PROYECTO COMUNITARIO

DIAGNÓSTICO PARTICIPATIVO

Capítulo 17: http://www.mailxmail.com/curso-abc-consejos-comunales/diagnostico-participativo

 El Diagnóstico Participativo

¿Qué es el Diagnóstico Participativo? Llamamos diagnóstico participativo (también conocido como diagnóstico comunitario o diagnóstico compartido) al diagnóstico hecho por un colectivo. Es un instrumento empleado por las comunidades para la edificación en colectivo del conocimiento de su realidad, en el que se publican los problemas que las afectan, los recursos con los que cuentan y las potencialidades propias de la localidad que puedan ser aprovechadas en beneficio de todos; lo cual, permite identificar, ordenar y jerarquizar los problemas comunitarios y, a través de ello, hacer que la gente llegue mejor preparada a la formulación del presupuesto participativo.

¿Por qué o para que hacer un diagnóstico participativo? Porque, mientras la comunidad analiza el diagnóstico, va comprendiendo mejor su situación, identificando los problemas y obstáculos que impiden su desarrollo y determinando las prioridades. El diagnóstico sirve además, para planificar y activar el Plan Único de Desarrollo del Órgano Ejecutivo.

Existe una marcada diferencia entre un diagnóstico hecho por agentes externos a una localidad y aquel hecho por los propios vecinos; de hecho, los planes de acción y las soluciones suelen ser más apropiados y eficaces cuando se basan en el  análisis de los problemas realizados por las personas afectadas. El diagnóstico participativo es una actividad del colectivo comunal; sin embargo, es conveniente que la comunidad cuente con el apoyo de facilitadores para aplicar la metodología adecuada al proceso investigativo llevado a cabo por los sectores populares.

¿Cuales son los problemas, necesidades, recursos y potencialidades? El objetivo del diagnóstico participativo es obtener información acerca de los problemas y  necesidades comunitarias y su articulación dinámica con recursos locales y externos, así como las oportunidades de desarrollo que tienen los habitantes de las comunidades, ante lo cual definiremos como problemas comunitarios aquellos que afectan el normal desenvolvimiento social de los habitantes residentes en un área geográfica determinada: falta de servicios básicos (aseo urbano, electricidad, agua, cloacas, asfalto); inseguridad, desempleo, falta de infraestructura recreativa (canchas, centros culturales, parques, plazas); de infraestructura social (escuelas, ambulatorios, hogares de cuidado de niños, recreación), entre otros.

Asimismo, definiremos como recursos comunitarios, a las fortalezas presentes en la comunidad: talento humano (albañiles, artesanas, panaderos, ingenieros, mecánicos, maestras); vocación económica y productiva; elementos naturales (árboles frutales, minas, peces, playas, ríos); organización social existente (unidades de batalla electoral, patrullas, grupos culturales, deportivos, religiosos, comerciantes, grupos de voluntarios); líderes naturales; aspectos geográficos, entre otros.

Las oportunidades comunitarias son los componentes ajenos a la comunidad que pueden ser empleados en su beneficio: los programas sociales del gobierno nacional (Mercal, misiones educativas, reservistas…); los planes de financiamiento popular nacional, regional o municipales (Foncrei, Banco del Pueblo, Banco de la Mujer, Fondemi, cajas de ahorro, bancos cooperativos, fondos de crédito regional…); las potencialidades del suelo, entre otros.

¿Para que otras cosas sirve el diagnóstico participativo?

El diagnóstico participativo servirá además para: Conocer con un mínimo de fuero científico, el lugar donde vivimos. Establecer las prioridades con un criterio racionala las demandas comunitarias. Construir un ¡nosotros! comunitario territorial. Hacer que la comunidad tome conciencia de los diversos aspectos relacionados con los problemas que las aquejan. Proporcionar espacios concretos para la organización y la participación de diferentes grupos comunitarios. Proporcionar una base para elaborar un plan único de trabajo dirigido a la solución de los problemas comunitarios. Recolectar datos que puedan proporcionar una base para el sistema de seguimiento, control y evaluación. Adesarrollar el Poder Popular.

¿Quiénes realizan el diagnóstico?

En auxilio del Órgano Ejecutivo, el diagnóstico participativo es realizado simultáneamente por las personas que habitan en la propia comunidad, básicamente por los miembros activos del Consejo Comunal. Pueden apoyarse inicialmente por un grupo de especialistas, pero la idea es que una vez que la comunidad se apropia de la metodología sea ella quien se responsabilice del proceso. Es indispensable que dentro del grupo que realiza el diagnóstico se encuentren los líderes naturales, personas con distintas responsabilidades en la comunidad (profesor, administrador de Mercal, el responsable de las distintas misiones, presidenta de la asociación de vecinos, entre otros).

¿Cómo se logra la participación de la comunidad en la elaboración del diagnóstico? Debe realizarse una convocatoria abierta y atractiva a todos los habitantes de la localidad sin distingo alguno, es algo natural que los habitantes de una determinada área geográfica se interesen por los problemas que aqueja a su comunidad y estén dispuestos a proponer soluciones y a participar en la ejecución de las mismas;  pero lo más usual, es que asuman la tarea del diagnóstico los cuadros con más vocación participativa. Lo importante es que exista siempre un acceso abierto a las reuniones de tal modo que si algún miembro de la comunidad no se siente interpretado por quienes la representan, pueda expresar en ellas sus opiniones críticas. Para realizar la convocatoria es conveniente apoyarse en los líderes naturales, así como en todas las fuerzas sociales y políticas que hagan vida en la comunidad.

La agenda debe señalar los dos puntos importantes:

1.      Formalizar la iniciación del proceso del diagnóstico participativo; y,

2.      Presentar las fotografías de la comunidad y el plano oficial de los linderos del Consejo Comunal.

¿Cómo podemos agilizar la formulación del diagnóstico participativo? Se puede agilizar el proceso, haciéndose las siguientes preguntas:

¿Cuál es el problema que más te afecta? ¿Cuáles son las causas que lo originan? ¿Qué relación tienen los problemas que tú planteas con otros expuestos por otros vecinos? ¿Qué soluciones pueden emplearse para resolverlos? ¿Qué posibilidades reales existen de solución? ¿Cómo hemos aprovechado la capacidad técnica, artesanal, laboral y profesional que existe en la comunidad? ¿Cuál es el origen de los conflictos intrafamiliares y entre vecinos? ¿Estamos aprovechando los recursos y las condiciones naturales, organizativas, geográficas y económicas que tiene la comunidad?

INVESTIGACIÓN CUALITATIVA

http://sisbib.unmsm.edu.pe/bibvirtualdata/publicaciones/inv_sociales/n13_2004/a15.pdf

INVES. CUALITATIVA

LOS GRUPOS FOCALES

LA TÉCNICA DE RECOLECCIÓN DE INFORMACIÓN MEDIANTE LOS GRUPOS FOCALES

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¿QUE SE ENTIENDE POR GRUPOS FOCALES?
Hay muchas definiciones en la literatura especializada, sin embargo las principales están asociadas a la idea de grupos de discusión organizados alrededor de una temática. Todas ellas, de alguna manera, localizan metodológicamente hablando, el objeto y objetivos de los grupos focales en la contribución que hacen al conocimiento de lo social. En nuestro medio, esta metodología es asociada erróneamente a modalidades de talleres participativos, o a ciertas modalidades de interacción social al interior de grupos sociales.
Korman define un grupo focal como: “una reunión de un grupo de individuos seleccionados por los investigadores para discutir y elaborar, desde la experiencia personal, una temática o hecho social que es objeto de investigación”. Erróneamente, los grupos focales generalmente son considerados una modalidad de talleres participativos por lo cual es importante hacer una distinción entre ellos. Los talleres participativos implican la participación de un número de personas y el énfasis está puesto en el desarrollo de unas preguntas y unas respuestas entre los talleristas y los participantes. En cambio, los grupos focales requieren de procesos de interacción, discusión y elaboración de unos acuerdos dentro del grupo acerca de unas temáticas que son propuestas por el investigador. Por lo tanto el punto característico que distingue a los grupos focales es la participación dirigida y consciente y unas conclusiones producto de la interacción y elaboración de unos acuerdos entre los participantes.

Robert Merton, en su artículo “La entrevista focalizada” define los parámetros para el desarrollo de grupos focales: “Hay que asegurar que los participantes tengan una experiencia específica u opinión sobre la temática o hecho de investigación; requiere de una guión de funcionamiento que reuna los principales tópicos a desarrollar hipótesis o caracterizaciones – y que la experiencia subjetiva de los participantes sea explorada con relación a las hipótesis investigativas”.
Las entrevistas logradas mediante la estrategia de grupos focales tienen como propósito registrar cómo los participantes elaboran grupalmente su realidad y experiencia. Como todo acto comunicativo tiene siempre un contexto (cultural, social), entonces el investigador debe dar prioridad a la comprensión de esos contextos comunicativos y a sus diferentes modalidades. Esta modalidad de entrevista grupal es abierta y estructurada : generalmente toma la forma de una conversación grupal, en la cual el investigador plantea algunas temáticas – preguntas asociadas a algunos antecedentes que orientan la dirección de la misma, de acuerdo con los propósitos de la investigación. En este sentido, se diferencia de una conversación coloquial porque el investigador plantea, previamente las temáticas y, si es el caso, el tópico no se da por agotado retornando nuevamente una y otra vez ya que interesa captar en profundidad los diversos puntos de vista sobre el asunto discutido.
Esto permite que la entrevista, bajo esta modalidad grupal, se convierta también un real intercambio de experiencias ya que habitualmente cuando un entrevistado percibe que su interlocutor tiene una experiencia o una vivencia similar o conocimientos sobre el tema reacciona positivamente; en síntesis, esta situación comunicacional retroalimenta su interés por el tema. La idea es que mediante esta estrategia, efectivamente se logre, la clave de una buena entrevista, la cual estriba en gran parte en que se pueda despertar-estimular un interés en el entrevistado sobre el tema.
El desarrollo del grupo focal se inicia desde el momento mismo que se elabora un guión de temáticas-preguntas, o diferentes guías, según las condiciones y experiencias personales de los entrevistados; de esta manera se puede tener la posibilidad de efectuar una exploración sistemática aunque no cerrada. Las temáticas deben formularse en un lenguaje accesible al grupo de entrevistados y el orden o énfasis en las mismas pueden alterarse según la personas, las circunstancias y el contexto cultural. Si bien la estructuración de una entrevista puede variar, el investigador debe tener una posición activa, vale decir, debe estar alerta y perceptivo a la situación.
De otra parte, es conveniente explicar suficiente y adecuadamente el propósito de la reunión, e insistir en la necesidad de que el participante utilice sus propios conocimientos, experiencias y lenguaje. Así mismo, se debe explicar el contenido y objetivos de cada una de las temáticas – preguntas. Se sugiere aclarar el sentido de tomar notas, grabar o filmar las intervenciones.
Una buena sesión de trabajo debe generar una relación activa entre el equipo investigador representado por él que hace el papel de moderador y los participantes. Sabido es, que en el curso de la misma se pueden presentar diversos tipos de comportamientos, por ejemplo salir a luz actitudes y sentimientos (afectos, desafectos, prejuicios, hostilidad, simpatías, etc.) entre los interlocutores, fenómenos de transferencia o de contratransferencia entre los mismos. Unos y otros pueden influir considerablemente en los acuerdos que se buscan. Esta situación es prácticamente inevitable, pero bien manejada puede contribuir a conformar un clima favorable para lograr una mayor profundidad en la información.
El moderador debe confrontar uno o varios de los participantes sobre un asunto previamente conocido, para explorar sobre cierto tipo de información o discutir en el grupo las posiciones de personas ajenas pero que tienen cierta representatividad o cuyas opiniones son dignas de tomar en cuenta.
Esta modalidad de elaborar una información es la conocida como técnica de grupos focales que entre sus grandes logros permite una aproximación y discusión relativamente rápida y multidimensional de una temática. Por lo regular, un moderador conduce la discusión, mientras que otro que generalmente hace el papel de “relator” tomando atenta nota del comportamiento global del grupo, en términos de reacciones, actitudes, formas de comunicación no verbal, etc. En este caso, es posible que en el diálogo se teja una nueva versión que pueda contrastar con la que individualmente se presentaría al investigador.
En síntesis, la investigación social que se apoya en la técnica de grupos focales requiere de la implementación de una metodología de talleres o reuniones con un grupo escogido de individuos con el objetivo de obtener información acerca de sus puntos de vista y experiencias sobre hechos, expectativas y conocimientos de un tema. Es un grupo de discusión teóricamente artificial que empieza y termina con la conversación, sostenida, o con la reunión. Estos grupos no son tal ni antes ni después de la discusión. Su existencia se reduce a la situación objeto del estudio, en efecto, realiza una tarea, Su dinámica, en ese sentido, se orienta a producir algo y existe por y para ese objetivo. El grupo instaura un espacio de “opinión grupal”. En él, los participantes hacen uso del derecho de omitir opiniones que quedan reguladas en el intercambio grupal. Esto es lo esencial de su carácter artificial ya que el investigador los reúne y constituye como grupo. En un proyecto bien diseñado, un mínimo de una sesión con dos diversos grupos se recomienda. Esto elimina al sesgo, permitiendo comparaciones.
¡PORQUÉ UTILIZAR LAS TÉCNICAS DE GRUPOS FOCALES?
El principal propósito de la técnica de grupos focales en la investigación social es lograr una información asociada a conocimientos, actitudes, sentimientos, creencias y experiencias que no serian posibles de obtener, con suficiente profundidad, mediante otras técnicas tradicionales tales como por ejemplo la observación, la entrevista personal o la encuesta social. Estas actitudes sentimientos y creencias pueden ser parcialmente independientes de un grupo o su contexto social, sin embargo son factibles de ser reveladas por medio de una interacción colectiva que puede ser lograda a través de un grupo focal. Comparada con la entrevista personal, la cual tiene como objetivo obtener información individualizada acerca de actitudes, creencias y sentimientos; los grupos focales permiten obtener múltiples opiniones y procesos emocionales dentro de un contexto social. Sin embargo, una de las ventajas de la entrevista personal, la de un mayor control sobre el informante, se convierte en desventaja para el investigador en un grupo focal, debido a que los participantes pueden tomar la iniciativa y la conducción de la discusión y ocultar esa opinión individual tan valiosa.
Comparado con la técnica tradicional de la observación científica, un grupo focal permite al investigador obtener una información especifica y colectiva en un corto período de tiempo. Sabemos que la metodología de la observación tiende a depender mas del desarrollo de los acontecimientos, en cambio en el grupo focal el investigador recrea, genera o precipita una dinámica al desarrollar un guión de discusión a partir de las temáticas – preguntas. En este sentido los grupos focales no son naturales sino organizados.
EL PAPEL DE LA TÉCNICA DE LOS GRUPOS FOCALES EN LA INVESTIGACIÓN.
Los grupos focales pueden ser usados en las etapas preliminares o exploratorias de un estudio, también son de gran utilidad para evaluar, desarrollar o complementar un aspecto específico de dicho estudio o también cuando se ha finalizado para evaluar su impacto o
para producir nuevas líneas de investigación. Ellos pueden ser usados como una técnica específica de recolección de información o como complemento de otras especialmente en las técnicas de triangulación y validación.
VENTAJAS Y DESVENTAJAS DE LA TÉCNICA DE GRUPOS FOCALES
Korman, argumenta que la interacción social es una característica fundamental de los grupos focales ya que la dinámica creada entre los participantes permite resaltar y rescatar su concepción de su realidad, sus vivencias, su lenguaje cotidiano, sus valores y creencias acerca de la situación en que viven. La interacción también permite a los participantes preguntarse uno a otros y reconsiderar sus propios puntos de vista sobre sus experiencias específicas. Pero más que eso, consiste en traducir vivencias, experiencias, creencias y costumbres propias de una subcultura al lenguaje de una cultura total de la cual la primera forma parte.
La principal ventaja de la investigación a través de los grupos focales es la de obtener una descripción global de los conocimientos, actitudes y comportamientos sociales de un colectivo social y la forma en que cada individuo es influenciado por otro en una situación de grupo.
Otra ventaja es que permiten analizar y seleccionar la información de una manera tal que ayuda a los investigadores a encontrar cual es el asunto importante y cual no lo es, cuál es el discurso real y cual el ideal. Como resultado, la brecha existente entre lo que la gente dice y lo que hace puede ser mejor entendida. Sus múltiples comprensiones y significados son revelados por los participantes, en consecuencia las múltiples explicaciones de sus conductas y actitudes serán mas rápidamente reelaboradas y comprendidas por parte de los investigadores.

La participación en un grupo focal tiene innumerables ventajas tanto desde el punto de vista cognitivo como desde lo psicológico. La oportunidad de ser parte de un proceso participativo, decisorio, de ser considerados como “conocedores” y la principal, ser parte del trabajo investigativo puede ser un elemento que favorece la autoestima y el desarrollo de un grupo. Si un grupo logra conformarse tanto en su parte funcional como social, podrá explorar interpretaciones y soluciones a problemas particulares que no podrían ser ni analizados ni solucionados por sujetos aislados, ya que individualmente puede ser muy intimatorio. Son extremadamente útiles, en situaciones cuando los participantes están comprometidos en algo que ellos creen importante pero que las condiciones objetivas no permiten, lo que facilita proceso de conciliación, de intereses comunes y búsqueda de soluciones negociadas.
Los grupos focales son particularmente útiles para dirimir diferencias cuando existen fuertes discrepancias, por ejemplo, entre los participantes o beneficiarios y los planificadores o coordinadores de un programa; también lo son cuando es imposible prescindir del lenguaje cotidiano y la cultura de un grupo particular de interés para un estudio, e igualmente cuando se necesita explorar el nivel de consenso o de discenso en un contexto social dado.
Tradicionalmente, la técnica de grupos focales, ha sido utilizada en estudios asociados con la medición de los niveles de satisfacción de usuarios, consumidores o clientes de servicios. En esta situación, los usuarios pueden convertirse en un medio institucionalizado para mejorar o cambiar los servicios. Por ejemplo, los pacientes de un servicio de salud fueron invitados a dar sus opiniones acerca de los servicios recibidos y a dar ideas de cómo mejorarlos. Posteriormente se hizo público que los cambios realizados eran resultado directo de las opiniones de los usuarios, lo cual generó una nueva y más amable atmósfera corporativa.
Esta técnica es de gran ayuda en la fase exploratoria de generación de hipótesis en un estudio de mayor envergadura. La técnica de grupos focales es sin embargo, limitada en términos de su capacidad para generar resultados representativos principalmente porque el número de participantes es relativamente pequeño y no representativo.
Aunque la técnica de los grupos focales tiene muchas ventajas, también tiene sus grandes limitaciones. Unas pueden ser evitadas mediante un cuidadoso trabajo de planificación y un habilidoso moderador, sin embargo, otras son inevitables y propias de esta técnica. El investigador en su rol de moderador en el grupo de discusión, por ejemplo, tiene menos control sobre la validez y confiabilidad de las conclusiones producidas que en otras técnicas de recolección de información. Es condición necesaria que el moderador deba crear un ambiente de comunicación entre los participantes que permita a los participantes hablar entre sí, hacer preguntas, expresar dudas y opiniones, el problema es como lograr, pese al limitado control sobre la interacción, mantener el hilo conductor sobre la temática y que la elaboración conceptual y operativa no sea desbordada por factores ideológicos, políticos o existenciales a los participantes interesados en la temática.
Otra desventaja es que por su propia naturaleza la técnica de los grupos focales es de difícil planificación en lo que respecta a: el manejo del tiempo en el desarrollo de los tópicos a tratar y el logro de acuerdos o conclusiones colectivas representativas.
Y, ya que estamos hablando de conclusiones colectivas, no se debería asumir que los individuos en un grupo focal estén expresando sus propios puntos de vista. Ellos están hablando en un contexto específico dentro de una cultura específica y por eso puede ser difícil para los investigadores identificar claramente cual es o no, el discurso individual y cual, el colectivo. Generalmente, las apreciaciones, opiniones y comportamientos sociales colectivos tienden a diferir de los individuales, es decir, surgen conflictos cuando se pretende identificar, diferenciar o especificar los puntos de vista individuales de los puntos de vista colectivos.
Otra desventaja notoria está asociada con la organización y manejo de los grupos focales: El papel del coordinador o del moderador es esencial en esta técnica, pero lo que parece ser una ventaja en estos casos puede convertirse en una desventaja en otros, debido al gran peso que tiene su capacidad de liderazgo y de comunicación para coordinar y moderar exitosamente el accionar un grupo focal.
EL MANEJO DE LA INFORMACIÓN
La situación o “modus vivendi” de la discusión en grupos focales puede desmotivar a algunas personas a expresar una opinión, como por ejemplo, desconfiar en hacer publica una información que sea personal o “delicada o arriesgada”. En tales casos, la estrategia sería combinarla con la entrevista personal o el uso de tarjetones o videos ilustrativos que permitan romper el hielo. Finalmente, la información que se maneja en los grupos focales si bien no es confidencial ni anónima ya que es compartida, generalmente puede ser contradictoria a la opinión individual (externa al grupo), por lo cual hay que resaltar que los acuerdos y conclusiones son colectivas y la responsabilidad de ellos es compartida grupalmente.
Las consideraciones de tipo ético para el trabajo de los grupos focales son las mismas que para otras técnicas de investigación social. Por ejemplo, cuando seleccionamos y comprometemos a los participantes, los investigadores deben asegurar darles la mayor y real información acerca de los propósitos y usos de las conclusiones del estudio. Igualmente mantener a los participantes informados acerca de las expectativas del grupo investigador También se recomienda no presionar a los participantes a expresar obligadamente una opinión en un contexto que puede convertirse en algo peligroso para él. Un elemento importante de tipo ético que hay que considerar es el manejo de la información que se produce al interior del grupo de trabajo como la que resulta del análisis de los resultados, la cual debe ser mantenida como confidencial. Hay que tener en cuenta que cada uno de los participantes puede llegar a conclusiones que en un contexto externo al grupo pueden ser conflictivas o peligrosas para él o el resto de los participantes. Al comienzo de cada taller el moderador deberá clarificar que la contribución u opinión de cada uno de los participantes desde el momento en que es compartida con el resto del grupo, se convierte en una opinión colectiva así haya sido expresada en término personales. Es por eso que los participantes deben ser motivados a mantener la confidencialidad de lo que ellos escuchan durante el taller al igual los investigadores tienen la gran responsabilidad de mantener el anonimato y confidencialidad de lo expresado por los participantes.
ETAPAS DEL PROCESO OPERATIVO DE UN GRUPO FOCAL
1. DEFINICION DE LOS OBJETIVOS
Como primer paso, se requiere de una definición específica de los objetivos del estudio, para que desde allí, se planteen:
Un guión de desarrollo del Taller.
La guía de temáticas – preguntas a desarrollar en el Taller.
2. ESTABLECER UN CRONOGRAMA
La programación y desarrollo de un grupo focal no se debe improvisar. Se sugiere comenzar a planear con antelación (cuatro o seis semanas). Con toda probabilidad, tomará por lo menos ese tiempo para identificar, analizar, formular y evaluar el problema de investigación; definir un marco de referencia teórico metodológico; identificar, seleccionar y comprometer a los participantes. Localizar un sitio adecuado. Igualmente, diseñar y conseguir los materiales de ayuda para las sesiones, etcétera.
A continuación, se muestra un listado de las etapas de un cronograma típico:
1. Planteamiento del objeto y objetivos del estudio. 4 – 6 semanas antes de la fecha de la sesión de taller.
2. Identificación y selección de los participantes 4 – 6 semanas
3. Análisis de la información sobre los participantes 4 – 6 semanas
4. Seleccionar un o moderador(es) 4 – 5 semanas
5. Diseño de la Guía de Discusión temáticas – preguntas 4 – 5 semanas
6. Desarrollar y validar una estrategia de taller a través de
las técnicas de dinámica grupal. 4 semana
7. Reservar y preparar el sitio donde se van a realizar los talleres 4 semanas.
8. Invitar, comprometer personal o institucionalmente
a los participantes, mediante invitaciones escritas o verbales 3 – 4 semanas
9. Verificar la asistencia y compromiso por otros medios
tales como llamadas telefónicas o confirmaciones indirectas (Terceros) 2 semanas
10. Organizar la adecuación del sitio y la logística de la reunión
(Número y tipo de asientos, equipos, refrigerios, etc.) 1 semana
11. Ultima invitación a los participantes 2 días
12. Organizar los materiales didácticos u operativos que se van
a utilizar en el Taller 2 días
13. Desarrollo del Taller: Inducción, conducción, y discusión grupal.
14. Clausura del Taller: Presentación de las conclusiones
y acuerdos; entrega de un certificado.
15. Proceso de validación de las relatorías, acuerdos y resultados
por parte del equipo investigador
16. Informe final.
3. EL PROCESO DE DECIDIR QUIÉN SERÁ INVITADO:
Al desarrollar la guía de la discusión es necesario identificar quién participará en las sesiones de trabajo grupal. Esto proporcionará a una indicación de cuanto es el número más adecuado los participantes. Un número adecuado está entre 6 a 12 participantes por sesión.
El número de participantes por la sesión está determinado por el número potencial de participantes. Hay que establecer una población de participantes potenciales. Una vez que el número de participantes se haya determinado, es necesario establecer una población de participantes reales. Una estrategia es realizar un sondeo sobre posibles participantes. Existen varias ventajas al conformar estos grupos potenciales, por medio de un sondeo exploratorio. Este proveerá información general sobre los encuestados lo que permitirá una mejor selección y un conocimiento sobre disposición a colaborar o a participar. Esta metodología de seleccionar a los participantes ayuda ahorrar mucho tiempo en la selección final ya que a priori se sabrá si la gente esta disponible o no.

De acuerdo a los objetivos del estudio desarrolle una lista de los atributos o características predominantes o principales para seleccionar a los participantes y de acuerdo a esos atributos haga una primera selección.
Hay que asumir que algunos de los invitados no aparecerán, por esta razón, se recomienda seleccionar además una población de reemplazo (10 % de los invitados originales). Es posible, entones que debido a las ausencias de última hora, el grupo quede finalmente conformado por 9 o 10 personas. Lo cual lleva a considerar algunos mecanismos que faciliten la asistencia tales como lugares adecuados y bien situados, también se recomienda atraer a los participantes comprometiéndolos a través de terceros.
Se sugiere que una vez seleccionados los participantes, estos sean invitados oficialmente, reiterándoles el objeto y los objetivos del estudio, la metodología de trabajo a seguir, su papel e incentivos por su participación.
Con respecto a la selección de participantes de un grupo focal: no es fácil identificar el grupo de participantes más indicado, por ejemplo, si el grupo es demasiado heterogéneo en términos de edad o estrato o en términos de oficio o posición ocupacional, las diferencias entre participantes pueden provocar un impacto considerable en sus contribuciones. Alternativamente si el grupo es homogéneo con respecto a unas características específicas puede suceder que las diversas opiniones y experiencias no sean reveladas al no generar o provocar al interior del grupo una atmósfera de contradicción. Los participantes necesitan sentirse en confianza unos con otros reunirse con otros de los cuales ellos piensan que tienen similares características o niveles de conocimiento sobre determinado tema será mas atractivo pero improductivo. Es posible reunirse con aquellos que son percibidos como contradictores pero con un interés global compartido que permita una mayor riqueza de los resultados. Refinar el listado de invitados potenciales buscando “características comunes ” o de “homogeneidad y de heterogeneidad” en los participantes potenciales.
Una vez que se ha decidido el tipo de participantes que a van integrar el grupo el siguiente paso es conseguirlos. El reclutamiento de participantes puede demandar mucho tiempo especialmente si la temática a trabajar en el taller no tiene beneficios inmediatos o no es del gusto de los participantes. Es preferible que estas personas con intereses específicos sean reclutadas a través de informantes claves o a través de las redes sociales existentes (religiosas, educativas y económicas). También es sabido que el éxito del desarrollo de estos talleres está muchas veces asociado a algunos beneficios inmediatos que se les pueden ofrecer a los participantes.
Los individuos que participan en una sesión de la discusión deben ser compensados por su participación. Al entrar en contacto con los participantes potenciales se recomienda utilizar un incentivo para animar o para persuadir a un individuo a que participe en una sesión de la discusión. Esto a menudo facilita la interacción dada la tensión creada por la conformación del grupo focal y hace a los participantes más abiertos a discutir el asunto.
4. DISEÑO DE LA GUÍA DE TEMÁTICAS-PREGUNTAS
Cuándo se está organizando la guía de discusión en el grupo focal hay que tener en cuenta varias consideraciones básicas: ¿Cuáles son las dimensiones del estudio? ¿Qué preguntas serán hechas?, ¿Quién participará?, y ¿Quién conducirá las sesiones?
La guía de la discusión contiene las temáticas – preguntas que serán presentadas a los participantes durante las sesiones de discusión. No más 5 o seis temáticas – preguntas se deben utilizar para el trabajo en grupo. Hay dos elementos que deben ser considerados al bosquejar el guía. Primero, es necesario no olvidar quienes son sus invitados y en segundo lugar, qué tipo de información es la que usted desea obtener. Segundo, se recomienda, a partir de una lluvia de ideas, diseñar una matriz de dimensiones temáticas preguntas potenciales y proceder a seleccionar las definitivas a partir de una prueba piloto preliminar. Una vez que se tiene una lista de preguntas, trate de evaluar la concordancia de ellas con los objetivos del estudio otra vez. ¿Cuáles no se deben aplicar? ¿Cuáles son realmente importantes?
No se debe olvidar que la capacidad de cooperación de los integrantes de un grupo focal no dura más allá de una o dos horas. En consecuencia, solo se dispondrá de tiempo para cinco o seis temáticas preguntas. Esto no es mucho, especialmente cuando usted considera que hay realmente dos clases de preguntas: preguntas introductoria o del calentamiento y preguntas que apuntan a obtener las respuestas de fondo del estudio. Puesto que las primeras dos preguntas son generalmente una inducción sobre la temática, esto le deja tres o cuatro o cinco preguntas para sondear sobre lo que se está investigando.
Al desarrollar las preguntas, tenga presente que todos los grupos de discusión deben seguir la misma guía de discusión. Una pregunta por ejemplo “¿A quién beneficia el SISBEN?”, podría recibir diversas respuestas dependiendo de sí los participantes son beneficiarios, o no beneficiarios. Usando un formato común, permitirá al analista hacer comparaciones entre las respuestas de los varios grupos.
La secuencia y el tono de las preguntas son tan significativo como las preguntas mismas. Deben ser no solo concretas sino también estimulantes, las preguntas que se plantearán en el grupo focal deben ser ampliables y en lo posible hay que llevar la discusión de lo más general a lo específico.
A continuación se sugiere, volver al listado de participantes posibles y preguntarse: ¿Qué preguntas podrían contestar? Se sugiere eliminar tantas preguntas como sea posible. Si la estrategia de formulación de las preguntas se hace a partir de “una lluvia de ideas” del grupo de estudio o de personal asociado, haga que cada uno seleccione, por ejemplo, las cinco preguntas más pertinente del total. Una vez que se hayan seleccionado las cinco o seis preguntas mas adecuadas y pertinentes, proceda a posicionar las preguntas en una secuencia que sea cómoda para los participantes, moviéndose desde lo general a lo específico, de lo más fácil a lo más difícil, y de lo positivo a lo negativo.
Antes de usar las preguntas en una sesión real del grupo focal, realice una prueba piloto. Evalúe, con un grupo externo, su confiabilidad, es decir, si las respuestas logran la información que usted necesita. ¿Si son validas?, es decir, si en mediciones sucesivas, preguntan lo que se quiere preguntar y obtiene respuestas relativamente similares. Hay que averiguar si todos entienden de igual forma la pregunta etc.
Según los públicos, la complejidad del tema y objetivos del estudio se pueden considerar la idea de enviarle previamente a los participantes un resumen introductorio sobre lo que se va a tratar en la reunión de trabajo.
5. DESARROLLAR UN GUIÓN DE DESARROLLO DEL TRABAJO DE TALLER.
Se recomienda diseñar un plan operativo estandarizado que abarque todas las posibles etapas del taller. Esto tiene muchas ventajas desde el punto de vista funcional, por ejemplo, asegura que cada grupo focal se desarrollará con idéntica metodología haciendo los resultados más confiables. Además, este guión le ayudará al moderador o coordinador a manejar el problema del tiempo y especialmente si él es externo al proceso (un moderador profesional).
5.1. LA LOGÍSTICA DE LAS REUNIONES DE LOS GRUPOS FOCALES:
El guión de organización del Taller
La guía de temáticas – preguntas
Listado de Participantes
Equipos de sonido, grabación y video
Tarjetas de identificación o escarapelas
Libreta de notas, lápices, marcadores
Papelografos, papel y fichas
5.2. Hay que planear el desarrollo del taller en un marco de tiempo no mayor a dos horas. Un mínimo de una hora se recomienda porque el proceso requiere un cierto tiempo para las observaciones de la apertura y de cierre del taller, al igual tener en cuenta por lo menos una o dos preguntas introductorias o de inducción. Se sugiere no exceder más de dos horas de duración. Después de este tiempo, tanto los participantes como el moderador comenzarán a “distraerse”; y es muy posible que las preguntas y la discusión subsecuente pierdan su importancia. La capacidad de concentración de un adulto es alrededor de 20 minutos, lo cual sugiere que no se debe gastar mas allá de 20 minutos por temática – pregunta
5.3. Con respecto al lugar de reunión se recomiendan sitios o lugares “neutrales” que no sean asociados con los promotores ni con los sujetos del conflicto o con la situación problema de discusión. En síntesis, las reuniones de los grupos focales si bien pueden ser realizadas en diversos lugares, por ejemplo, en hogares, salones comunales o donde los participantes desarrollan sus reuniones regulares se recomienda utilizar espacios institucionales incluso, se sugiere utilizar aquellos geográficamente ajenos.
Se recomienda que en el salón de reunión los participantes, en lo posible, rodeen al moderador (configuración en U). Si el equipo de investigadores esta presente en el salón se debe tratar que estos no interfieran y que su presencia sea lo más discreta posible.
5.4. Equipos de audiovisuales: El equipo de investigación debe determinar cuales son más apropiados para facilitar la sesión de trabajo. Esto definirá si se requiere de grabadora, videocinta, o simplemente a las notas de la relatorías. Generalmente, las sesiones de discusión son grabadas. Grabar permite que el equipo de investigación recupere fácilmente los aportes más importantes y los comentarios que fueron hechos durante la discusión. Y registrar la información lo más exacta. Si la sesión de trabajo va a ser grabada en equipos de audio o video se recomienda que estos sean instalados y probados anteriormente. Su presencia debe ser igualmente discreta. Se debe determinar previamente qué equipos de ayudas audiovisuales son necesarios.
Se recomienda, primero grabar las sesiones y segundo tener un aparato de televisión para presentar algún tipo de video que ayude a la dinámica grupal de la discusión. Si las notas son tomadas por el equipo de investigación durante la sesión, éstas también facilitarán el desarrollo del informe final para el grupo focal.
5.5. Refrigerios: si se van a ofrecer, en un horario determinado estos deberán ser colocado en un salón diferente.
5.6. Otras recomendaciones: escarapelas de identificación, de un tamaño tal, que permitan al moderador identificar fácilmente al participante.
6. SELECCIÓN DEL MODERADOR
Un elemento que distingue a los grupos focales de la técnica de la entrevista científica o de la encuesta social es que requieren de un Moderador con una cierta habilidad para desarrollarlos. Es necesario contar con alguien con un conocimiento y manejo de dinámica del grupo y un conocimiento sobre la problemática. En síntesis, un Moderador del grupo focal debe poder ocuparse no solo de mantener a los miembros del grupo atentos y concentrados, sino también mantener el hilo central de la discusión, y cerciorarse que cada participante participe activamente.
El Moderador puede ser un miembro del equipo de investigación, o un profesional especializado en el manejo de taller. También se puede utilizar un equipo de dos personas, donde una persona modera la discusión y la otra lleva la relatoría o hace un trabajo de observación del comportamiento asociado de los asistentes. Se recomienda, en el caso de organizaciones complejas, considerar las características tanto personales como profesionales del Moderador para hacer más fácil la discusión grupal. Por ejemplo, un Moderador que venga de fuera de la organización puede verse como más objetivo y puede obtener respuestas más válidas y confiables de los participantes.
EL ROL DE MODERADOR DE LOS TALLERES
Una vez que la reunión ha sido organizada el papel del moderador o facilitador se convierte en algo esencial especialmente en términos de dar explicaciones claras sobre los propósitos del taller, ayudar a la gente a sentirse en confianza y especialmente, en facilitar la integración entre los miembros del grupo. Durante la reunión el moderador deberá promover el debate planteando preguntas que estimulen la participación demandando y desafiando a los participantes con el objetivo de sacar a flote las diferencias y contradecir las diferentes opiniones que surgen sobre el tema en discusión. Algunas veces los moderadores necesitarán llevar la discusión a los pequeños detalles o si es el caso impulsar la discusión hacia temas más generales cuando está ha alcanzado un rumbo equivocado o ambiguo. El moderador también debe mantener a los participantes atentos al tema en discusión, y es posible que en ciertas circunstancias él deba conducir la conversación hacia sus orígenes con el objetivo de reordenarla. El moderador también deberá de asegurarse que cada uno de los participantes tenga la oportunidad de expresar sus opiniones. En su papel de moderador se recomienda que no muestre preferencias o rechazos que influencien a los participantes a una opinión determinada o a una posición en particular.
El rol del moderador es vital en el trabajo de taller y no solo requiere tener habilidades de comunicación sino también ciertas calidades personales tales como, saber escuchar asociado a tener una capacidad de adaptación y sentido común, todo lo anterior facilitará un dialogo abierto y confidente al interior del grupo.
Finalmente, el grado de control y dirección impuesto por el moderador dependerá tanto de los objetivos del estudio como de su estilo. Si uno o más moderadores están comprometidos en un trabajo de taller con un grupo focal es necesario que exista una sola línea de conducción. Se recomienda que un moderador haga el papel de coordinador principal y que los otros hagan el papel de facilitadores o talleristas durante la reunión todo lo anterior hace necesario que exista una cuidadosa preparación con vista a definir los roles y responsabilidades de cada uno de los miembros del equipo de moderadores.
7. LA SELECCIÓN DEL SITIO DE LA REUNIÓN
Al elegir un sitio se recomienda tener en cuenta los siguientes criterios:
El sitio debe ser lo más “neutro” posible con respecto a los participantes. Si no se logra acceder a un lugar que reúna tal característica la sesión de taller se puede realizar en un lugar de reunión usual del grupo.
Las características físicas y ornamentales del salón deben crear la sensación de cooperación y familiaridad. El salón debe acomodar cómodamente de seis a quince participantes y permitir una relación “cara a cara” entre los participantes (una configuración en U). Hay que insistir en la accesibilidad al salón (considere la facilidad de acceso para la gente con inhabilidades, la seguridad, facilidad de transporte, el estacionamiento, etc.)
9. MODERACIÓN DE UNA SESIÓN DE DISCUSIÓN
1. El moderador debe ser una persona con el suficiente conocimiento del tema y experiencia en le manejo de grupos, de tal manera, que pueda conducir la discusión hacia los objetivos preestablecidos.
2. Si es posible conseguir un moderador con conocimiento y experiencia en el tema se le sugiere tener en cuenta las siguientes recomendaciones:
· Mantener el control de la discusión que no se atrasen ni se adelanten los participantes
· Tratar de mantener la discusión en un tono informal, incentivando a los participantes que digan lo que les viene a la cabeza.
· Recordar que el moderador es un conductor que tiene el objetivo principal de lograr una información lo más confiable y válida.
· La duración de los talleres: se recomienda que las sesiones de discusión no superen los 120 minutos.
· Ser neutral: Una de las ventajas de una persona ajena tal grupo de interés es que este teóricamente no este involucrada en la problemática y cuales serían las soluciones posibles. Cualquier comentario o respuesta del moderador influenciaría a los participantes.
· No permitir que el moderador sea interrogado. Recuerde que el principal objetivo de la sesión de trabajo es reunir información sobre qué y cuanto sabe el grupo sobre la
· El papel del moderador no es el de informar o convencer al grupo sobre tal o cual situación o producto, su papel es el conductor de un grupo de discusión.
El manejo y conducción de un grupo focal debe hacerse de acuerdo al “guión” previamente diseñado. Tanto el Moderador como los relatores o personal de ayuda debe organizar previamente el lugar, el material de trabajo y las tarjetas de identificación. Una vez que el grupo esta reunido, el Moderador deberá comenzar dando la bienvenida al grupo teniendo siempre en cuenta que debe combinar una metodología de trabajo de conducción de grupos aplicando en lo posible algunas herramientas de dinámica grupal. Al respecto tradicionalmente se recomienda
LA DINÁMICA FUNCIONAL DEL GRUPO FOCAL COMPRENDE:
1. La apertura: es el tiempo para que el moderador dé la bienvenida al grupo, de introducir el tema y sus objetivos y explicitar el papel del grupo focal, de explicar qué es un grupo focal y cómo funcionará.
Defina cual es el objeto y objetivo de la reunión. Ponga en claro desde un comienzo quién dirigirá la discusión, cual será la metodología a seguir y lo más importante trate que los participantes se sientan importantes y cómodos con la temática.
Asegúrese que cada participante sea visible, escuche y sea escuchado perfectamente (distribúyalos en una configuración en U.)
2. La segunda etapa, planteará (a través de alguna estrategia preestablecida y probada) las temáticas “preguntas” que son el objeto del estudio.
Se recomienda considerar si la presencia de algunos observadores externos, puede inhibir a los participantes.
Evitar las respuestas ambiguas, las socialmente aceptables o las “muy abiertas”. Hay que tratar que sean especificas a la pregunta y lo más exhaustivas y excluyentes posibles y mantener un cuidadoso control sobre el tiempo de desarrollo del Taller.
3. La sección de Cierre: no solo debe incluir el llegar a un consenso en las conclusiones finales sino también la parte formal que incluye el agradecimiento a los participantes, insistiendo no solo de la importancia de su participación sino también en la forma cómo los datos serán utilizados.

9. INTERPRETACIÓN DE LOS ACUERDOS Y EL INFORME FINAL.
Se recomiendan tres etapas para redactar un informe final de las conclusiones del grupo focal:
1. Resumir inmediatamente la discusión y acuerdos de la reunión. Es más fácil reconstruir lo sucedido inmediatamente. El Moderador deberá reconstruir con alguno de los participantes los acuerdos de mayor trascendencia al igual los detalles que pueden ayudar a enriquecer el informe final.
2. Transcribir las notas de la relatoría o grabaciones inmediatamente se terminó la sesión de Taller. Lo anterior permitirá que se reconstruya no solo la atmósfera de la reunión sino también lo tratado. Analice las relatorías: comience por leer todos los resúmenes o relatorías, analizando las actitudes y opiniones que aparecen reiteradamente o comentarios sorpresivos, conceptos o vocablos que generaron algunas reacciones positivas o negativas de los participantes, etc.
LA REDACCIÓN DEL INFORME FINAL.
Este documento debe incluir no solo los aspectos formales del estudio: planteamiento del problema, objetivos, estrategia metodológica y técnica sino también detalles acerca de la configuración del grupo focal, desarrollo de las sesiones de taller, resultados y conclusiones finales.
Debe incluir los siguientes aspectos
1. Planteamiento del problema, antecedentes y objetivos.
2. Ficha técnica: temática, objetivos, moderador, participantes características del grupo, criterios de selección- guía de temáticas preguntas.
3. Conclusiones y recomendaciones. Se sugiere presentar los hallazgos como respuestas a la hipótesis- preguntas llevadas a la sesión de trabajo.
10. TRADUCIR LOS ACUERDOS EN ACCIÓN
La mayor y más recurrente critica que se hace al uso de los grupos focales se expresa en dos áreas: Por un lado, se insiste que se olvida la premisa que la comunidad o grupo participante debe participar de la retroalimentación de los resultados obtenidos. Y, segundo, la incapacidad de aplicar los resultados a los objetivos por los cuales originalmente fueron convocados.
Al respecto, caben algunas sugerencias operativas para traducir los resultados en planes y programas de acción:
· Programar una reunión para revisar los resultados y discutir sus implicaciones.
· Contextualizar la información lograda a partir de los objetivos. No olvidar de analizar las respuestas y aportes que el grupo focal produjo. Comparar, contrastar y combinar la información obtenida con otra lograda por otros medios tales como encuestas, entrevistas u observaciones o información secundaria.
· Resaltar los temas, sucesos y preguntas principales que afloraron en la discusión al interior del grupo focal. En esta etapa es conveniente clasificar estos aportes de acuerdo a unos criterios o códigos preestablecidos.
· Si la información es demasiada y compleja, se hace necesario definir unos criterios de prioridad y clasificación. Luego hay que decidir que acción será necesario tomar con relación a los temas prioritarios, por ejemplo, compartir la información con personas que alguna relación tengan con políticas comunitarias y con ellos decidir lo que es pertinente o no.
CONCLUSIONES
Hay que recordar que uno de los mayores beneficios de la estrategia de grupos focales es el hecho de la participación y compromiso de las personas en la problemática en estudio. Esta relación deberá ser permanente desde el momento que fue establecida; es recomendable informarlos desde el planteamiento del problema, la ficha técnica del estudio y mantenerlos informados sobre los procesos y resultados obtenidos y si es el caso, el uso que se le dará a la información obtenida.
En la práctica los grupos focales pueden ser difíciles de organizar. De hecho no es fácil obtener una población o grupo representativo. El trabajo de los grupos focales puede motivar a cierto tipo de personas para participar, por ejemplo aquellos que tienen un gran espíritu de colaboración pero no tienen mucho conocimiento o práctica sobre el tema o aquellos que tienen problemas de comunicación o limitaciones o los que participan per se. (los llamados lideres históricos o profesionales). La organización de formas participativas a través de los grupos focales usualmente requiere más planificación que en otros tipos de participación.
El número recomendado de personas por grupo puede variar entre seis y doce personas, aunque algunos grupos han trabajado exitosamente hasta con quince. El número de sesiones de trabajo de grupo puede variar de acuerdo a la temática, los objetivos del estudio o las circunstancias. En algunos estudios ha bastado con una reunión, en otros, según el tema han requerido de un número mayor. En relación con el tiempo necesario para desarrollar los talleres las cifras van de una a dos horas de duración.
Como estrategia de recolección de información, los grupos focales permiten “sistematizar” una información acerca de unos conocimientos, unas actitudes y unas practicas sociales que difícilmente serían obtenidas a través de otras técnicas tradicionales. En otras palabras, creemos que los procesos sociales existen no solo en la mente sino también en el mundo objetivo y que hay algunas relaciones estables a descubrir entre ellos. Así, a diferencia de algunas escuelas de la fenomenología, consideramos importante desarrollar un conjunto de metodologías y técnicas válidas y verificables para aprehender esas relaciones sociales y sus determinaciones. Deseamos interpretar y explicar esos procesos y tener confianza en que otros investigadores, usando los mismos procedimientos llegarán a conclusiones análogas.
Metodológicamente nuestra insistencia por el uso de un marco teórico metodológico estandarizado está dirigida a intentar superar aquel casi mágico enfoque del análisis de datos cualitativos según el cual éste es idiosincrático, incomunicable y artístico y que solo aquellos que han sido totalmente socializados en su práctica están autorizados para pronunciarse sobre ese enfoque. Tal posición – nos parece a nosotros – en gran medida, una mistificación”
En síntesis este artículo bosqueja las principales características de la técnica de grupos focales poniendo particular atención en los beneficios de la interacción social y en la dinámica de grupos, como procesos de recolección de información primaria. Es posible que algunas de las consideraciones expuestas anteriormente sobre configuración de los grupos, tiempo, lugar y características de los participantes muestren a esta técnica como de difícil realización, sin embargo, aquellos que la han utilizado en forma combinada o complementaria con la técnica de la encuesta social la han clasificado de gran utilidad. Sin lugar a dudas, pueden convertirse en una valiosa herramienta para el tratamiento de problemáticas en ciertos ambientes sociales ya que otras metodologías de investigación no permitirían un mayor acercamiento a la expresión de conocimientos, actitudes y comportamientos sociales.

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GRUPOS FOCALES

Los Grupos Focales de Discusión como Método de Investigación

http://miguelmartinezm.atspace.com/gruposfocales.html

Otro enlace: http://fidhernandez.cl/down/Investigacion%20social%20cualitativa/Documentos/Grupo%20focal%20y%20estudio%20de%20caso.pdf

Miguel Martínez Miguélez *

Resumen

     El autor de este artículo nos presenta la metodología de este novedoso método de investigación: los grupos focales de discusión. Parte de una amplia fundamentación epistemológica del mismo y, luego, articula y detalla las principales etapas de su metodología: las áreas y tópicos de estudio que pueden ser abordadas con él, los objetivos de tal tipo de investigación, cómo se conforman los grupos de estudio, el papel que juega el director o facilitador de la investigación, las duración de las sesiones y la dinámica de las mismas.

 Palabras  clave:  grupos focales, epistemología, metodología, técnicas.

Abstract

                The author of this article presents us the methodology of this novel investigation method: the focal groups of discussion. He presents a wide epistemological foundation of the method and, then, he articulates and details the main stages of the methodology: the areas and study topics that can be approached with it, the objectives of such an investigation, how they conform to the study groups, the role that the director or facilitator of the investigation plays, the duration of the sessions and its dynamics.

 

Key Words: Focal groups, epistemology, methodology, techniques.

___________________

El grupo focal de discusión es “focal” porque focaliza su atención e interés en un tema específico de estudio e investigación que le es propio, por estar cercano a su pensar y sentir; y es de “discusión” porque realiza su principal trabajo de búsqueda por medio de la interacción discursiva y la contrastación de las opiniones de sus miembros. El grupo focal es un método de investigación colectivista, más que individualista, y se centra en la pluralidad y variedad de las actitudes, experiencias y creencias de los participantes, y lo hace en un espacio de tiempo relativamente corto.

1.  Fundamentación Epistemológica

Sin una clara fundamentación epistemológica y metodológica, una técnica de investigación no pasa de ser un conjunto de procedimientos confuso, arbitrario e incomprensible. Por ello, queremos poner de relieve estas dos partes de esta técnica.

Niels Bohr considera el principio de complementariedad como un as­pec­to central de la descripción de la naturaleza. En re­la­ción a la física cuántica, señala que la luz se com­porta como una onda en determinadas condi­cio­nes de observa­ción (por ejemplo, en los efectos de interferen­cia), y como una partícula en otras (por ejemplo, en los efectos fotoeléctri­cos), por lo cual se llega a con­clu­sio­nes que resultan con­ceptualmente incom­patibles, pero que, con una base episte­mológica más riguro­sa, son comple­mentarias. Distintas si­tua­ciones de observa­ción son con frecuen­cia complementarias entre sí, lo cual quiere decir que, aunque parezca que se excluyen mutuamen­te, que no pue­den ser realizadas simultá­neamente y que los resultados de una no pueden compararse unívoca­mente con los de otra, sin embar­go, analizando más profundamente la acti­vidad episté­mica del sujeto, se perciben como com­patibles, conciliables y comple­men­tarias (Barbour, 1971, p. 333; Heisen­berg, 1975, pp. 131-2).

Niels Bohr introdujo la idea de complementariedad a fin de facilitar la comprensión de la relación existente entre pares de conceptos clásicos. Concibió las imágenes de la onda y la partícula como dos descripciones complementa­rias de la misma realidad; por tanto, sólo parcialmente correctas y con un campo de aplicaciones limitado. Ambas imágenes eran necesarias para dar una explicación completa de la realidad atómica y ambas habían de ser aplicadas den­tro de los límites impuestos por el principio de incerti­dumbre. La noción de complementa­riedad se ha convertido en parte esencial del concepto de la naturaleza sostenido por los físi­cos, y Bohr sugirió repetidas veces que tal vez esta noción podría resultar útil fuera del campo de la fí­sica.

Son muchos, en efecto, los autores –físicos y humanis­tas– que han seguido a Bohr en un uso más amplio de la idea de com­ple­mentarie­dad; análisis mecanicistas y orgáni­cos, des­cripciones conductua­les e introspeccionistas, mente y cere­bro, voluntad libre y de­terminismo, teleología y meca­nicis­mo, etc. pueden ser considera­dos no tanto como expli­cacio­nes conflicti­vas y contradictorias, sino como descrip­cio­nes complementarias (cada una capta aspectos de la realidad que no ven las otras), válidas en diferentes con­tex­tos, y aun en el mismo contexto cuando se adop­tan pers­pectivas dife­ren­tes. Igualmente, la ciencia, la filosofía, la histo­ria y el arte pueden ser entendi­das como modos dife­rentes y com­plementarios de descripción de la misma reali­dad, cada uno de ellos con su aporte propio, único e insus­tituible.

Ya Aristóteles había dicho en su tiempo que el ser nunca se da a sí mismo como tal (y, menos, en su plenitud), sino sólo por medio de diferentes aspectos y categorías (Metaf. Lib. iv, cap. 5-6). Es decir, que las realidades nos ofrecen sólo algunas de sus caras, y que el sujeto dispone sólo de algunas categorías. Por esto, necesitamos una racionalidad más respetuosa de los diversos aspectos del ser del pensamiento, una racionalidad múltiple. Habermas señala que esta racionalidad tendría que hacer accesible al mismo tiempo las tres esferas del conocimiento especializado, es decir, “creando una interacción sin restricciones de los elementos cognitivos con los práctico-morales y los expresivo-estéticos” (en: Giddens y otros, 1991, p. 209).

Nos encontramos aquí en la misma situación que el es­pec­tador que presencia la exhibición de una obra teatral. Él no puede ocupar sino una butaca y, por consiguiente, no puede tener más de un punto de vista. Ese puesto puede ser muy bue­no para captar algu­nas escenas y, quizá, no tan bue­no o, in­cluso, muy malo para otras. Cuando la obra teatral, en cam­bio, es transmi­tida por TV, se colocan 6 u 8 camaró­grafos en los puntos más antagónicos y opuestos, y el di­rec­tor de la trans­misión va esco­giendo y alter­nando sucesi­va­mente los en­foques de las diferentes cámaras. Así, tene­mos la visión des­de la izquierda, desde la derecha, desde el centro, de cerca, de lejos, etc. como si sal­táramos de una butaca a otra; es de­cir, tenemos la complementa­riedad y riqueza de diferentes puntos de vista. Esta misma lógica es la que usa el buen fo­tógrafo cuando en una fiesta, para capturar las mejo­res esce­nas, se mueve ágilmente en todo el espacio disponi­ble. Sólo así podrá después crear un bello álbum de la fiesta.

Esta misma situa­ción la constatamos en la vida moderna cuando nombra­mos un jura­do, una comisión o el parlamento, integrados siempre por muchos miembros, conscientes de que así, con una mayor amplitud de criterios, será analizada más exhaustivamente la complejidad de la realidad.

Sería interesante sentar, imaginariamente, en butacas diferentes a Aristó­teles, Ptolomeo, Leonardo, Copérnico, Newton, Marx, Freud, Einstein, Gandi u otros hombres céle­bres de la historia, y tratar de ver “el teatro del mundo” des­de las perspectivas sociohistóricas de sus ideas. Ciertamente, tendríamos una visión muy enriquecedora.

En esen­cia, el prin­cipio de complementariedad su­braya la incapaci­dad humana de agotar la reali­dad con una sola perspectiva, pun­to de vista, enfoque, óp­tica o abordaje, es decir, con un solo intento de cap­tarla. La descrip­ción más rica de cualquier entidad, sea física o humana, se lo­graría al inte­grar en un todo cohe­rente y ló­gico los aportes de diferentes perso­nas, filoso­fías, escuelas, méto­dos y disciplinas.

La verdadera lección del principio de complementarie­dad, la que puede ser traducida a muchos campos del conoci­miento, es sin duda esta riqueza de lo real que desborda toda lengua, toda es­tructura lógica, toda clarificación concep­tual.

Una consecuencia del principio de complementariedad, de gran trascendencia epistemológica, es la posibilidad de superar los conceptos de “objetividad” y “subjetividad” con uno más amplio y racional, que es el de “enfoque”. El enfoque es una perspectiva mental, un abordaje, o una aproximación ideológicos, un punto de vista desde una situación personal, que no sugiere ni la universalidad de la objetividad ni los prejuicios personales de la subjetividad; sólo la propia apreciación.

Sin embargo, no sería correcto pensar que todos los puntos de vista o perspectivas son buenos por igual. Hay enfoques o puntos de vista privilegiados. Así como la función teatral no se observa ni se disfruta en forma idéntica desde una platea, un palco o un balcón, que desde una galería o la tribuna presidencial (y se paga distinto precio en cada caso), hay perspectivas o puntos de vista mejores que otros para comprender las realidades.

Todo ser humano ha nacido y crecido en un con­texto y en unas coorde­nadas socio-históricas que impli­can unos valo­res, intereses, fines, propósi­tos, deseos, necesi­da­des, inten­ciones, temores, etc. y ha tenido una educa­ción y una forma­ción con experiencias muy particulares y persona­les. Todo esto equivale a habernos sentado en una determinada bu­ta­ca para pre­senciar y vivir el espectáculo teatral de la vi­da. Por esto, sólo con el diálogo, la interacción y el inter­cam­bio con los otros especta­dores –espe­cialmente con aque­llos ubicados en posicio­nes contra­rias e, incluso, con una episteme radicalmente diferente– podemos lograr enri­quecer y comple­mentar nuestra percep­ción de la reali­dad.

En consecuencia, es necesario enfatizar que resulta muy difícil, cuando no imposible, que se pueda siempre demostrar la prioridad o exclusivi­dad de una deter­minada disciplina, teoría, modelo o método (o cualquier otro instrumento concep­tual que se quiera usar) para la interpretación de una realidad específi­ca.

Descartes, en el Discurso del Método –y en un contraste paradójico con la orientación general de su doctrina– dice que “la razón es la cosa mejor distribuida que existe”. Quizás, sea ésta una afirmación que debiera escul­pirse con letras de oro en todo tratado que verse sobre el conoci­miento humano.

En efecto, toda mente humana sana percibe y descubre algún sentido en las realida­des con que se enfren­ta y le parece que su percepción es la mejor, la más “verdadera”. El problema reside en que no tenemos un criterio seguro, infali­ble, para aceptar una y descartar todas las demás; lo cual no quiere decir que todas sean igualmente buenas. Por esto, a veces, se recurre al consenso de la mayoría. Pero “la verdad”, lamentablemente, no coincide democráticamente con el parecer de la mayoría. La mayoría puede estar equivocada. Si, en cambio, pudiéra­mos poner en conjunto esos “fragmen­tos de verdad”, ese significado que cada mente humana descubre en el objeto que aborda, si pudiéra­mos lijar unos con otros y quitarles lo que tienen de menos valioso, tendríamos una verdad muy respe­table y aprecia­ble, una figura de la verdad como la figura que resulta de la unión de las piezas del mosaico en que está dividida. Éste será precisamente el objetivo básico que persiguen los Grupos Focales de Discusión.

El Papa Juan XXIII hablaba mucho de “los signos de los tiempos” como guía para nuestra orientación existencial. Quizás, uno de estos signos de nuestro tiempo –con su multi­pli­cidad de saberes, filosofías, escuelas, enfoques, disciplinas, especia­lidades, métodos y técnicas–, sea precisamente la necesidad imperiosa de una mayor coordinación, de una más profunda unión e integración en un diálogo fecundo para ver más claro, para descubrir nuevos significados, en esta nebulosidad ideológica en que nos ha tocado vivir.

Esta tarea, que en sí pudiera asustar a cualquie­ra, quizá no sea esencial­mente diferente de la que realiza el buen fotógrafo aludido al sacar, en una fiesta, muchas fotos desde muy diferentes puntos de vista y estructurar, después, un bello álbum de la misma. Sin embargo, implica el paso de una teo­ría de la racionalidad li­neal, inducti­vo-de­ductiva, a una estruc­tural-sistémica.

2.  Metodología de los Grupos Focales

Según Morgan (1998b), los grupos focales se desarrollaron en tres fases: primero, en la década de 1920-30, los científicos sociales los usaron con una gran variedad de propósitos, entre los cuales sobresalía el desarrollo de cuestionarios panorámicos. En segundo lugar, entre la segunda guerra mundial y la década de los 70, los grupos focales fueron utilizados principalmente por los investigadores del mercado para comprender los deseos y necesidades de la gente. Finalmente, desde 1980 en adelante, han sido usados por diferentes profesionales para hacer investigación relacionada con la salud, la familia, la educación, la conducta sexual y otros tópicos sociales. En los últimos años, los científicos sociales han comenzado a considerar que, efectivamente, el grupo focal es una importante técnica de investigación cualitativa y su uso se ha incrementado considerablemente en todos los campos de las ciencias humanas.

Las dos técnicas principales usadas para recoger información en la metodología cualitativa son la observación participativa y las entrevistas en profundidad. Los grupos focales poseen elementos de ambas técnicas, y, aunque mantienen su unicidad y distinción como método de investigación, son como “un modo de oír a la gente y aprender de ella” (Morgan, 1998b, p. 9). Los participantes en los mismos encuentran la experiencia más gratificante y estimulante que las entrevistas individuales.

2.1  Áreas y Temas

 

El grupo focal es, ante todo, un grupo de trabajo, tiene una tarea específica que cumplir y unos objetivos que lograr: será la naturaleza, o angustia que produce un tema de salud, la actitud de rechazo o simpatía por un producto comercial, el comportamiento concreto y las razones que avalan su rutina en la vida social, u otro escogido entre la gran variedad de temas de la vida privada o pública. En el fondo, toda la investigación gira en torno a una pregunta explícita o implícita, pero que, cuanto más clara sea, más fácilmente orientará todo el proceso de búsqueda; la pregunta, a veces, la formula claramente “el cliente” que solicita la investigación.

Los temas que más sintonizan con la técnica de los grupos focales son aquellos que, por su naturaleza, tienen muchas caras, perspectivas o puntos de vista, y, por ello, requieren el concurso de diferentes enfoques o abordajes, aspectos que sólo nos los pueden ofrecer diferentes personas con variadas experiencias, intereses y valores.

 

2.2   Objetivos de la Investigación

 

El objetivo fundamental del grupo focal es alcanzar o lograr el descubrimiento de una estructura de sentido compartida, si es posible consensualmente, o, en todo caso, bien fundamentada por los aportes de los miembros del grupo.

 

2.3  Conformación de los Grupos

 

Un grupo focal de discusión está constituido por una estructura metodológica artificial; no es un grupo natural de conversación, ni de aprendizaje o de terapia psicológica, ni tampoco es un foro público, aunque tenga un poco de todas esas modalidades. El grupo focal va cambiando a medida que progresa en su actividad. Algunos expertos en la técnica aconsejan que sus miembros no pertenezcan a un grupo previo (familiar, vecinal, laboral); otros aconsejan lo contrario. Ambos tienen su parte de razón, según se vea el conocimiento recíproco previo de los miembros en su parte de ventaja y utilidad, en ciertos momentos de la discusión, o según se aprecie ese conocimiento recíproco previo en su componente inhibitoria en otros momentos. Ambas cosas se pueden dar de acuerdo al tema a estudiar y habrá que tenerlas en cuenta.

La muestra de estudio no responde a criterios estadísticos, sino estructurales, es decir, a su representatividad de determinadas relaciones sociales en la vida real. Las variables más significativas son las de edad, sexo, clase social, población y otros, que buscan obtener producciones de cada clase o conjunto. No sería conveniente, por ejemplo, juntar en un grupo patronos y obreros, o padres e hijos, o adolescentes y adultos (entre jóvenes de 15 y 18 años puede existir un abismo), o adolescentes de ambos sexos; ello inhibiría la producción de ideas por diversas razones; pero un grupo muy homogéneo producirá resultados muy simples y obvios. Por todo ello, la homogeneidad y la heterogeneidad habrán de combinarse después de ponderar bien las ventajas o desventajas, las conveniencias y los inconvenientes de cada caso particular.

En cuanto al número y tamaño de los grupos, las experiencias con esta técnica demuestran que el número de grupos puede ir de 2 a 10 (predominando los estudios con 4 ó 5 grupos), según la naturaleza del tópico a investigar; y el tamaño de cada grupo que se ha demostrado más eficaz es el que se forma con 4 ó 6 personas. Salirse de estos límites trae, generalmente, inconvenientes de diversa naturaleza.

Canales y Peinado (1998) presentan un diseño que realizaron para el estudio de “La Cultura del alcohol entre los jóvenes de la Comunidad de Madrid”. En él balancean diferentes variables, en 9 grupos, tratando de equilibrar las ventajas y desventajas de los grupos:

Grupos:

1:  Madrid, mujeres de 15 a 16 años, de estatus medio-medio y medio-alto.

2:  Madrid, hombres de 17 a 20 años, de estatus medio-bajo.

3:  Madrid, hombres y mujeres de 21 a 25 años y estatus medio-medio.

4:  Cinturón industrial, hijos de obreros, hombres de 15 a 16 años.

5:  Cinturón industrial, obreros o hijos de obreros, hombres de 17 a 20 años.

6:  Cinturón industrial, obreros, hombres y mujeres, de 21 a 25 años.

7:  Provincia, hombres de estatus medio-bajo, de 15 a 17 años.

8:  Provincia, mujeres de estatus medio-medio, de 17 a 20 años.

9:  Provincia, hombres y mujeres, de estatus medio-medio

y medio-alto, de 21 a 25 años (pp. 301-2).

Un punto que hay que atender, y cuya solución no se puede generalizar, es el relacionado con la gratuidad o menos del trabajo que realizan los miembros de los grupos. Así como los miembros de clase media-baja se molestarían si no se les da una contraprestación, los de clase media-alta, quizá, lo harían si se les ofrece. Por ello, hay que estudiar qué sería lo mejor en cada caso y en qué consistiría dicha contraprestación.

También es importante la elección del espacio físico para realizar la reunión. No debe ser un local que evoque otro tipo de vivencias en los miembros del grupo, como el de reuniones gremiales, sindicales, etc.; es preferible un local neutro, pero, al mismo tiempo, que no los aleje demasiado del ambiente natural donde desarrollan sus vidas, pues ello crearía un factor de artificialidad inconveniente. Si se hace en torno a una mesa, es aconsejable que la mesa sea redonda, pues facilita espacialmente la comunicación; si la mesa es rectangular, no conviene que el investigador se siente en un frente como quien preside con autoridad.

2.4  Papel del Investigador:  director, guía, facilitador, animador

El papel del investigador es externo durante todo el proceso de la reunión. No participa en la producción de la ideas, ni, mucho menos, evalúa, aprueba o desaprueba el contenido de lo que va apareciendo; sólo guiará la reunión dando la palabra, si ello es necesario, trayendo la conversación hacia la temática en cuestión si hay digresiones serias, pidiendo que concreten o integren sus ideas si hay dispersión, etc. Canales y Peinado, en la investigación citada (1998), sugieren, para comenzar y salvando las diferencias, algo así como la siguiente introducción:

Buenas tardes. Antes de comenzar quería agradecerles su asistencia. Les hemos convocado para hablar del consumo del alcohol; estamos llevando a cabo una investigación sociológica sobre este tema, y para ello estamos realizando diversas reuniones como ésta, en las que se trata de que ustedes discutan sobre el tema, como en una mesa redonda, abordándolo inicialmente desde la perspectiva que les parezca más relevante u oportuna. Después iremos concretando los diversos aspectos que vayan apareciendo espontáneamente y otros de interés para el estudio. Como comprenderán, para esta investigación es de capital importancia que sometan a discusión aquí sus opiniones, y que comenten todo cuanto se les ocurra sobre este tema del alcohol (p. 307).

Sin dirigir propiamente la reunión, quizá el investigador tenga que hacer o repetir la pregunta fundamental del estudio más de una vez, tenga que “animar” un poco para romper el hielo en la fase inicial, asegurando que no hay respuestas u opiniones “correctas”  o “equivocadas”, o tenga que intervenir en algún nudo del discurso, pero nunca opinará sobre lo dicho por el que habla. Una vez iniciada la conversación, el grupo buscará su propio centro y caminará solo.

Es posible que en el grupo aparezca alguien que acapare la conversación, o tome un cierto liderazgo. En este caso, no hay que acallarlo; si es un auténtico líder es porque el grupo se ve representado por él y comparte sus ideas. Si en cambio es un “líder” que se impone al grupo, que lo avasalla, será el grupo el que lo ponga en su puesto. Si el grupo no lo hace, sí será necesaria una intervención por parte del investigador que haga hincapié en la relatividad de todo punto de vista y de toda perspectiva individual (también los de ese “líder”).

2.5   Duración de la Sesión

Una reunión normal, para una investigación corriente, puede durar una o dos horas. En algunos casos, puede durar hasta cuatro y, excepcionalmente, puede requerir un fin de semana. En todo caso, mucho dependerá de la dinámica particular del grupo y de la temática tratada, y será el director de la investigación el que decidirá cuándo un tema ha sido suficientemente cubierto y saturado para los fines que persigue la investigación.

 

2.6   Dinámica de la Sesión

Cuando hablamos siempre decimos más y algo distinto de lo que nos proponemos: los lapsus linguae, ciertos chistes, ciertos titubeos y algunas perífrasis nos lo recuerdan. No siempre somos dueños de la estructura que genera nuestro proceso de hablar; por eso, nos contradecimos, nos desdecimos y cambiamos de opinión. Es aquí donde el trabajo de grupo, con la dinámica consciente e inconsciente que suscita y moviliza, nos ayuda en el proceso de esta situación discursiva. Entre tanto, el facilitador de la investigación irá observando cómo los miembros del grupo se involucran en el diálogo compartiendo ideas, opiniones y experiencias, y también debatiendo uno con otro sus puntos de vista y preferencias.

La dinámica de la discusión contrastará las opiniones pertinentes, adecuadas o más válidas con aquellas que lo son menos. El intercambio grupal irá logrando, poco a poco, con su interacción democrática, con la articulación de las diferentes perspectivas, con el cruce de opiniones, –y con lo que Denzin (1989) llama el “interaccionismo simbólico”– el famoso consenso de que nos habla Habermas (1999); un todo que siempre será más que la suma de sus partes. Esto, evidentemente, no quiere decir que, al interconectar los diferentes puntos de vista, no se presenten batallas imaginarias o reales por la posesión del sentido y, a veces, para hacer prevalecer no tanto un punto de vista cuanto un “yo”, real o imaginariamente herido. Sin embargo, todo ello hace que cada parte del proceso, es decir, cada interlocutor “al conversar cambie, como cambia el sistema en que conversa” (Ibáñez, 1988).

Los textos deberán ser grabados y, en algunos casos, convendrá también registrar el vídeo, ya que el lenguaje no verbal es, a veces, más elocuente que el verbal y el contexto en que se producen las ideas juega un papel determinante en la asignación de significados a las cosas. Los asistentes deberán conocer que se está grabando y estar de acuerdo con ello.

Este material enriquecerá la observación directa presenciada por el investigador y será indispensable para el análisis posterior por parte de él, para la jerarquización de las ideas producidas, para la estructuración y contrastación de esas ideas y opiniones y para la generación de posibles hipótesis y teorías en la línea del pensamiento de la “teoría fundamentada” de Glaser y Strauss (1967), ya que el grupo generalmente no logra integrar mucho las cosas durante el transcurso de la sesión.

3. Etapa Final.

Precisamente, porque el grupo, o los grupos, ofrecen el material pero no pueden integrarlo mucho, la etapa final corresponde al director de la investigación. Ciertamente, los hallazgos principales pueden haber ido aflorando en la medida en que nosotros estemos abiertos y seamos receptivos para facilitar su emergencia y aparición. Para ello se requiere, como condición indispensable, que se renuncie, por lo menos temporalmente, al “único” orden aparente, a la “única” lógica siempre usada, a la “única” racionalidad siempre aceptada, y que se permita cierta entrada a lo que al principio puede presentarse como un desconcertante “desorden”, “caos” y “sinsentido”, porque muy bien puede haber, en ese campo desconocido y vivido por los miembros de los grupos, otro tipo de orden, otra clase de lógica y otra forma de racionalidad que no pueden entrar completamente en nuestros esquemas anteriores. En última instancia, lo nuevo y original puede serlo en muchos aspectos, en muchas formas y en muchos niveles que desafían nuestra capacidad lógica usual y corriente.

Pero, para captar eso “nuevo y original”, se requiere una inmersión lo más completa posible en el material recogido. Cuanto más completa y duradera sea esta inmersión, cuanto más se estime y aprecie el campo objeto de nuestro conocimiento, cuanto más abierto se esté a los detalles, matices y sutilezas del mismo, más fácil será la captación de un nuevo conocimiento.

Por todo ello, al reflexionar y concentrarse en los contenidos producidos, en esa contemplación, irán apareciendo en la mente del director de la investigación las categorías o las expresiones que mejor las describen y las propiedades o atributos más adecuados para especificarlos; sin embargo, conviene conservar en lo posible los términos y expresiones originales usados por los miembros de los grupos, pues, a veces, tienen una riqueza no traducible. De esta forma, se logrará llevar a cabo apropiadamente un proceso de categorización, estructuración y teorización. Esos procesos permitirán la emergencia de la posible estructura teórica, “implícita” en el material recopilado.

No conviene precipitarse. El cerebro humano no es una máquina a la que se aprieta un botón y ¡listo!; es algo mucho más valioso que eso, porque puede crear algo nuevo, lo cual jamás hará una máquina; sin embargo, necesita cierto tiempo para relacionar las nuevas ideas con el volumen de información de que dispone.

En síntesis, el método de los grupos focales de discusión es un método relativamente fácil y rápido para solucionar muchos problemas que la vida nos plantea diariamente. Tiene, además, la ventaja de que es sociocéntrico, como le gustaba enfatizar a Piaget (1976) y está muy cercano a las representaciones sociales que tanto ha trabajado y desarrollado Moscovici (1983).

Referencias Bibliográficas

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Barbour, I. (1971) Problemas sobre religión y ciencia. Santander: Sal Terrae.

Canales, M. y Peinado, A. (1998) Grupos de discusión, en Delgado, J. y Gutiérrez, J., Métodos y técnicas cualitativas de investigación en ciencias sociales.  Madrid: Síntesis, pp. 287-316.

Denzin, N. (1989) Interpretive interactionism. Newbury Park, CA: Sage.

Descartes, R. (1974) Discurso del método. Buenos Aires: Losada.

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Glaser, B. y A. Strauss, (1967)  The Discovery of Grounded Theory. Chicago:  Aldine.

Habermas, J. (1999)  Teoría de la acción comunicativa.  Madrid: Taurus.

Heisenberg, W. (1975)  Diálogos sobre la física cuántica. Madrid: BAC.

Ibáñez, J., (1988) “Cuantitativo/cualitativo”, en Reyes (ed.) Terminología científico-social. Barcelona: Anthropos.

Martínez, M., (1996) Comportamiento humano: nuevos métodos de inves­tiga­ción, 2ª edic., México: Trillas.

—,  (1997) El paradigma emergente: hacia una nueva teoría de la racionalidad científica, 2da edic., México: Trillas.

—, (1998) La investigación cualitativa etnográfica en educación: manual teórico-práctico, 3ª edic., México: Trillas.

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—,  (1999b) La psicología humanista: un nuevo paradigma psicológico. México: Trillas.

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—, (en prensa). Ciencia y Arte en la Metodología Cualitativa. México: Trillas.

Morgan, D. (1998)  Focus groups as qualitative research, Newbury Park, CA.: Sage.

Moscovici, S. (1983) The phenomenon of social representations, en R.M. Farr y S. Moscovici (dirs): Social representations, Cambridge Univ. Press.

Piaget, J. (1976) Pensée égocentrique et pensée sociocentrique. París: Cahier Vilfredo Pareto, XIV.

¿CÓMO ELABORAR OBJETIVOS DE INVESTIGACIÓN?

http://brayebran.aprenderapensar.net/files/2010/10/Verboss.pdf

http://www.slideshare.net/masaco/objetivos-de-investigacion

http://maritzabetancourt.wordpress.com/2008/05/19/material-de-apoyo-para-redactar-objetivos/

http://www.wiziq.com/tutorial/53221-Como-Redactar-Objetivos

Fuente: http://www.monografias.com/trabajos65/planeamiento-objetivos-investigacion/planeamiento-objetivos-investigacion.shtml

LOS OBJETIVOS: UN PUNTO DE PARTIDA

Introducción

            Existe en toda investigación un elemento fundamental que marca el punto de partida y llegada, el investigador debe seguirlo como un camino trazado. Es un mapa que nos enfoca en una ruta determinada dándole sentido a todo esfuerzo que dicha investigación nos obliga a realizar. Este trabajo propone las pautas básicas que se consideran a la hora de plantear y diseñar ese camino, proveyendo al mismo tiempo no solo de una intención sino también de una finalidad. Son los objetivos quienes conforman el cuerpo de ese mapa; rigen y determinan todo aspecto humano estructurando desde su dualidad un plan de vida.

Si la vida se considerara una investigación de campo y suponemos que nadie emprende un camino sin un destino marcado, ya sea tangible o intangible, podemos entonces suponer que los objetivos a nivel general son el punto de partida más importante a considerar pues ellos son  ese destino que deseamos alcanzar y la razón por la cual iniciamos ese viaje. En las siguientes páginas se expondrá brevemente su planeamiento, redacción y clasificación  tratando de mostrar un enfoque práctico del cual esperamos saquen los lectores el mayor beneficio posible.

TÍTULO I

¿QUé ES UN OBJETIVO?

Toda investigación nace con un propósito o finalidad, algunas tratan de contribuir  en la solución de un problema en particular, otras esperan alcanzar algún grado de conocimiento en determinada área. Este propósito o finalidad será el objetivo que  constituirá el punto de partida y orientará así el curso de todo el proceso investigativo. Si este es bien formulado logra transmitir claramente la intencionalidad del investigador, permitiendo también determinar si tal investigación rindió o no los frutos esperados.

Figura 1

TÍTULO II

EL PLANTEAMIENTO DE UN OBJETIVO

El principal requisito en el momento de plantear los objetivos de una investigación es que estos sean alcanzables, lógicos y coherentes con la realidad. Es decir que el interés que se persiga considere  las posibilidades y limitaciones del trabajo realizado.

Figura 2

Dependiendo del tipo de investigación o de la meta que se pretenda alcanzar, el investigador puede plantearse uno o varios objetivos primarios de los cuales se derivaran una serie de objetivos secundarios; ya sean los primeros o los segundos siempre se ordenarán según su relevancia. Es importante mencionar que dentro de una investigación pueden existir tantos objetivos como el investigador considere necesario, siendo los objetivos secundarios un desglose del o de los objetivos primarios. Los objetivos corresponden a la etapa exploratoria de la investigación ubicándose generalmente dentro de la introducción del reporte final.

Al determinar  el rumbo a tomar mediante un objetivo primario que abarcará en forma general nuestro propósito fundamental debemos sistematizar las estrategias que harán posible el logro de nuestras metas, por ello debemos revisar los objetivos en cada etapa de nuestra indagación para evitar errores que al final obstaculizarían el resultado real.

La valoración de todo el trabajo se da a partir de los objetivos propuestos, los cuales deben ser claramente identificables con el resultado obtenido.

TÍTULO III

LA CLASIFICACIÓN DE LOS OBJETIVOS

Existe una serie de clasificaciones para los objetivos que nos permiten decidir sobre los medios y las herramientas que vayamos a emplear, entre estos están׃ objetivo instruccional, objetivos de investigación (de los cuales se desprenden el objetivo general y los objetivos  específicos) y objetivos metodológicos entre otros.

El objetivo instruccional se formula alrededor del aprendizaje y los objetivos de investigación son los enunciados claros y precisos de las metas que se persiguen, los objetivos metodológicos aclaran el sentido de la hipótesis y colaboran en el logro operacional de la investigación en todos sus niveles.

El objetivo primario es el propósito primordial en la búsqueda de determinados conocimientos por ello posee una autonomía propia. A este objetivo se le denomina Objetivo General, pues abarca todas las expectativas que el indagador se propone a nivel global. De este objetivo general se desglosan una serie de objetivos secundarios  a los que denominamos Objetivos Específicos, estos son en sí una fragmentación que permitirá alcanzar con mayor facilidad el objetivo general. Los objetivos específicos son una esquematización que permite evaluar, comparar y determinar si el objetivo general responde a los resultados logrados.

Esta clasificación varía según la dirección que se desee tomar y el enfoque general de la persona que los plantea.

TÍTULO IV

LA REDACCIÓN DE LOS OBJETIVOS

Cuando se desea plasmar en el papel la redacción de los objetivos se han de tomar en cuenta dos preguntas simples: ¿Cómo? y ¿Para qué? Si se cuestionan los objetivos generales con la pregunta ¿Cómo?, la respuesta serán los objetivos específicos; cuando hacemos la pregunta ¿Para qué? nos señalarán el objetivo general. Para lograr la mejor orientación dentro de una investigación todos los objetivos deben estar redactados tan claramente como sea posible, ya que las conclusiones se referirán al logro o fracaso de los mismos.

Es indispensable que halla un equilibrio entre los objetivos; pues si los objetivos específicos sobrepasan al objetivo general proponiendo operaciones no implicadas en el desestabilizarían las conclusiones finales y gran parte del proceso de todo la investigación. Si por el contrario los objetivos específicos son incompletos respecto del objetivo general, entonces la investigación será incompleta.

Los objetivos se refieren también al tipo de conocimientos que se desean alcanzar, y se debe tener cuidado en su formulación. El objetivo bien formulado logra transmitir en pocas palabras la intención del investigador, para ello se elaboran enunciados que excluyen el mayor número de interpretaciones posibles, así se logra ese sentido de exactitud respecto a nuestra intención.

En la redacción se deben tomar en cuenta las siguientes recomendaciones para considerar los aspectos más relevantes en su formulación:

  1. Deben ser concretos, es decir no redundar en frases largas y poco claras
  2. Ser factibles es decir tomar en cuenta todos los aspectos involucrados dentro de la investigación: tiempo, dinero, personal, perspectivas y capacidad.
  3. Identificar el abordaje del tema, el destino de dicha investigación y el uso de los recursos, en otras palabras el diseño cualitativo o cuantitativo del proyecto.
  4. El uso de los verbos en infinitivo, para identificar de forma clara los resultados esperados.

El uso de verbos se debe a la implicación de cada objetivo como una acción por realizar, ya que indican los pasos a seguir se presentan en orden alfabético de acuerdo al verbo y su grado de importancia.

Figura 3

TÍTULO V

LOS ELEMENTOS CLAVE DE UN OBJETIVO

Lo esencial es que un objetivo incluya tres elementos básicos׃

·         Exponer el proceso de la investigación:

Informando en términos simples las acciones que se seguirán durante la investigación, de ese modo se aclara de ante mano cual es la intención del proyecto.

·         Desarrollar un conocimiento:

Los objetivos deben dirigirse a lograr un acervo intelectual o práctico, es decir que deben enfocarse en conseguir datos, suministrar teorías y arrojar luz sobre un tema determinado.

·         Expresar  el contenido de la investigación:

Al redactar cada objetivo se no debe desviar del tema en cuestión, ya que el éxito o fracaso de dicha investigación solo depende del cumplimiento de los objetivos planteados.

Cuando redactamos el objetivo general incluimos estos tres elementos de una forma global, abarcando en forma universal la investigación. Cuando nos enfocamos en los objetivos específicos los orientamos en gran parte a esbozar logros determinados, razón por la cual no incluimos en ellos los tres aspectos mencionados sino que nos abocamos en uno de ellos.

TÍTULO VI

MAPA CONCEPTUAL

Figura 4

TÍTULO VII

PRÁCTICA

Tomando como punto de partida LA INVESTIGACIÓN como propuesta, desarrolle un Objetivo General y al menos tres Objetivos Específicos siguiendo el proceso desglosado en las unidades anteriores.

·         OBJETIVO GENERAL:

_____________________________________________

·         OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

·         ______________________________________

·         ___________________________________

·         ___________________________________

LOS OBJETIVOS TIENEN LA PALABRA

Conclusión

 La investigación comienza cuando el investigador guiado por los objetivos inicia la recopilación de información para analizarla, pasa a otra etapa cuando compara esa información con su marco teórico  de donde evaluará si le es posible cumplir con sus objetivos propuestos. A lo largo de todo trabajo surgen  nuevas interrogantes e inclusive pueden surgir nuevos objetivos, que derivados o no del objetivo inicial marcarán siempre un ritmo.

Dependiendo de las complicaciones a través del proceso y de la cooperación del medio se puede realizar un trabajo exitoso o por el contrario cambiar su rumbo en la dirección más adecuada, pero la básica y transcendental relación del investigador con los objetivos jamás decae.

Son pues los objetivos quienes tienen la palabra durante la mayor parte de la búsqueda de conocimiento sin importar el tema a tratar,  la metodología aplicada o el escenario donde se ubique.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

Muñoz Razo, Carlos, Impresores Aldina, S.A (Ed). (1999). Como elaborar y asesorar  una investigación de  tesis. 1ª. Edición.  Naucalpan de Juárez,  México: PEARSON.

Sabino, Carlos A, (1996). Como hacer una tesis y elaborar todo tipo de escritos. 3ª Edición (1998) Santafé de Bogotá, Colombia: Panamericana Editorial Ltda.

Océano Grupo Editorial,S.A. (Ed). Enciclopedia  General de la  Educación, (tomos 1-2 y 3), capitulo 2, pág 625, segundo párrafo. Barcelona, España: Océano Grupo Editorial, S.A.

Gallardo Martínez, Helio, Talleres Gráficos de la Editorial EUNED (Ed). (1942). Elementos de investigación académica, 11ª  reimpresión de la 1ª edición. (1997). San José, Costa Rica: EUNED.

Molina Rodríguez, Marlene / Morales Moscoso, Yesenia, (Eds). (2006). Guía sencilla de Investigación. San José, Costa Rica: Trabajo de investigación independiente.

Dobles Yzaguirre, María Cecilia / Zuñiga Céspedes, Magali / García Fallas, Jacqueline, Talleres Gráficos de la Editorial EUNED (Ed). (1996). Investigación en educación: procesos, interacciones, construcciones. 3ª reimpresión de la 1ª edición (2003) San José, Costa Rica: EUNED.

Flórez Ochoa, Rafael / Tobón Restrepo, Alonso. Emma Ariza H (Ed). (2001). Investigación educativa y Pedagogía. Bogotá, Colombia: Mc Graw Hill.

Flores Davis, Luz Emilia / Pacheco Gamboa, Ana Teresa, Editorial de la Universidad Nacional, Campus “Omar Dengo” (Ed). (1993). La investigación  como proceso de construcción del pensamiento. 2ª edición (1995). Heredia, Costa Rica: EUNA.

Flores Davis, Luz Emilia / Pacheco Gamboa, Ana Teresa, Editorial de la Universidad Nacional, Campus “Omar Dengo” (Ed). (1996). La investigación: una forma de aprender.3ª reimpresión (2004).  Heredia, Costa Rica: EUNA.

Molina Bogantes, Zaida, Universidad Estatal a Distancia (Ed). (1997). Planeamiento Didáctico: fundamentos, principios y procedimientos para su desarrollo. 4ª reimpresión de la 1ª edición (2000). San José, Costa Rica: EUNED.

Objetivos. Extraído el 10 de febrero del 2008 de http: // www. Google . com.

Objetivos. Extraído el 10 de febrero del 2008 de http: // www. itescan.edu.mx.principal.

CUENTO LOS OBJETIVOS

Alguna vez  hace muchos años, vivía a la orilla de un bosque muy espeso, un niño que acostumbraba jugar  fútbol todas las tardes. Este bosque al que todos llamaban El Gran Bosque de la Investigación era un lugar enorme, con muchísimos caminos y árboles gigantescos.

Cierto día la bola de fútbol se le escapó al niño, él corrió tras ella, pero sin darse cuenta se adentró demasiado en este lugar y ya no pudo encontrar el camino de regreso a su casa. Pensó que si caminaba hacia tras tal podría regresar pero no fue así, se perdió aún más. Con mucho desconsuelo se sentó en el piso y se puso a llorar, ya no pudo ver su bola, tampoco sabía como regresar solo a su casa.

Un par de horas después pasaban por el camino cercano un grupo de guardabosques llamados los Objetivos, ellos oyeron el llanto del niño,  el objetivo que guiaba a los demás sintió cierta tristeza por él  y se acercó poco a poco para no asustar más al niño, cuando este lo vio dejo de llorar.

El objetivo le preguntó ¿Qué haces aquí?, el niño entre suspiros le contó que se había perdido cuando su bola se le escapo, el objetivo se le quedó mirando y sacó de su mochila la bola de fútbol del niño, pues el la encontró varios metros atrás de donde el niño estaba. Luego el objetivo lo tomó de la mano y lo llevó por un camino seguro hasta su casa. El niño estaba feliz de regresar  y nunca más incursionó solo por el bosque sin la compañía de un buen objetivo.

Objetivos y propósitos en la investigación: una dialéctica en las ciencias sociales

Objetivos y propósitos en la investigación: una dialéctica en las ciencias sociales

Autor: Dra. Mary Guanipa Pérez

http://www.gestiopolis.com/economia/objetivos-y-propositos-en-la-investigacion-social.htm

REVISAR ESTE TAMBIEN: http://hyphotesis.blogspot.com/2011/06/como-se-redactan-los-objetivos-de-una.html

y este: http://www.monografias.com/trabajos65/planeamiento-objetivos-investigacion/planeamiento-objetivos-investigacion2.shtml

 

Esta reflexión tuvo como propósito iniciar una discusión respecto a las contradicciones suscitadas en los ambientes académicos universitarios en torno a la dialéctica de los objetivos y propósitos en la investigación. En las consideraciones finales se concluyo, que una investigación para adquiera el carácter de cientificidad requiere de una finalidad, propósito o meta que se expresa a través de unos objetivos considerados como un aspecto naturalmente sencillo sin embargo, en la práctica se traduce en uno de los problemas más complejos que está afectando significativamente el proceso investigativo.

INTRODUCCIÓN

La dialéctica es un método de razonamiento, cuestionamiento e interpretación que ha recibido distintos significados en las escuelas filosóficas. Algunos de estos significados son: arte del diálogo y la discusión, técnica de razonamiento que procede a través del despliegue de una tesis y su antítesis, resolviendo la contradicción a través de la formulación de una síntesis final.

Fue llamada dialéctica por Hegel por ser el principio motor del concepto que disuelve, pero también produce, las particularidades de lo universal. La más elevada dialéctica del concepto consiste en no considerar la determinación meramente como límite y opuesto, sino en producir a partir de ella el contenido positivo y el resultado, único procedimiento mediante el cual la dialéctica es desarrollo y progreso inmanente.

Ese arte del diálogo y discusión fue utilizado como técnica de razonamiento en esta investigación, pues se consideró pertinente reflexionar sobre la dialéctica entre objetivos y propósitos de la investigación en los estudios de postgrado. Atendiendo lo expresado, se da inicio a una serie de interpretaciones en torno a los objetivos de la investigación conceptualizándolo como el dato de comprobación enunciado en forma precisa y clara de las metas que persigue el investigador.

Estos objetivos, se formulan luego de haber seleccionado un tema centrado en las ideas que tiene el investigador. Se debe señalar, que el tema seleccionado puede fortalecer la idea, basándose en la lectura, interpretación y comprensión de las teorías en concordancia con las inquietudes del investigador, lo cual permitirá tomar decisiones adecuadas a las necesidades del entorno. De allí el significado que tiene la elección de los métodos y paradigmas de investigación cónsonos con los objetivos, puesto que al finalizar la investigación será evaluada a través del logro sistemático de los mismos.

Para realizar dicha evaluación, se necesita examinar desde el principio el proyecto investigativo, la claridad como están redactados los objetivos, este aspecto de la investigación no puede ser descuidado pues probablemente fallaría su orientación hacia el núcleo de interés. Los proyectos de investigación pueden fracasar principalmente por falta de objetivos claramente definidos.

Metodología

Debido a la experiencia y al lenguaje natural como docente y la que poseen los participantes del Doctorado Ciencias de la Educación se pudo investigar puesto que estos dos elementos son la fuente de todos los acuerdos, lo cual no puede ser sustituido por ningún otro procedimiento científico. Se consideró pertinente, realizar este estudio bajo el método comprensivo apoyado en el acontecer humano, contextualizado en interacción permanente con el horizonte de sentido de los demás de cada uno de los participantes. Aquí se trató de elaborar un significado a propósito de la perspicacia y sensibilidad de los investigadores, de su capacidad para captar los acontecimientos estudiados lo cual da como resultado un significado inacabado dependiente de su horizonte conceptual presente.

Para el tipo de investigación la recolección de la información se centró en una observación bibliográfica, pues se analizaron los criterios de varios autores que versan sus reflexiones en temas relacionados con el proceso de elaboración de los objetivos y el propósito de la investigación. La observación documental y metódica, se basó, en el establecimiento previo de las categorías sobre las que necesitan recoger información. Posteriormente, se examinaron sistemáticamente durante clases presénciales las reflexiones individuales sobre las bibliografías consultadas, con el objeto de encontrar los datos contenidos en ellos referentes a los objetivos y propósitos de la investigación en las ciencias sociales.

Referentes teóricos

Al tener en consideración la planificación sistemática de los objetivos, en esa misma medida se podrían seleccionar las estrategias válidas para poder alcanzarlos, ya que durante todo el desarrollo de la investigación, en cada una de sus fases, éstos deben ser controlados. Tales acciones, validan el estudio en razón de dichos objetivos. No obstante, se tiende a confundir en la mayoría de los casos los objetivos con los propósitos. Es preciso aclarar, que los objetivos de investigación se refieren a lo que se pretenden alcanzar en razón de describir, crear nuevos conocimientos, satisfacer una necesidad, resolver una problemática, proponer un plan o evaluar un programa según el caso.

Por consiguiente, los objetivos de investigación son considerados por ciertos autores que más adelante se analizarán como las metas, propósitos o fines trazados por el investigador en concordancia con los aspectos que desea verificar y descubrir, se caracteriza, por ser los datos de comprobación o descubrimiento por parte del investigador, son:

– Logros sucesivos en un proceso sistemático de la investigación.
– Deben redactarse con claridad para evitar confusiones en el desarrollo investigativo.
– Poseer una sola acción evitando la inclusión de más de un verbo en infinito.
– En cada una de las fases deben ser controlados, a fin de ajustarlos o cambiarlos.
– No confundirlos con los objetivos instruccionales.
– Son las metas que se persiguen para dar solución a un problema mediante la aplicación del método científico.
– Comprender los resultados concretos de la investigación.
– Su alcance debe estar dentro de las posibilidades del investigador.
– Deben ir centrados en la toma de decisiones y una teoría que permita generalizar para resolver problemas de la misma naturaleza.

Se ha considerado, que para llevar a cabo el proceso investigativo, la atención se debe centrar en los objetivos por constituirse en logros sucesivos de manera sistemática, más que un resultado final. Al tener adecuadamente definidos los objetivos tanto los métodos como las técnicas a utilizar serán seleccionados de manera pertinente y cónsona con la naturaleza de la investigación no obstante, los niveles de profundidad del conocimiento científico deben estar ceñidos a la profundidad de los objetivos.

Objetivos y propósitos de la investigación

Los autores estudiados, plantean que los propósitos y los objetivos de investigación pueden ser confundidos, en ese sentido, Cerda (2005) considera que el propósito de los objetivos de la investigación es dar respuestas a las interrogantes. Hurtado (2005:132) difiere de algunos autores al decir que “los objetivos de investigación son los que se alcanzan al término de la actividad; los propósitos son las aspiraciones mayores que trascienden la actividad y muchas veces se manifiestan en los posibles aportes que de ella se derivan.

En ese orden de ideas, Tamayo y Tamayo (2005) expresa que el objetivo de la investigación es el enunciado claro y preciso de los propósitos por los cuales se lleva a cabo la investigación. De igual manera Arias, (2006) afirma que existen diferentes tipos de objetivos pero los propósitos son acciones que pueden escapar del alcance de la investigación.

En los estudios cualitativos, los objetivos están íntimamente relacionados con las diversas metodologías de investigación. Existen algunas clasificaciones que se han propuesto referentes a los objetivos de la investigación cualitativa y a su potencialidad en relación a la generación de teorías. Martínez (2004) dice, que en la investigación cualitativa se fijan unos objetivos que desean lograrse.

Todos los objetivos (generales o específicos) son relevantes para las personas interesadas en la investigación. A veces, es preferible fijar sólo objetivos generales, y determinar los específicos durante la marcha, para no buscar metas que resulten triviales o imposibles.

En ese sentido Bartolomé citado por Sandin (2003), recuerda la importancia de contemplar el objetivo de transformación, más cuando pensamos que el ámbito educativo es nuestro principal objeto de conocimiento: Intervención e investigación. Es así que el objetivo de comprender en profundidad los fenómenos educativos puede ser el primer paso hacia una transformación real, desde las necesidades sentidas por las propias personas protagonistas en ese contexto educativo y para esa realidad.

Sin embargo, muchos autores se centran en el objetivo general de comprensión en profundidad, que perfila globalmente la mayoría de métodos cualitativos de investigación, olvidando su potencialidad, para desarrollar estudios cuya finalidad es la optimización e innovación educativa. En torno a ello, Buendía, Colas y Hernández (2005) realizaron una investigación bibliométrica de los estudios educativos fundamentados en la metodología cualitativa para identificar los objetivos científicos que se cubre desde este enfoque:

Descriptivos: descripción de procesos, contextos, instituciones, sistemas y políticas, Interpretativos: desarrollar nuevos conceptos, reelaborar conceptos existentes, identificar políticas, refinar conocimientos, explicar y crear generalidades clasificar y comprender la complejidad, contrastación teórica: Evaluar, contrastar o verificar postulados, generalidades y teorías .y evaluativos: Evaluar políticas e innovaciones.

En ese marco referencial Tesch citado por Sandin (2003) realizó una interesante ordenación de los diversos tipos de investigación cualitativa en función de si los intereses de la investigación (objetivos analíticos) están relacionados con los siguientes aspectos: (a) características del lenguaje; (b) descubrimiento de las regularidades; (c) comprensión del significado de un texto / una acción y (d) la reflexión.

Estas dimensiones se presentan en un continium, en el que a medida que se avanza de izquierda a derecha, los diversos tipos de investigación cualitativa se caracterizan por una menor estructuración y un carácter más holístico, profundizando en lo que constituye el objeto de investigación cualitativa del estudio es la comprensión en profundidad, bien sea de conductas naturales, situaciones sociales, significados, procesos, patrones.

El objetivo tal como se ha evidenciado, ha sido definido de forma muy diferente, pero la más generalizada es aquella que lo enuncia como meta, propósitos claros y precisos. Para unos autores es el ¿para qué? para otros es ¿el qué? o ambos, caracterizan los objetivos de una investigación convirtiéndose en el medio que, permite tomar decisiones y constituir una teoría para solucionar y generalizar los problemas.

En concordancia con las teorías estudiadas anteriormente se puede resumir que un objetivo puede ser según:

Tamayo y Tamayo (2005)Flórez y Tobón (2003) 

Hurtado de Barrera (2000)

Nava de Villalobos (2002)

Chávez (2004)   

 

Arias (2006)               

    Una meta.    Tipo de conocimiento que se pretende alcanzar.    Finalidad de la investigación.

    Metas, propósitos y logros.

    Constituye el factor decisivo de la Investigación.

 

    Son metas que se traza el investigador en relación con los aspectos que desea  estudiar

Fuente: Guanipa (2007)

Se ha podido constatar, que el propósito del objetivo general es descubrir las respuestas de la interrogante que formula el problema a través de las técnicas y procedimiento de investigación. Particularmente considero que en el objetivo general o fundamental están implícitos la relevancia científica, social, personal, profesional e institucional, (hacia qué, dónde, para qué, porqué, cuándo, con quienes y para quién).

Cada uno de estos aspectos deben derivarse de los objetivos empíricos planteados al inicio del estudio pues ellos permiten evaluar todo el proceso a medida que se va avanzando, se revisan, se reformulan antes de llegar al resultado final. Ellos permiten delimitar la metodología a utilizar, pueden surgir objetivos adicionales, modificar los ya planteados e incluso ser sustituidos por unos nuevos, según la dirección que vaya tomando la investigación.

Tipos de objetivos de investigación

En el desarrollo de la investigación científica se suelen categorizar diferentes tipos de objetivos entre los cuales se pueden citar los intrínsecos, extrínsecos, fundamentales, derivados, de comprensión profunda, generales, específicos, clasificatorios o explicativos; cualitativos y cuantitativos sea cual fuese su categorización lo importante es el grado de profundidad del conocimiento para alcanzar el propósito así como el tipo de investigación a realizar.

Para lograr la concreción de un objetivo, en primer lugar debe ser definido clara y precisamente para que sean comprendidos por una comunidad científica lo cual redundaría en la eficacia de las fases de la investigación. En segundo lugar, se debe garantizar la factibilidad del estudio previendo la aceptación, limitaciones para su elaboración, delimitación teórica, geográfica, temporal, financiera y las perspectivas de los objetivos en relación con la capacidad de su ejecución. En tercer lugar, para tomar la decisión de la manera de abordar la recolección de la información debe determinar el enfoque epistemológico cuantitativo, cualitativo u otro.

Objetivos generales

Sobre la base de las ideas expuestas, se deduce que un objetivo general o fundamental consta de un conjunto de palabras con varias combinaciones posibilitando la expresión del propósito de la investigación. Por tal motivo, este debe responder a la interrogante que pretende indagar el investigador. En dicha redacción, se deben seleccionar las palabras que más se adecuen con exactitud al propósito investigativo.

De acuerdo con Arias, (2006) el objetivo general expresa el fin concreto de la investigación en correspondencia directa con la formulación del problema. Éste se puede descomponer, al menos en dos objetivos específicos. En tanto para Tamayo y Tamayo, (2005) un objetivo general puede enunciar varios resultados a lograr o bien pueden formularse varios objetivos generales presentando cada uno de ellos un resultado a lograr. Es importante tener en cuenta que para cada resultado hay que plantear una gama de objetivos específicos que aseguren su logro.

Dice Cerda (2005) que los objetivos generales engloban todo el conjunto de metas, logros y fines de una investigación, y para que se exprese en el enunciado de los objetivos, éstos deben abarcar una amplia gama de contenidos, conceptos e información. Mientras que Martínez (2004) considera que son relevantes. Se prefiere fijar inicialmente sólo objetivos generales.

En cuanto a la cantidad de objetivos generales o fundamentales que debe tener una investigación, se surgiere la utilización de uno sólo pues, seria un error formular varios, porque en él se plasma lo que se investiga. Abarca la totalidad de las variables contenidas en el título “el objetivo general debe tener completa correspondencia con el título del trabajo, con la pregunta que se formula el problema o tópico de investigación, lo que cambia es la forma de redactarlo.

Otros investigadores sugieren que se pueden utilizar dos objetivos generales o fundamentales sin los específicos o derivados ya que estos pueden surgir durante la investigación (Martínez, 2002). Dice Hurtado de Barrera (2005) que para alcanzar un objetivo de mayor complejidad se requiere antes haber logrado los objetivos respectivos de menor profundidad o complejidad.

Se debe significar que, si bien es cierto, aunque se detecta en el objetivo general el propósito de la investigación, Nava de Villalobos (2002) también considera adecuado que en una investigación de campo puedan existir más de un objetivo general porque todo depende de la extensión del objeto de estudio y de los propósitos de la investigación con lo cual estamos totalmente en desacuerdo dado que, el objetivo general como se ha expresado en párrafos anteriores encierra el propósito de la misma.

En torno al diseño de los objetivos se consideró como uno de los grandes conflictos que debe enfrentar el investigador lo cual, puede afectar seriamente el éxito de esta actividad. No obstante, los docentes dedicados a la enseñanza de la investigación han subestimado el diseño de los objetivos considerándolos como un requisito formal con poca o escasa relevancia operativa o metodológica. En la mayoría de los casos, se presentan discusiones estériles sobre la manera de formular o plantear tanto objetivos específicos como generales por la disparidad de criterios que existen entre los académicos de esta área del conocimiento.

Al reflexionar sobre estas definiciones, me doy cuenta que los objetivos son catalogados como meta porque se está afirmando que se trata de un fin hacia donde se dirigen las acciones o deseos de una persona. Es un propósito porque implican una situación y para ello se requiere que se convierta en un punto central de referencia para entender la naturaleza específica de las acciones por realizar. El objetivo alcanzado es un producto que se convierte en un logro.

Los objetivos generales o fundamentales entonces, engloban todo un conjunto de metas, logros, fines de una investigación para que se exprese en el enunciado de los objetivos, estos deben abarcar una amplia gama de contenidos, conceptos e información. Por consiguiente, me niego a aceptar que en laS investigaciones con carácter cualitativo se pretenda sustituir el objetivo general o fundamental de la investigación por el propósito de la investigación. Los objetivos generales deben entonces garantizar sus resultados amplios. Para redactarlos se comienza con el verbo en infinitivo (ar – er – ir) más la (s) variables o categorías, más el objeto o evento en estudio.

Objetivos específicos

De acuerdo con la experiencia adquirida asesorando, orientando a los participantes de especialidades, maestrías y doctorados he podido constatar que no existen fórmulas preestablecidas para redactar los objetivos específicos, los cuales derivan las acciones concretas que debe cumplir el investigador para alcanzar el objetivo general es decir, son las consecuencias de los objetivos generales.

Los objetivos específicos no son indispensables en las investigaciones cualitativas sin embargo, son los requerimientos de la investigación de la investigación cuantitativa o, de acuerdo a su naturaleza teniendo como eje fundamental el objetivo general ellos representan la operatividad sistemática del objetivo general en la acción investigativa propiciando el cumplimiento de las expectativas originadas en las interrogantes y la sistematización del problema.

A través de ellos, se desglosa de manera concreta y delimitada las acciones necesarias para cumplir el propósito de la investigación mediante la determinación de etapas o la precisión y cumplimiento de los aspectos necesarios del proceso científico. Es importante aclarar que, en el proceso investigativo algunos autores tienen opiniones encontradas en torno a la manera de redactar los objetivos específicos, dada la diversidad de paradigmas epistemológicos investigativos existentes.

No obstante, si se toma en cuenta la opinión de Cerda (2001, p. 223) los define como las metas, propósitos, fines, logros precisos y concretos del estudio. Son el por qué y el para qué de las acciones que se llevará a cabo durante el desarrollo de la investigación. Entonces así, se propone tomar en cuenta el planteamiento de Sabino (2002: 59) quien considera que los fines de una investigación deben también especificarse en cuanto al tipo de conocimiento que el científico espera obtener al finalizar el trabajo refiriéndose en este caso a los objetivos internos de la investigación o sea el tipo de hallazgo que se pretende alcanzar.

– Para ello reflexiona sobre los tipos de investigación que más se plantean los científicos desde el punto de vista de los objetivos internos, los cuales son respuestas generalizadas a las preguntas formuladas. Ellas se clasifican en exploratoria, descriptivas y explicativas. Cada uno de estos niveles deben ser considerados en su autonomía plena respetando su continuidad con los otros niveles.

Fase exploratoria

La fase exploratoria, es el nivel más elemental de la investigación científica. Es una fase obligatoria en la indagación teórica y empírica. Cada uno de estos niveles deben ser considerados en su autonomía plena respetando su continuidad con los otros niveles. En ese sentido, los objetivos del nivel exploratorio darán una visión general aproximada respecto al objeto de estudio como por ejemplo:

– Indagar los principios de……………………. o
– Explorar los elementos de – – – – — – – – – – –
– Conocer los argumentos – — – – – – – – – – – –

Se exploran los principios, elementos, enunciados, particularidades o argumentos de la variable X para elegir las alternativas de solución de problemas originados o en relación a Y. Los cuales significan averiguar acerca de algo y descubrir la existencia de algo no evidente. Estos objetivos son de carácter general que pueden facilitar una primera aproximación del problema a investigar ya que permite percibir algún aspecto del objeto estudiado. Coincido con el criterio de Arias (2001, p. 91) pues el propone los siguientes verbos para facilitar la redacción de objetivos en este primer nivel de complejidad: conocer, detectar, explorar, indagar, sondear.

Fase descriptiva

El segundo nivel de complejidad de conocimiento científico, es el descriptivo cuyo propósito se centra en la descripción o en mencionar detalladamente las características fundamentales, las relaciones, la pertinencia, evidencias, partes, defectos, causas o ideas del conjunto de fenómenos utilizando procedimientos sistemáticos que permiten poner de manifiesto su estructura o comportamiento.

Los objetivos específicos de esta fase descriptiva permitirán al investigador emitir un juicio sobre una situación, profundizar en el estudio de algún hecho o variable. Al respecto Arias (2001) propone los siguientes verbos para redactar los objetivos: analizar, calcular, caracterizar, describir, diagnosticar, examinar, identificar coincidiendo con Sabino (2002, p. 60) quién señala que los diagnósticos que realizan los planificadores parten de una descripción organizada lo más completa posible de cierta situación para luego ofrecer recomendaciones o trazar proyecciones acerca de su desenvolvimiento futuro. Se describen las relaciones, evidencias, pertinencia, partes, ideas, causas, efectos, veracidad, defectos.

Fase explicativa

El tercer nivel de complejidad del conocimiento que sustentan la redacción de objetivos que recomendamos ampliamente, tiene como propósito fundamental determinar el origen o causa de un fenómeno, es el carácter final de la investigación en el sentido de satisfacer el origen de las situaciones, ellos permiten dejar demostrado o fijar los términos de una idea o situación.

En esta fase el investigador puede descubrir y conocer las causas y el origen de los problemas. Para este nivel Arias (2001) propone la utilización de los siguientes verbos para redactar objetivos: comprobar, demostrar, determinar, establecer, explicar, relacionar y verificar. Se explican los fines, medios, eficiencia, utilidad, alternativas, planes de acción, soluciones, hechos, especificaciones, comportamientos y conductas. Conocedores de la confusión que confrontan los investigadores noveles, se debe considerar pertinente reflexionar sobre la investigación descriptiva y explicativa referidas por Cerda Gutiérrez (2005), quién interpretando la importancia de la investigación descriptiva señala que existe confusión sobre el término porque generalmente se define la palabra describir como el acto de representar o figurar a personas, animales o cosas por medio del lenguaje destacando los aspectos más característicos y particulares de tales elementos.

Sin embargo, debo advertir que el nivel de complejidad aquí asumido para redactar los objetivos específicos (exploratorio, descriptivo y explicativo) no debe ser confundido con los tipos de investigación, ya que la recomendación se centra en conducir el desarrollo e la investigación desde un estadio simple hasta llegar al más complejo. En cuanto a la investigación explicativa se asocia con el diseño y el método explicativo, pero también constituye uno de los niveles de complejidad del conocimiento científico.

Esta categorización, se ha utilizado en las interrelaciones durante el proceso de investigación con los alumnos como niveles de complejidad del conocimiento que se pretende alcanzar. Se trata de establecer con estos niveles a través de los objetivos específicos hasta donde se va a llegar en la escala del conocimiento científico. En consecuencia, para redactar los objetivos específicos se propone, pasar por cada uno de estos niveles iniciando en el más sencillo que es el exploratorio, pasando por el descriptivo hasta llegar al más complejo que es el explicativo.

Reflexiones

En torno a las condiciones requeridas por un objetivo para considerarse bien formulado, existen diferentes opiniones coincidentes y contradictorias entre las que se destacan la de Chávez (2004), quien considera que al redactar un objetivo general se debe incluir la totalidad de las variables, el término identificará el tipo de investigación a ejecutar y el logro pretendido.

Ejemplo: “Determinar la incidencia que producen las estrategias administrativas sobre el rendimiento laboral de las autoridades universitarias con el objeto de establecer en que medida se genera tal incidencia” (Posee dos verbos en infinitivo). Coincide con esta autora Hurtado de Barrera (2000) al considerar que los objetivos además de una acción deben expresar un logro. Ejemplo: “Estudiar la relación entre el estilo de liderazgo del gerente y el desempeño laboral de los trabajadores a fin de determinar los aspectos que inciden en la aparición de las conductas sumisas o rebeldes.

Esta manera de redactar los objetivos posee dos aspectos criticados por otros autores. En primer lugar Arias (2001), considera un error agregar a un objetivos de investigación frases como: “con el propósito de…” y “con el fin de” (p.59). En tanto Nava de Villalobos (2002) plantea que los objetivos deben contener una sola acción, es decir, debe evitar incluir en un solo objetivo varios verbos (que implican varios objetivos en uno), por cuanto esto ocasiona confusión descontrol en el trabajo investigativo (p. 55).

En consecuencia, debe evitarse confundir “el conocer” con el “hacer” ya que primero se refiere a indagar, detectar: es investigar en tanto que “hacer” se refiere a las actividades o procedimientos para alcanzar el propósito de la investigación por consiguiente aplicar un programa, diseñar un plan, proponer lineamientos o formular políticas no podrían considerarse objetivos de investigación, ya que estos son la traducción de las interrogantes en forma afirmativa.

Sin embargo, ambos elementos son inseparables por lo que las actividades (aplicar un programa) permiten alcanzar el objetivo (obtener conocimiento – conocer los efectos de…). Un objetivo bien formulado sería:

– Determinar las bases epistemológicas en la formación del docente Proactivo en el contexto de la globalización.
– Analizar las alternativas a la prosecución del proceso penal en el marco jurídico venezolano.

En ese amplio espectro, Hurtado de Barrera (2000: 139), señala que el tipo de investigación está dado por el objetivo general, si está dirigido hacia la configuración de estrategias, actividades y planes concretos por medio de los cuales podrían generarse cambios en el evento o producir uno que no exista, entonces se redacta el objetivo general de la siguiente manera: “Diseñar un programa dirigido a mejorar la aplicación de estrategias instruccionales creativas en el aula por parte de un grupo de docentes de educación media”(p. 331).

Surge así el tipo de investigación proyectiva denominado también proyecto factible por algunas universidades venezolanas, el cual será discutido ampliamente en fases posteriores por cuanto ha producido opiniones contradictorias en los diferentes autores de textos sobre metodología de investigación. De igual manera, Chávez (2004, p. 88), redacta los objetivos de una variable para elaborar un modelo, programa o plan operativo como sigue:
“Diseñar un modelo de supervisión de actividades administrativas, que les permita a las autoridades universitarias realizar tal función de acuerdo con los principios técnico – específicos, con el objeto de lograr mayor efectividad laboral”.

Este objetivo lo complementa la autora con objetivos específicos tales como:

– Ejecutar un proceso de revisión bibliográfica…..
– Seleccionar los elementos y sub-elementos que integran el modelo.
– Elaborar el modelo de …..
– Aplicar el modelo de ……

En la opinión de Arias (2001) estos no son objetivos sino acciones implícitas en el proceso de investigación que coadyuva al logro de los objetivos (p. 58). Lo cual son actividades obvias de la investigación y no tiene porque confundirse con los objetivos de la investigación.

En líneas generales, dicen Flórez y Tobón (2003), los objetivos se refieren a los tipos de conocimientos que se pretenden alcanzar en relación con las preguntas que constituyen el problema de investigación. La relación entre los objetivos y el problema es tratado de manera diversa; para algunos autores es preferible establecer primero los objetivos y a continuación formular los problemas, otros parten del marco de teorías y luego formulan los objetivos porque ya han ampliado el conocimiento en torno a la idea inicial.

En consecuencia, al momento de redactar los objetivos el investigador debe asumirse el criterio del autor con el que mejor se identifique argumentando su adecuación a la investigación, para lo cual debe tener cierta flexibilidad optando de la lectura teórica a los objetivos, de estos a la pregunta y de ella al planteamiento del problema con un amplio espectro de la situación objeto de estudio.

Si bien es cierto, que en las fases posteriores se requiere de una reformulación tanto del problema como de los objetivos. en este caso, lo que menos importa es el orden en que se va a desarrollar la fase de la investigación, lo más significativo es que el investigador se sienta satisfecho del trabajo realizado y tenga conciencia de lo que esta haciendo, como lo esta haciendo y argumentar científicamente el procedimiento a seguir.

Consideraciones finales

Después de haber analizado bibliografías enmarcadas en diferentes paradigmas se concluyó, que existe confusión entre investigadores noveles en torno a los objetivos y propósitos de la investigación, saben que los propósitos son aspiraciones a largo plazo que trascienden la investigación; sin embargo las consecuencias y aportes derivados del estudio que contribuirán de una u otra manera con sus aspiraciones están más distantes de ellas porque les cuesta cubrir las metas que se proponen.

También tienen conocimiento sobre los propósitos están referidos a la relevancia científica, social, personal, profesional e institucional no obstante, cuando se les solicitó que identificaran por escrito estos aspectos lo hicieron de manera confusa. Los propósitos relatados por la mayoría de los participantes no responden ni al porqué ni al para qué de la investigación mientras que los objetivos no dejan en claro, la finalidad de la investigación. El objetivo general no orienta la investigación ni permite mantener una constante referencia en el trabajo a ejecutarse pese a que los participantes obtuvieron un título de Magíster donde presentaron un trabajo de grado.

Pese a estas reflexiones, la redacción de los objetivos de investigación en los proyectos presentados al finalizar 64 horas de actividades académicas incluyendo tutorías y asesoráis individualizadas, se detectó que esta fase de la investigación sigue constituyendo una tarea con un camino infructuoso para el investigador novel dada su complejidad. De allí la necesidad de insistir en calificar los objetivos como el eje central de la investigación, pues orientan sistemáticamente las interrogantes (formulación y sistematización del problema, el sistema de variables, la matriz de categorías de análisis, las dimensiones o subcategoría, recolección de la información, el enfoque hermenéutico, las bases epistemológicas, conclusiones y recomendaciones).

Se consideró, que el diseño de los objetivos es uno de los grandes conflictos que debe enfrentar el investigador lo cual, puede afectar seriamente el éxito de esta actividad. No obstante, los docentes dedicados a la enseñanza de la investigación han subestimado el diseño de los objetivos considerándolos como un requisito formal con poca o escasa relevancia operativa o metodológica. En la mayoría de los casos, se presentan discusiones estériles sobre la manera de formular o plantear tanto objetivos específicos como generales por la disparidad de criterios que existen entre los académicos de esta área del conocimiento.

El objetivo tal como se ha evidenciado, ha sido definido de forma muy diferente, pero la más generalizada es aquella que lo enuncia como meta, propósitos claros y precisos. En este sentido, el objetivo general de la investigación se define en términos más globales, tiene relación con el área temática que se pretende estudiar y con el título de la investigación. Visto de esta forma, este objetivo está prácticamente ligado al título de la investigación, el cual se supone, identifica, sin entrar en detalles de lo que se desee indagar o analizar. Los objetivos específicos, si bien es cierto que están relacionados con el objetivo general o los objetivos generales, se definen en términos más opciones. Cumplen el propósito de vincular el nivel de abstracción presente en los objetivos generales, con la realidad inmediata a estudiar.

En este tipo de objetivos, se debe proyectar qué componentes o elementos se consideran alcanzar en la investigación. Se trata de desagregar a través de una conclusión de conocimientos, los elementos o dimensiones del problema presentes en o los objetivos generales, al mismo tiempo, limitar y precisar lo que deseamos estudiar. Al formular los objetivos específicos, también se debe tener presente que en cuanto a su presentación y organización en el proyecto es necesario jerarquizar los componentes de la acción cognoscitiva demarcados en este tipo de objetivos.

Para la correcta relación de los objetivos se recomienda utilizar varios verbos descriptivos, pues ello facilita la claridad y precisión de los mismos, Los objetivos específicos se elaboran de acuerdo con lo que se desea alcanzar con el objetivo general, porque se derivan de éste, si el estudio es descriptivo se puede redactar un objetivo específico relacionado con la emisión de conclusiones y recomendaciones.

Se recomienda formular un solo objetivo general global, coherente con el problema planteado, y más objetivos específicos que conducirán a lograr el objetivo general y que son alcanzables con la metodología propuesta, debe redactarse con un verbo en infinitivo al principio que denote la búsqueda de un conocimiento. De acuerdo a la complejidad de la investigación se determinará el número de objetivos generales y sus correspondientes logros, cuando la investigación se realiza por etapas no se deben englobar todos los objetivos de la investigación en un solo enunciado, pues conviene en este caso enunciar un objetivo general para cada etapa; en el caso contrario es recomendable un solo enunciado general que contemple varios resultados.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

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– MARTINEZ, M. (2004) Ciencia y Arte en la Metodología Cualitativa. México. Editorial Trillas. Primera edición.

– NAVA DE VILLALOBOS, H. (2002). La Investigación Jurídica. Maracaibo. Venezuela. Editorial de la Universidad del Zulia. P. 3 – 168.
– SABINO A., CARLOS. (2002) Cómo hacer una tesis y elaborar todo tipo de escritos. Editorial Panamericana. Santa fe de Bogotá, Colombia.

– SANDIN, M. (2003) Investigación cualitativa en educación. Fundamentos y tradiciones. Barcelona España. MC GRW HILL.

– TAMAYO y TAMAYO, M. (2005). El Proceso de la investigación Científica. México. LIMUSA. Noriega Editores. Cuarta edición.

Notas para acercarnos a una experiencia concreta

Notas para acercarnos a una experiencia concreta
Por
José Javier León

 

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