corresponsable y revolucionaria, que no se queda en simple retorica sino que se conforma como tal.

Esta metodología se hace en la acción, en lo que existe, en lo real. De lo que resulta es producto único y valido para esa experiencia contralora que aunada a otras experiencias contraloras pueden producir una cultura verdaderamente contralora.

En resumen, la metodología dialógica busca a través de la comunicación como elemento integrador de la interrelación e interacción humana, la construcción de ciudadanía e institucionalidad a través del flujo de los saberes populares en miras a una praxis emancipadora.

Este proceso permite la concienciación de una realidad específica en un contexto dado, la producción de saberes concretos para esa realidad y las prácticas contraloras necesarias, que en el tiempo histórico y espacio sociopolítico producirá la transformación real de las instituciones y el cambio del servidor público identificado y responsable de la situación irregular a ser controlada.

Para ahondar más en profundidad la aplicación de la metodología dialógica para la búsqueda de los saberes populares en la Contraloría Social, en el capítulo siguiente se encuentra desde la práctica como el método, los principios y las técnicas permitieron el logro de sus objetivos. Pretender que lo teórico en materia epistemológica y metodológica lo exprese todo es negar que la realidad es la que permite producir las herramientas válidas y posibles, siempre y cuando los participantes estén conscientes del objetivo que se busca en términos reales y desde una mirada teleológica, que en nuestro caso es la construcción del Poder Constituido desde el Poder Constituyente.

Consideraciones

  • La exigencia y la aplicación de una metodología para los espacios de comunicación y en específico para los conversatorios representa un reto y desafío para quienes asumen el camino del diálogo como la manera más expedita que tenemos los seres humanos para confrontar las visiones y posturas, así como los sentimientos y pasiones que se tienen frente a la realidad que los une en función de transformarse y transformar.
  • Los teóricos que acompañan y apoyan con sus ideas y planteamientos en el marco de la acción dialógica para la participación emancipadora permiten reconocer la complejidad del hecho y fenómeno dialógico. Esto implica para quienes trabajamos con la palabra (oral y escrita) una toma de conciencia de las posibilidades pero también de los límites que la encierran. No se trata en ningún sentido de mostrar la comunicación humana como una panacea, pues está lejos de serlo, pero es la comunicación el proceso esencial del hombre y la mujer para la construcción de sus historias personales y colectivas.
  • Sistematizar lo que una comunidad interpretativa de la realidad expresa es una condición sine qua non para visibilizarla y por ende valorarla por su utilidad para construir los cambios y las transformaciones requeridas o anheladas en un momento dado del tiempo histórico y espacio social determinado.

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