PROYECTO COMUNITARIO COMO ESPACIO PARA LA CONSTRUCCIÓN CIUDADANA Y PRÁCTICA PROFESIONAL

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Por Alice Peña Maldonado

PROYECTO COMUNITARIO COMO ESPACIO PARA LA CONSTRUCCIÓN DE CIUDADANÍA Y PRÁCTICA PROFESIONAL DEL ESTUDIANTE Y PROFESOR DE LA UNIVERSIDAD BOLIVARIANA DE VENEZUELA

La Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV) en su visión de reivindicar el rol de las universidades como actor social que interviene en los retos y desafíos del país y ser propuesta de invención para el desarrollo de la nación y del ciudadano venezolano se propone formar al ciudadano y profesional de modo integral donde la teoría y la práctica sean elementos permanentes de discusión crítica, creadora, liberadora y transformadora.
Esta visión parte de su misión cuando en su Documento Rector (2003) establece como objetivos:
a. La Formación integral académica con pertinencia a las necesidades e intereses del país;
b. La Investigación para la generación de conocimiento y saberes en la construcción del País y la ciudadanía.
c. La Integración social y pública a través de la Unidad Básica Integradora de Proyecto (UBIP)
d. La Cooperación latinoamericana a través de convenios, proyectos comunes.
Como podemos observar la UBV desde su fundación se planteó la necesidad de que la comunidad educativa universitaria se interrelacionará e interactuará con la comunidad de origen de los estudiantes. Mucho antes de aprobarse la Ley de Servicio Comunitario del estudiante de Educación Superior (2005).

Al comprender la comunidad como un espacio de enseñanza y aprendizaje, todos los Programas de Formación Académica (PFG) de la UBV (PFG de Comunicación Social, de Gestión Pública para el desarrollo Local, de Gestión Ambiental, de Estudios Jurídicos, de Educación Integral, de Arquitectura, de Estudios Políticos y Gobierno, de Salud Pública, de Medicina Integral y de Hidrocarburos) representados por los estudiantes y los profesores desarrollarían la UNIDAD BASICA INTEGRADORA DE PROYECTO (UBIP) con el fin de dar aportes y soluciones desde los temas y problemas comunitarios para incidir en el cambio y transformación de las mismas desde la especificidad del área del conocimiento.

En esta tarea la Universidad Bolivariana viene haciendo esfuerzos a nivel nacional desde las sedes y desde las aldeas universitarias donde los programas de formación mencionados anteriormente han sido municipalizados. Esto obliga necesariamente a reconocer el impacto y el alcance en el ámbito comunitario de la presencia de la UBV pero también al manejo de información válida y precisa de los proyectos en cuanto pertinencia comunitaria y parroquial, trabajo de equipo, formación de valores ciudadanos y profesionales, vinculación con la planificación estadal, aporte profesional, entre otros.

Pero también exige a los estudiantes y a los profesores, así como a las autoridades y direcciones competentes el estudio y la profundización de la Unidad Básica Integradora de Proyecto (UBIP) en términos teóricos pero más aún desde la producción, sistematización y socialización del conocimiento alcanzado que permita consolidar una nueva forma de hacer investigación social desde, para y con las comunidades.

A modo de contribuir al debate sobre la UBIP a continuación encontrarán una serie de consideraciones que creo oportunas para quienes asuman Proyecto (estudiantes y docentes), dada la complejidad de esta Unidad presente en el mapa curricular de todos los PFG de nuestra casa de los saberes. Todas son producto de la sistematización emanada del trabajo con los estudiantes de Comunicación Social en Proyecto I y II en comunidades del Valle del Tuy, de la Guaira, Los Teques y del Municipio Libertador y Sucre en 22 meses desde el 2004 hasta el 2006 y por su puesto de innumerables reuniones realizadas con compañeros de trabajo del Programa de Formación de Comunicación Social de la Sede Chaguaramos y con la Dirección Socioeducativa.

Entre los puntos a tratar tenemos:
1.- El país como reto y desafío de la UBV
2.- La Universidad con pertinencia social
3.- La comunidad como lugar de creación, liberación y transformación
4.- Proyecto comunitario desde la práctica ciudadana y profesional del estudiante y el facilitador.
5.- Proyecto comunitario como estrategia de enseñanza aprendizaje

1. El país como reto y desafío de la UBV


De lo local a lo global
Asumir Proyecto como Unidad Básica Integradora permite el desarrollo del pensamiento crítico del mundo que nos rodea, ya sea desde lo local hasta lo global. Mundo al cual nos adaptamos en un proceso de socialización pero que no siempre tenemos el aprendizaje necesario para ser capaces de tener posturas y criterios diferentes al que impone el pensamiento único neoliberal.

Sentidos y conciencias
Para ello urge el desarrollo de los sentidos o conciencias del ser humano, como son: el sentido humano o conciencia antropológica (sí mismo y el otro); el sentido del entorno o conciencia ecológica (mundo natural y contextual); el sentido histórico o conciencia cívica (ser ciudadano de un país con su bagaje cultural); el sentido planetario o conciencia terrestre (madre tierra / humanidad) y por último, el sentido trascendente o conciencia espiritual (cosmos en evolución, involución o revolución). Estos supuestos comprendidos desde y en la complejidad e incertidumbre que los caracteriza.

El proceso Bolivariano como Proyecto de país y de pueblo
Es indiscutible que hablar de proyecto comunitario no se puede sin la referencia de Proyecto País. Incluso hablar de Proyecto de vida es inconcebible sin hacer ahínco en la realidad concreta del mundo que nos toca vivir desde la dimensión local, nacional y global.

La municipalización y el Estado
La Universidad Bolivariana de Venezuela como nueva Institución del Estado Socialista reconoce y promueve la municipalización como espacio para el aprendizaje verdadero y concreto es estimular desarrollo endógeno desde la base y desde dentro. La UBIP da primacía a lo local, a lo más próximo, a lo cotidiano como lugar para aprender a crear, liberar y transformar.

Desarrollo Endógeno
Desarrollo para qué? Y para quienes? Trabajar como estudiante y facilitador de la UBIP nos lleva a reflexionar sobre las palabras “Desarrollo” y “Subdesarrollo”. Sus diversos significados que no siempre corresponden a nuestra realidad sino a la planteada por quienes se denominan “Desarrollados” y llaman a los países del Sur “Subdesarrollados”. De esa reflexión crítica debe llevarnos a construir nuevos significados desde nuestra realidad para transformarla en lo que necesitamos y queremos. Tarea que nos compromete a todos.

De la educación Neoliberal a la Educación humanista y emancipadora
La UBV desde sus objetivos asume una educación humanista y ética para el ejercicio del pensamiento crítico a través de la acción dialógica y transformadora. Plantea la formación integral con calidad e innovación y a lo largo de la vida, asi como también forma para la solidaridad, para la libertad, la justicia y equidad social, la democracia participativa y responsabilidad con lo público. No así la educación neoliberal que estimula el individualismo, la competencia, el sálvese quien pueda, y que lo que importa es “hacer lucro” olvidándose del bien común. Estamos apostando a la integralidad versus el reduccionismo que somete el capitalismo a los seres humanos para hacernos en simples “maquinitas” para cumplir órdenes o para hacer real.

Sujetos Políticos y Sociales
La UBV en su Documento Rector (2004) y apoyados del pensamiento de Freire encontraremos entre líneas a un ser humano con capacidades para idear y construir, para sentir y querer y para hacer y actuar. Entre las características del hombre y de la mujer tenemos: Sujeto histórico y cultural; Sujeto dialógico y transformador de sus entornos; Sujeto ético, que cuida de si mismo, del otro, del entorno y de la naturaleza; Sujeto singular, diferente y contextualizado; Sujeto buscador de la verdad, del conocimiento y del saber; Sujeto colectivo, amoroso, solidario, sensible; Sujeto libre, abierto responsable y de compromiso social y político; sujeto capaz de la mejora, no obstante, su condición de ser inacabado; Sujeto autónomo en sus maneras de pensar, decir, sentir y actuar; Sujeto capaz de integrar o desconstruir el conocimiento; Sujeto comunitario, innovador, creador, productivo; Sujeto capaz de crear símbolos, dar sentido y significado a las cosas que le rodea; Sujeto que busca la verdad y es capaz de tener fe y de dar confianza al otro (a); Sujeto capaz del encuentro con el otro y del diálogo para construir conocimiento.

Hombres y mujeres de reflexión-acción
No olvidemos que el reto y desafío ante el mundo que nos corresponde vivir nos lleva a reconocer las capacidades que tenemos pero también a reflexionar todo aquello que es necesario aprender para convertir las debilidades nuestras y las amenazas en el entorno en fortalezas y oportunidades a favor de nosotros y de las luchas por dar como ciudadanos venezolanos e hijos de la madre tierra.

2. La Universidad con pertinencia social


Nuevo paradigma educativo
La UBV se funda sobre la base de ser un paradigma educativo universitario. Desde 2003 plantea el humanismo y la emancipación como práctica social a través de la UBIP conjuntamente con las unidades curriculares de los Programas de Formación de Grado con el fin de formar a quién será un ciudadano y un profesional integralmente. Con el trascurrir de su experiencia educativa la UBV se ha convertido para muchos en la “universidad en la calle y del pueblo”. Abierta para los excluidos y presentes en las comunidades donde viven sus estudiantes.

La UBV es una universidad política y de Estado
Estamos de acuerdo que las universidades no son neutra. Siempre una ideología determina sus propósitos y el currículo de una institución educativa. En cuanto a universidad política es porque forma al ciudadano para que su quehacer y actuar con los otros transforme el entorno y en cuanto a universidad de Estado es porque asume los valores establecidos en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y los planes y estrategias del Estado para el poder popular en materia social, económica, política, comunicacional, etc. Lo que hace que nuestros estudiantes egresados sean preparados para asumir en el futuro cargos públicos.

El Ayer y el hoy educativo
Estos elementos anteriormente descritos en un principio no fue de fácil comprensión dada la formación de los docentes, profesores, facilitadores o asesores que traían experiencias de otras universidades públicas cuya currículo aún no se ha adecuado a la realidad de la nación con sus demandas y exigencias.
En primer lugar, se nos enseñó al trabajo sin vinculo con la sociedad, sino simplemente para tener un sueldo. En cambio, la UBV forma ciudadanos con ética y responsabilidad social, por lo que sus profesores como agente de cambio deben ser los primeros en incursionar en la ética y responsabilidad social. La UBIC le permite desarrollar junto a sus estudiantes en esta práctica ciudadana.
En segundo lugar, se nos enseñó a estudiar una disciplina y encontrarnos con otros de nuestra misma disciplina. En cambio la UBV asume la transdisciplinariedad. El encuentro de profesores de diversas disciplinas en un solo Programa de Formación o en un proyecto comunitario donde se encuentran estudiantes de varios PFG.
En tercer lugar, acostumbrados a un salón de clase que muchas veces se ha convertido en un lugar aburrido y sin trascendencia la UBV estimula la innovación y la flexibilidad ya sea en el salón de clase o en un espacio de la comunidad.
En cuarto lugar, la investigación como un privilegio de pocos. En la UBV se forma para ser investigadores ya sea estudiantes o profesores. El aprendizaje no se cierra a un tiempo de estudio. Se estudia la vida, el mundo y los seres que nos rodean y que cambian permanentemente. Se tiene que aprender el conocimiento y la tecnología que permita la actualización constante en interdependencia con el otro y el contexto.
Y en quinto lugar, la investigación como el hecho educativo no son neutros. Por lo que la diversidad epistemológica vista de modo crítico es necesario. Lo que no niega la construcción de nuevas maneras de conocer la realidad. Siendo “nuestra realidad” quien nos provee del método para acercarnos a ella para comprenderla, explicarla y transformarla.

Diversidad epistemológica y unidad cultural
Hasta ahora la diversidad epistemológica como el Paradigma Positivista (Funcionalista y Evolucionista); el Paradigma Materialista Histórico y Dialéctico; el Paradigma Estructuralista y Constructivista y el Paradigma Cuántico y Holístico nos hace contar con formas para observar el mundo. Lo que requiere que se tengan claros los supuestos de estos paradigmas: en lo Epistemológico, en lo Metodológico, en lo Ontológico, en lo Antropológico y en lo Ideológico. Ya que todos son producidos desde una visión filosófica del ser humano y el entorno y a su vez reproducen un modo de ser y hacer. Que confrontados con los supuestos de la investigación pueden observarse contradicciones y antagonismos insuperables.

Producir conocimiento para un nuevo quehacer cultural
La Construcción y Producción de Conocimiento colectivo y de la Tecnología necesaria como estrategia para el Desarrollo del País. La UBV cuenta que a través de la UBIP donde los estudiantes y profesores de los programas de formación de grado en vinculación con la realidad nacional, estadal, municipal y parroquial sean capaces de construir y producir el conocimiento necesario para las comunidades y que el País requiere para su desarrollo social, político, económico y cultural.

3. La comunidad como lugar de creación, liberación y transformación


Comunidad identitaria
En la búsqueda de un concepto de comunidad y las características del mismo es imprescindible para trabajar en las comunidades. No se puede estar con alguien que no se sabe quién es. Y la comunidad es un ser orgánico. Tiene mecanismos de defensa y de producción. Permanentemente se recrea, se libera o se transforma o de lo contrario se destruye, se oprime y depreda todo lo que está a su alcance. Trabajar con las comunidades nos permite hacernos un concepto de ella. Porque cada comunidad tiene una identidad propia por tener una historia singular dentro de un espacio y tiempo determinado en la palabra y acción de quienes la conforman. Indagar experiencias comunitarias nos ayuda para mejorar nuestras percepciones y ampliar las dimensiones de la comunidad. No obstante, el concepto que se da la comunidad misma es su cédula de identidad, su fundación es su partida de nacimiento y su Proyecto común es su sentido de pertenencia. Si estas se conocen o no ya dice mucho de la comunidad.

Dinamismo y cambio+ y –
Comprender que la comunidad está en una permanente dinámica y que ella no es estática. Nos lleva a estar siempre aprendiendo de ella y a reconocer los cambios por muy pequeños que estos sean. Una manera de verlos es, en los valores y las acciones de la comunidad, en su unidad dentro de la diversidad y en la interrelación e interacción de sus habitantes y/o ciudadanos. En este sentido, Paulo Freire nos permite ver a través de su marco teórico como las comunidades y sus miembros están en permanente acción dialógica o anti dialógica. En cuanto a la acción dialógica expresiones de colaboración y cooperación, de unión y de solidaridad; de organización y de producción cultural permiten vislumbrar buenos síntomas de salud comunitaria. En cambio, si su acción es anti dialógica la tendencia es a la conquista de unos sobre los otros, a la división entre los sectores, a la manipulación y la mentira y al consumismo y valoración de lo que está fuera.

¿Sujeto individual y Sujeto colectivo?
La comunidad no niega al sujeto individual pero se fundamenta en la experiencia colectiva. Existe la tendencia de no valorar lo colectivo por la supremacía de lo individual. En la comunidad se entiende que tanto los hombres y las mujeres como la comunidad toda tiene necesidades, que a su vez corresponden a derechos individuales y sociales de primera generación, poseen intereses como derechos de segunda generación y en base al ciclo de vida de sus miembros (niñ@s, jóvenes, adultos y ancianos) y que tienen expectativas asumidas como derechos de tercera generación en el ámbito político, social, económico y cultural. Esto hace que trabajar en la comunidad sea complejo y de un incertidumbre en la medida que se tiene menos conocimiento de ella.

Interconexión
Los temas y problemas de la comunidad, (salud, educación, vivienda, cultura, deporte, trabajo, servicios públicos, seguridad, comunicación, organizaciones, etc.) son a su vez los temas y problemas de la parroquia y del Municipio. Para la UBV en el marco de la Ley de los Consejos Comunales promueve la participación de los estudiantes en estas instancias y espacios de participación, que vinculadas con las instituciones del Estado se pueden financiar proyectos para la mejora de las comunidades y con las Alcaldías para que ejerzan sus competencias derivadas de la CRBV. No se puede trabajar la UBIP sin en el apoyo de los consejos comunales y las Alcaldías y gobernaciones.

4. Proyecto comunitario desde la práctica ciudadana y profesional del estudiante y el facilitador


Aprendemos todos
El Proyecto comunitario desde la práctica ciudadana y profesional no es sólo para el estudiante y futuro profesional. Lo es también para el profesor quien como facilitador de procesos educativos pasa a facilitador de procesos comunitarios. En este sentido su rol es clave en los procesos de enseñanza y aprendizajes en función a resultados académicos y comunitarios. Todo docente debe formularse esta pregunta ¿Cómo puedo apoyar tecnológicamente (desde su disciplina y desde la disciplina en que se forma el estudiante) los procesos de desarrollo comunitario?

Vinculaciones necesarias
Porque se trata de articular la realidad comunitaria con la realidad mundial, latinoamericana y venezolana en perspectiva de cambio. Con los lineamientos y criterios basados en los principios, valores y derechos de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en miras a la Participación ciudadana y el Desarrollo Endógeno. Con los Lineamientos y criterios basados en los Planes Nacionales de Desarrollo Económico Social (Suprema Felicidad Social, Ética Socialista, Democracia protagónica revolucionaria, Modelo Productivo y energético socialista, Nueva Geopolítica Nacional e Internacional, Nueva Institucionalidad para la poder popular y comunal). Con los Lineamientos y criterios basados en el Documento Rector de la Universidad Bolivariana de Venezuela orientados a la práctica educativa liberadora y transformadora y a los Lineamientos y criterios basados en los principios, valores, objetivos del Programa de Formación de Grado de del UBIP.

Docente integral
Lo importante es señalar que el aporte del profesor o facilitador es como humanista en lo social comunitario, como científico desde los proyectos trasdisciplinarios y como político en la planificación de cambios y transformaciones.

Proceso continuo y ascendente
Este proyecto no se hace del día a la mañana. Se cuenta con 4 años divididos en 4 Trayectos y 8 tramos. En un primer año es el conocimiento y diagnóstico de la comunidad. En un segundo año orientado a explicar y dar respuesta a un problema sentido por la comunidad. En un tercer año vinculando el problema de la comunidad con la Institución estadal como garante de los derechos consagrados en la Constitución, ya sea municipal, estadal o nacional y finalmente el cuarto año estudiar el tema/problema en relación con Latinoamérica. Compararlo con otros países e indagar como otras experiencias enfrentan o afrontan esa realidad estudiada. Creando redes de ser posible.

Visión integral para transformar
No está demás insistir que se trata de desarrollar una mirada Integral de la Comunidad para luego afinar la mirada hacia un tema o problema focal de la comunidad que junto con los miembros activos de la comunidad se formule los objetivos y el plan a llevar a la acción. Este proceso conlleva a la sistematización de la experiencia. Deviene una interrogante: ¿Resolver un problema o transformar la realidad? Ambas son necesarias sólo que hay que saber respetar el proceso y el tiempo necesario. Es apuntalar los esfuerzos de todos en miras al desarrollo de la comunidad. Que la comunidad se integre y se organice en torno a sus necesidades, intereses y expectativas.

Validación de la enseñanza aprendizaje
Esta práctica educativa y profesional se presenta luego en un Trabajo escrito donde quede plasmada la experiencia y pueda ser evaluada como documento de investigación en cuanto lo epistemológico y metodológico, en cuanto a los fines y resultados. No sin antes ser presentada a la comunidad quienes evaluaran el impacto y alcance en la comunidad y en ellos mismos. Ahora bien no sólo se evalúa al estudiante también el docente debe validar su práctica educativa: Qué se enseño? Contenido y objeto de aprendizaje. Para qué? Propósito, objetivo, competencia. Cómo y de qué manera? Alude a la estrategia de aprendizaje. Donde se efectuó? Y en Cuanto tiempo? Ambiente y permanencia del aprendizaje. Quienes participaron? Cómo la comunidad participo con sus saberes y conocimientos? Con sus acciones y sus esfuerzos?

5. Proyecto Comunitario como estrategia de enseñanza aprendizaje


Supuestos de la investigación
La investigación social se basa en el supuesto epistemológico, metodológico, ideológico, ontológico y antropológico. Y para ello recurre a dos ámbitos a la realidad observada y escuchada, y la derivada de los paradigmas. Contando en su haber con metodologías y técnicas propias que permiten dar respuestas conforme al paradigma.

Reduccionismo vs. Amplitud epistemológica
Adherirse a un paradigma equivale a reducir la realidad. Cada paradigma nació para dar una interpretación (hermenéutica) a la realidad pero de esa realidad a una parte de ella. Algo concreto de una realidad diversa requiere ser vista desde muchas perspectivas o desde los paradigmas que contamos. Es conveniente el uso de todos los paradigmas para el estudio de la realidad. Sabiendo que cada uno dará respuestas distintas porque tiene fines distintos. Para observar esa realidad los paradigmas desarrollan metodologías, métodos y técnicas propias. Cada una tiene una utilidad específica. Es así como el caso de un anteojo que realiza una función distinta a unos binóculos. Igual podríamos decir del lente de un telescopio para observar el espacio y las galaxias o de un microscopio para ver una bacteria en un laboratorio. Esos cuatros instrumentos tienen funciones distintas aunque todas para observar. Si desconocemos una de ellas, por ejemplo el telescopio nunca sabríamos como ver más cerca una galaxia o una estrella.

Diversas miradas
En el caso del Paradigma Materialista y Dialéctico nos permitirá estudiar la realidad histórica, (pasado – presente – futuro) las causas y consecuencias en el tiempo, estudiar escenarios. Este análisis no lo va a dar el Paradigma Positivista, que sirve para dar respuesta sin tomar en cuenta al ser humano y alterando la naturaleza sin respeto a ella. En este orden de ideas, se puede decir que el constructivismo va a tomar en consideración el lenguaje, el símbolo y la comunicación como elementos claves para la construcción de la realidad, en cambio, el paradigma cuántico y holístico nos servirá para ver las interrelaciones e interacciones humanas en el marco de una complejidad e incertidumbre global y local.

Aprender a ver la realidad
No se puede descartar ninguno, porque todos en su momento van a permitir realizar y transformar la realidad. Realidad donde convive el ser humano y la naturaleza y que por tanto exige del investigador social una ética, respeto y responsabilidad consigo mismo, los otros y la naturaleza. Todos los paradigmas cuentan con Métodos cualitativos y cuantitativos que permiten el pensar reflexivo, crítico y cooperativo para la acción creadora, liberadora y transformadora. No bastan los paradigmas y los métodos si no se aprende a observar y a escuchar en el marco del diálogo de saberes y conocimientos como características esenciales del Investigador Social.

Pluralidad
La UBV desde un inicio se ha interesado por el uso de metodologías propias para el trabajo comunitario, ya sean cualitativas o cuantitativas, dependen de la necesidad de información o conocimiento. La investigación social, por el hecho de tratar con problemas complejos, puede beneficiarse con el uso de una pluralidad de métodos de diverso alcance. Estas pueden complementarse según las exigencias del problema que se haya planteado. La utilización de ambos tipos de métodos pueden formar parte de procesos de triangulación que contribuyan a fortalecer el criterio cualitativo de confianza en la investigación. Empero, combinar es hacer un pastiche o collage. Solo se combinan cuando el problema planteado amerita intervenciones de uno y otro orden para una mejor comprensión e interpretación de los datos producidos.

Herramientas comunitarias
Entre las Técnicas y herramientas para el trabajo comunitario más conocidas tenemos:
a.- Recorrido de campo: Recorrido por la Comunidad, Observación, Historia de la Comunidad, Estudio de la comunidad, Sondeos y encuestas para recabar información.
b.- Diálogo de saberes: Conversatorios, Entrevistas, Intercambio de experiencias, Historias de vidas.
c.- Discusión: Mesas Técnicas, Sala Situacional para estudios de escenarios y de contextos y estudios de casos. Análisis crítico de la realidad.
d.- Procesamiento y Sistematización de la información y la experiencia: Análisis de Problemas, Matriz FODA, Método Altadir: Árbol de problemas, de Objetivos, de Actores para la construcción del Plan y Marco Lógico.

Debido a la importancia de determinar datos intangibles y que responden al sentir, percibir, experimentar, vivir e interpretar de las personas y de las comunidades se cuenta con los métodos cualitativos. Es contar con la experiencia subjetiva como base del conocimiento y el marco referencial de los sujetos que participan en la investigación, ya sea los estudiantes, la comunidad y los docentes.

Conforme a su clasificación tenemos:

FENOMENOLOGIA. (Husserl) Investigación sistemática de la subjetividad. Permite recoger la experiencia vital, de la cotidianidad. Aprender a entender la conciencia histórica del otro a partir de la conciencia de algo. Explicitar la esencia de las experiencias de los actores. Es el estudio científico de lo humano en el marco de su entorno.

ETNOGRAFIA. Es el análisis holístico de la sociedad donde está inmersa las comunidades. Es comprender la diversidad y el consenso: se aprende el modo de vida en una unidad social concreta. Para ello hay que permanecer donde la acción tiene lugar y de tal forma que su presencia modifique lo menos posible. Pasar el tiempo suficiente en el escenario (observación) para buscar datos significativos y marco referencial.

TEORIA FUNDAMENTADA. Es el interaccionismo simbólico dado en un grupo humano. ¿Qué significado simbólico tienen los objetos, gestos, palabras para los grupos sociales y como interactúan unos con otros?. Genera teoría a partir de la realidad. Descubre teorías, conceptos, hipótesis y proposiciones, partiendo directamente de los datos. El investigador asume la responsabilidad de interpretar lo que observa, escucha y lee.

ETNOMETODOLOGIA. Estudia los fenómenos sociales incorporados a discursos y nuestras acciones a través del análisis de las actividades humanas. Asume que el mundo social esta compuesto por significados y puntos de vista compartidos. Se hace análisis de las conversaciones y organización de los diálogos y sus contenidos.

METODO BIOGRAFICO. Es la construcción de la historia de vida de un personaje de la comunidad o la biografía o historia personal

INVESTIGACIÓN – ACCIÓN. (Lewin, 1946; Kemmis, 1988, Elliot, 1990; Reason, 1994; Fals Borda, 1980). Este Método ha sido asumido por la Universidad Bolivariana de Venezuela debido a sus principios y características fundamentado en la reflexión acción. Solo que le ha añadido lo participativo y transformador. (IAPT)

Principios del IAPT
La Investigación Acción Participativa y Transformadora tiene como principios:
– Principio de autodeterminación nacida de la confianza hacia la comunidad.
– Principio de autonomía en las decisiones de la comunidad.
– Principio de las prioridades de las necesidades de la comunidad
– Principio de las realizaciones: el fin último no es obtener las obras materiales, sino el desarrollo de conciencia de la unión, la cooperación y el espíritu de servicio. Dejar un saldo organizativo como producto de interrelaciones e interacciones bajo un proyecto común.
– Principio de los estímulos: todo logro debe ser celebrado mediante estímulos materiales y no materiales. Reconocimiento del esfuerzo individual y colectivo.

Características del IAPT
– Carácter participativo
– Carácter ético: respeto y reconocimiento del otro.
– Carácter socialmente constructor: se teje relaciones y se construye realidades.
– Carácter transformador: modifica situaciones sociales juzgadas por los participantes como injustas y opresoras.
– Carácter reflexivo : examen y evaluación de la teoría y práctica.
– Carácter concientizador: moviliza la conciencia crítica y transformadora de los participantes y se produce en el proceso de acción – reflexión – acción.
– Carácter dialógico: multiplicidad de voces y acciones confluyendo hacia un mismo fin.
– Carácter dialéctico y aún analéptico: los transformadores modifican situaciones y a su vez se transforman a sí mismos.
– Carácter educativo: los nuevos actores aprenden formas de acción y enseñan otras de la propia cultura.
– Carácter crítico: somete a juicio lo que se presenta como dado y esencial.
– Carácter colectivo: es participativo y se orienta a la transformación social.
– Carácter político y democratizador: puesto que al producir transformaciones y al incorporar nuevos actores sociales responsables de ellas, hay un proceso de formación de sociedad civil.

Paradigma transformador
La bases paradigmáticas el IAPT tiene los siguientes aspectos:

Aspectos Políticos: la IAPT es esencialmente política por su carácter participativo. Incluye al pueblo al espacio público de la transformación social. Y al hacerlo busca el fortalecimiento de las capacidades de las personas, catalizando un proceso colectivo de concienciación sobre esa tarea y su significado.

Aspectos Éticos: al incorporar nuevos actores al proceso de producción de conocimiento se está incluyendo la diversidad y el respeto de otro. Aceptar al otro en su diversidad.

Aspectos Ontológicos: parte de una concepción dinámica y dialéctica de la realidad, entendiéndola como una construcción de cada día. La realidad existe porque es construida, reconstruida y destruida de innumerables formas cada día. Y al hacer conocimiento construye realidad y es construido por la realidad que construye.

Aspectos Epistemológicos: la relación entre el sujeto que conoce y objeto que es conocido adquiere una característica dinámica donde sujetos que investigan a otros sujetos cuya situación o problemas son considerada como objeto no supone que la acción y la producción del conocimiento la ejerce los investigadores, sino tambien del grupo investigado. Doble producción de saber. Se habla de la horizontalidad.

Entre los tipos tenemos Investigación acción -> individual; Investigación cooperativa –> grupo; Investigación participativa -> comunidad. Busca planificar, actuar, observar y reflexionar para lograr autonomía, igualdad y cooperación. Carácter preponderante de la acción: papel activo que asumen los sujetos que participan en la investigación. Mantiene un talante democrático y comunitario. Evita la dicotomía entre teoría y práctica.

El investigador es investigado. Implicación grupal: ¿qué estamos haciendo bien o correcto? Y autocrítica: ¿qué no estamos haciendo bien o correcto. El IA es una forma de búsqueda auto reflexiva, llevada a cabo por los participantes por los participantes en situaciones sociales, para perfeccionar la lógica y la equidad de las propias prácticas sociales, la comprensión de estas prácticas y las situaciones en las que se efectúan.

La IAPT tiene tres tareas básica: 1) Tarea de iluminación y el despertar de la gente corriente, para lo que se comienza con los temas de poder y la impotencia, e intenta enfrentarse a la forma en que los elementos y el poder establecido de las sociedades de todo el mundo se ven favorecidos debido al monopolio que se tiene sobre el conocimiento y su utilización. 2) un importante punto de partida es la propia experiencia de la gente y que a través de la experiencia actual podemos aprehender su esencia. Por tanto el conocimiento y la experiencia se respetan, se honra y se valora. 3) el compromiso y el diálogo se constituye una herramienta fundamental.
Conclusión: el IAP combina la participación con la investigación; se acentúa el compromiso político desde una posición crítica emancipadora; se potencia el carácter educativo de la investigación y la necesidad de devolver lo investigado a la población como medio de empoderamiento, entendiendo esto no como una dádiva sino el reconocimiento y uso del poder de las gentes y las comunidades, todo ello desde una perspectiva comunitaria.

Sistematización
La Sistematización es una herramienta importante en el trabajo de la comunidad. Hacer trabajo comunitario y no sistematizar es desperdiciar el esfuerzo. Llevar registro de la acción y reflexión permite ver la evolución de las personas y de la comunidad. Reconocer las fortalezas sin negar las debilidades del equipo, de la acción. Es revisar constantemente las oportunidades y las amenazas que ocurren en la cotidianidad.

Estrategia
La Planeación para el Desarrollo Estratégico es otra herramienta válida para la transformación del entorno a corto, mediano y largo plazo. No existe Proyecto sin Planes ni planes sin estrategias.

Comunidad contralora
La Evaluación de los resultados es otro punto de suma importancia porque hay que evaluar los logros y los resultados en la realidad comunitaria como tarea enmarcada en la Contraloria Social. Establecer los criterios a evaluar el proyecto en la comunidad y en los sujetos que participan en la práctica comunitaria. Estos podían derivarse de:
el trabajo de equipo, la interrelación e interacción comunitaria en el marco de la municipalización, la pertinencia temática social, la pertinencia temática desde el PFG y el alcance e impacto en la comunidad

GLOSARIO
Pueblo
Comunidad
Popular
Saberes
Andragogia
Pedagogia
Educación permanente
Educación para toda la vida
Cambio del ser humano
Transformación del entorno
Deconstrucción de la realidad
Interrelación e Interacción
Unidad en la diversidad
Educación popular
Reflexión – Acción
Toma de decisiones
Aprender haciendo
Creatividad
Liberación
Emancipación
Transformación
Interacción e Interdependencia
Contextualización
Educación sin muros

Referencias bibliográficas por orden cronológico

1.- Pensamiento de Simón Rodríguez (1852).
2.- Pensamiento de Paulo Freire (1997).
3.- Investigación acción participativa y transformadora (1970).
4.- Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1998).
5.- Plan de Desarrollo Económico-Social (2001-2007).
6.- Documento Rector de la Universidad Bolivariana de Venezuela (2003).
7.- Misión Sucre (2003).
8.- Programa de Formación de Grado de Comunicación Social de la UBV.
9.- Líneas Estratégicas 2004.
10.- Ley de Participación Ciudadana y Poder Popular.
11.- Ley de Responsabilidad Social de Radio y Televisión.
12.- Ley de Contraloría Social.
13.- Ley de Servicio Comunitario del Estudiante de Educación Superior.
14.- Ley de Consejos Comunales.
15.- Plan de Desarrollo Económico-Social (2007-2013).
16.- Artículos y Ensayos sobre Proyecto Comunitario (2003 – 2007).
17.- Conclusiones y propuestas de Proyecto Comunitario derivadas de reuniones y encuentros de la Dirección Socioeducativa de la UBV (2003 – 2007)
18.- Aprendizaje por Proyecto de la Universidad Experimental Simón Rodríguez (2005).
19.- Sistematización de Experiencia sobre Proyecto Comunitario (del 2004 al 2006).
20.- Maritza Montero (2006) Cómo transformar la realidad.
21.- Propuesta de Reforma de la CRBV (2007).

COMUNICARNOS PARA CRECER

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POR ALICE PEÑA MALDONADO

“Habla para que te conozca” Sócrates

 

La comunicación como proceso esencialmente humano es asumida por la sociedad como algo “tan natural” como beber agua, comer alimentos o respirar el aire que necesitamos, a modo de mantenernos como seres vivientes. Tal naturalización conlleva a no darle el valor justo y el significado de ésta, así como a no comprender sus implicaciones en las interrelaciones e interacciones como ser individual y social. La comunicación como proceso permite la socialización del individuo en la vida familiar, escolar, laboral, en otras palabras, en su cotidianidad.

 

Damos por hecho que nos comunicamos y que dialogamos sin entrar en profundidades, no obstante, el arte y la técnica que exige la comunicación y el diálogo la limitamos muchas veces a la competencia de expertos, quienes con su saber y su conocimiento están años luz de las multitudes. A esta creencia se suma la existencia de tecnología de punta en lo relativo a la comunicación e información que nos da la sensación que nos comunicamos o estamos informados.

La comunicación es parte intrínseca y extrínseca de la acción humana en relación consigo mismo, los demás y el entorno. Esto hace que siempre está presente y posea unas características muy singulares al propósito que persigue. La comunicación como eje transversal de la actividad humana comporta un modo de ser y quehacer, donde el binomio amor /verdad se harán presentes para constituirse pilares de construcción humana.

No se trata en este capítulo presentar la comunicación como una panacea, de pretender de la comunicación todo. Aquí se trata de ponderar su importancia en la vida humana, las consecuencias nefastas que acarrea cuando está ausente o no se realiza conforme a los niveles y exigencias necesarias o la reducción de los resultados cuando no se respeta el proceso que la caracteriza.

 

Si beber agua, comer o respirar exige de acciones conscientes ya sea individual o colectiva, como hacer represas, producir alimentos o prevenir la contaminación atmosférica, no menos la comunicación, debe ser dejada al propio entender. No basta saber un lenguaje, conocer su escritura, hablar con las personas para demostrarnos o demostrar que estamos preparados para comunicarnos. La comunicación es un proceso continuo que requiere ser evaluado para identificar posibilidades y límites en el uso cotidiano de la vida.

El hombre y la mujer como seres esencialmente comunicadores y dialógicos desarrollan esta práctica en la medida que se relacionan e interactúan con el otro o la otra, incluso consigo mismo. La esencia de esta capacidad puede ser observada en su misma corporeidad, capacidad para observar, escuchar y hablar, capacidad para abrazar y caminar, capacidad de hacer, actuar y realizar, entre otras. Capacidades que pueden quedarse en la apariencia pues damos por hecho su uso consciente. Aunque la realidad desdice mucho pues cuantos problemas y obstáculos hallamos en la comunicación consigo mismo y con los demás.

 

Desde que nace el ser humano, sus capacidades comunicacionales y dialógicas se ven afectadas positiva o negativamente por el manejo de ésta en su entorno inmediato. Mitos y condicionamientos históricos y culturales restringe las posibilidades de su acción comunicativa y esto obstaculiza al hombre y la mujer en sus semejanzas y diferencias recrearse, liberarse y trascender con el otro sus propias historias.

Es necesario reconocer de antemano la función de la comunicación en la vida humana, ella no es un fin en sí mismo, sino un medio para lograr aspectos de la existencia. Esta aclaratoria vienen dada por la práctica cotidiana donde el énfasis tecnológico del medio comunicacional e informativo ha ocupado un papel primordial y se ha dejado de lado propiamente el proceso humano en el que está inmerso. Proceso humano que si bien busca resultados, se construye desde las necesidades, intereses y expectativas del hombre y la mujer desarrolladas en su realidad histórica y cultural de valores y prácticas sociales.

 

En nuestro mundo actual la búsqueda de resultados inmediatos y a mediano plazo pone en riesgo este proceso por lo que es amenazada su continuidad y alterados los mecanismos y espacios de acción comunicativa y dialogal.

Basta preguntarse ¿cómo se comunica la gente? en el ámbito familiar, escolar, laboral, etc. Y se observa que la práctica comunicacional asume formas patriarcales donde la verticalidad, la prisa, la imposición, la dominación, la unidireccionalidad hace que la “comunicación dada” no sea comunicación.

 

Ahora ¿qué es la comunicación? es el proceso mediante el cual dos o más personas se interrelacionan e interactúan para su enriquecimiento y mejoramiento mutuo en miras a un propósito común, asumiendo sus semejanzas y sus diferencias, las cuales son necesarias para el desarrollo creativo y transformar. Para su logro y consolidación es imprescindible superar la barrera histórica en lo cultural, social, política y económica, así como los condicionamientos y mitos subyacentes en sus entornos.

 

Este concepto de comunicación abordado desde una mirada matrística no patriarcal asume la realidad humana como algo inacabado, en la dinámica dialógica situacional y proyectiva, lo que le permite a la mujer y al hombre encontrarse, aprender juntos y construir realidades.

Bajo estos parámetros existenciales la comunicación se lleva a cabo en un proceso donde intervienen la información como base del proceso, el encuentro real de los sujetos de la acción comunicativa en un espacio social y tiempo histórico determinado, el diálogo e intercambio de palabras, gestos y actos, el conocimiento como producto del sentipensar para la producción de un cómo, la sinergia que cohesiona para un actuar armónico, el compromiso consciente y responsable de los sujetos históricos y la construcción a partir de las palabras y acciones concretas.

Para comprender el valor de cada uno haré algunas reflexiones respecto a los aspectos señalados en el cuadro anterior.

 

Se comprende la información como la materia prima fundamental para la toma de decisiones y está constituida por mensajes sobre un determinado hecho o fenómeno de la realidad. La mente humana tiene la necesidad de alimentarse de datos que ingresan a su sistema mediante los sentidos de la vista, oído, tacto, gusto y olfato, la cual es procesada por el cerebro triuno (cerebro básico, cerebro límbico y cerebro neocortez que se divide en hemisferio derecho e izquierdo) para convertirla en información e insumo para la elección y formación de criterios que van a determinar e incidir en respuestas y acciones cotidianas.

Observar, escuchar, tocar, sentir, gustar, oler, percibir son acciones básicas que deben ser aprendidas con conciencia para garantizar su buen uso y adecuado desarrollo. Además de desarrollar la curiosidad, el interés por el ¿qué? y ¿por qué? de las cosas, la persona debe ir en la búsqueda de la verdad. En esta primera etapa son muchos los obstáculos que se presentan que no permiten obtener la información pues los prejuicios, la desconfianza, la ambigüedad, el ruido, la inconstancia, la incredulidad, el cansancio, la apatía, entre otros puede cegarnos o constituirse filtros e impedirnos para acercarnos a la realidad objetiva y subjetiva.

 

Con la información los seres humanos disponen de datos básicos acerca del entorno donde vive o habita otros, tiene una aproximación sobre el contexto histórico, geográfico y situacional de sí mismo y de los otros que le permiten un acercamiento inicial.

 

La curiosidad en este nivel y la búsqueda de una mayor verdad en el sujeto lo llevan a interrogarse para ir a la concreción de la respuesta. Respuesta que no necesariamente está organizada sino que debe ser trabajada para convertirla en información.

 

Alcanzado esto la persona busca compartirla e inicia el encuentro con otro yo en un espacio social y tiempo histórico real, satisfaciendo la necesidad corpórea de expresarse en todas sus dimensiones (afectivo relacional, cognoscitivo experiencial, realizacional y espiritual trascendente en acción).

Se manifiesta al mismo tiempo y de modo simbólico, realidades conscientes e inconscientes de sí mismo. Conocerse y conocer al otro da pie gracias al encuentro real. La posibilidad del cara a cara, de la corporeidad con la otra corporeidad en un espacio común crea un precedente que permite una nueva decisión para avanzar o retractarse.

 

Somos seres corpóreos en relación que se expande hacia el otro con los fines de recrear, de co-liberarse para transformar. Complementándose e integrándose en la vida cotidiana. El encuentro viene dado por un interés, por un propósito para lograr y alcanzar un fin determinado por la información. En este interés y propósito es común y diverso pues va a depender de las perspectivas personales o grupales, de la escala de valores, de su experiencia, de la información. En el encuentro se hará evidente las diferencias y las semejanzas que los une en la búsqueda del interés común. El respeto identitario y el sentido de pertenencia es fundamental en cuanto la cultura de la que se procede con sus retos y desafíos históricos, valorando y aceptando las diferencias.

 

Como derivación del encuentro se procede al diálogo como una forma concreta de interrelación en la que se intercambia mensajes objetivos y subjetivos, donde los valores y las actitudes de los sujetos comunicantes van a ser definitorios en la realización del diálogo. Esta etapa pretende preservar simultáneamente el interés personal y el bien común. El diálogo por excelencia es un momento que revela nuestra madurez relacional y desarrollo de capacidades reales. Permite el intercambio y enriquecimiento de saberes y conocimientos propios.

 

La autenticidad en el pensar, sentir y actuar manifestada en el poder de la palabra, el sentido de la vida, la búsqueda de la verdad, el sentido del otro y del bien común, la fe y la confianza en sí mismo y en el otro, la capacidad de escucha, son elementos para que el dialogo resulte humanizador creativo y liberador.

Aquí ya no se trata de la posibilidad de comunicarnos sino el ejercicio práctico y consciente de estar con el otro que llevan a los sujetos a valorar críticamente las consecuencias positivas y negativas de sus propias actitudes y comportamientos, así como la de los otros.

 

El diálogo de las partes es el intercambio y retroalimentación de la información manejada por ambos, el reconocimiento y aceptación de las diferencias y competencias, el enriquecimiento de las partes y la comprensión de las necesidades, intereses y expectativas en el empeño de jerarquizarlas con el propósito de consensos.

Alcanzado el encuentro y el diálogo, y haciéndolo continuo en el tiempo y el espacio se va generando el desarrollo de la palabra que libera las capacidades creativas. Convirtiendo la palabra en un poder que permite la producción de conocimiento necesario, que es desarrollado desde el interés de los sujetos comunicantes y dialogantes y de su propio entorno, sin perjuicio a terceros. Este conocimiento les da sentido y direccionalidad desde el sentipensar para las acciones futuras. Ya no se trata de un qué sino que responde a un cómo. Idea y practica, teoría y método, se produce para ser compartido con otros.

El conocimiento es producto de la convergencia de identidades diferentes en función a un propósito común. No es estático. Es permanente. En la medida que el proceso de la comunicación suceda y se desarrolle el conocimiento alcanzará mayores niveles de complejidad y profundidad.

 

Llegar a esta etapa es el resultado de innumerables encuentros y diálogos focalizados a un objetivo común que involucra tiempo y centralidad, así como fe y confianza en la empresa establecida por los interesados e involucrados del proceso comunicacional.

El conocimiento obtenido va a permitir nuevas decisiones en el ámbito de la participación individual, grupal, etc. Provocando un cambio relacional significativo, alcanzando una visión integradora y unidad en la diferencia que va a dar por inaugurada la sinergia en la acción y la cohesión de sentidos y de esfuerzos.

 

Una integración de propósitos, intenciones y sentidos va a resultar algo más que la suma de estos, creando más resultados o un producto superior que aprovecha y maximiza las cualidades de las partes si estuvieran separadas. La palabra sinergia proviene del griego “synergo” que significa literalmente “trabajando en conjunto”.

La comunicación verdadera va a contribuir a este estado donde la cooperación es una de sus consecuencias Una visión de conjunto va a permitir una expansión en el campo de acción. La suma uno más uno dará como resultado tres, donde el todo es más que la suma de sus partes.

 

La sinergia va a estar fundada en un “todos para uno y uno para todos” como resultado de la cohesión y visión integradora. “Un mismo sentir y un mismo obrar” es la base que la sustenta que cataliza las diferencias para favorecer y acelerar el desarrollo del proceso comunicacional en función de su proposito, lo que no significa que homogeniza y estandariza la acción particular.

La unidad y la solidaridad son caracteristicas de este momento que va a permitir la cooperación y colaboración de los sujetos comunicativos en torno a objetivos comunes y trascendentes.

 

Alcanzar esta capacidad de respuesta genera el compromiso de las partes en producir en la realidad el “cómo”, desde las capacidades humanas ideaticas y creáticas que se adecuan a la realidad como tal. Cualidades competitivas van a permitir el logro de los propositos comunes.

 

Producir en la realidad lo que se quiere y se desea conjuntamente con el querer y el deseo del otro es llevar a concreción el proyecto ideático a creático. Es generar tecnología es decir saberes y conocimientos que permiten producir objetos y modificar el entorno o nosotros mismos para satisfacer la necesidad observada, los intereses planteados y las expectativas sentidas. Hace tangible (diseño+elaboración+creación) lo que hasta ahora estaba en estado intangible (información+conocimiento).

 

Al ejercerse este compromiso se inicia la construcción del proyecto el cual implica un cambio permanente de los seres humanos en la acción y una transformación del entorno. Cambio de lo humano y transformación de la realidad como fines último del proceso de la comunicación humana.

Cuando los seres humanos liberan sus capacidades creadoras pueden transformar la realidad cotidiana lo que producen experiencias significativas que pueden convertirse en nuevos modelos de actuación y realización cultural y social. Trabajo productivo es el resultado de los sujetos que generan nuevas realidades.

Como hemos visto, la comunicación es un proceso complejo y que va in crescendo en la medida que se repite una y otra vez el proceso. Va a depender de los sujetos que se comunican y dialogan en un espacio social y tiempo determinado, la cual se expande en la medida que se va alcanzando interrelaciones e interacciones profundas en busca de objetivos comunes.

Culminado este se inicia un nuevo proceso y a su vez cada instancia inicia nuevos espirales en la medida que surgen nuevas necesidades a satisfacer. Necesidades que se expresan en la comunicación intrapersonal e interpersonal, en su relación con la pareja, en la familia, en el grupo, en su trabajo, etc. Complejidad e incertidumbre va a acompañar estos niveles dependiendo el grado de la capacidad comunicativa de los sujetos que intervienen.

 

El ser humano en este itinerario logra nuevos aprendizajes y adquiere nuevas experiencias que le permiten el desarrollo como humano desde lo individual y social. Desarrollo que está vinculado con su intención objetiva/subjetiva. Este crecimiento va a estar vinculado con su intención y propósito consciente e inconsciente.

Es importante destacar que la información y el conocimiento son aceleradores de este proceso y que el encuentro y el dialogo son catalizadores de nuevos compromisos y consensos que orientan los fines personales, grupales y colectivos., a partir de sus nuevas necesidades, intereses y expectativas.

 

Consideraciones finales

 

Hombre y mujer somos seres para la comunicación y el diálogo. Y muchas son las razones para que ambos se interrelacionen e interactúen. Mas una es trascendental: Conocerse a sí mismo para recrearse y co-liberarse para transformar.

 

Tarea que se realiza no en la soledad ni en el ensimismamiento sino en el encuentro con el otro. Surge el yo como procedente del encuentro con el tu que acoge y ama, se afirma y se constituye en un ser personal (Cabada, 1994). No somos sin el otro y nos hacemos con el otro. En esta dialéctica el proceso de la comunicación está implícito como fruto y fundamento del amor que se hace cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento. Todos conformando una interdependencia mutua.

El amor como categoría esencial de la existencia hace que la comunicación humana sea siempre creadora, liberadora y transformadora. La negación de este principio de vida provoca la ruptura de su esencia: deshumaniza y obliga a la naturaleza a destruirse, a oprimir al otro y a depredar la naturaleza y lo que le circunda.

 

El amor va a permitir la apertura y la confianza hacia el otro, y el surgimiento de la verdad para darle concreción interna y externa a lo humano, integrándolos en uno solo.

Integrarnos como ser humano (hombre-mujer), como persona individual, como ser social y dentro de una realidad histórica determinada es un esfuerzo que requiere no sólo capacidad sino competencia comunicativa.

 

Condiciones para esta comunicación y diálogo se hace desde el poder y la solidaridad masculino y desde el poder y la solidaridad femenina donde cada uno sujeto asume la fe y confianza hacia sí mismo y el otro, en la búsqueda de una verdad mayor, desarrollando sentido de la vida y de la palabra creadora, liberadora y transformadora. Sin negar la existencia de sus antítesis como la desconfianza e insolidaridad, el engaño y el miedo, la anomia e irresponsabilidad y el potencial destructor, opresor y depredador que convive en la naturaleza humana, y consolidada a través de los mitos y condicionamientos deshumanizadores y deshumanizantes que se han producido a través de la historia.

 

Incorporarse al proceso de la comunicación de modo consciente y responsable, hace la diferencia de otro intento de comunicar. Pues va a exigir que tanto el hombre como la mujer superen sus propias contradicciones y afronten con la verdad los obstáculos que surgen en el devenir, no sin antes restaurar la primacía y la valoración del amor en la acción comunicativa.

COMUNICACION CREADORA, LIBERADORA Y TRANSFORMADORA

Comunicación Creadora, Liberadora y Transformadora

http://construyendopoderpopular.blogspot.com/2010/10/comunicacion-creadora-liberadora-y.html

Por Alice  Peña Maldonado

Hombres y mujeres desde sus historias estamos llamados a contribuir en la construcción de un mundo mejor. Esto lo hacemos a través de la comunicación, que no es sólo Palabra viva sino que se hace acción.

Para que esto sea una realidad debemos conocer los principios de la comunicación sustentados en la propia naturaleza del ser humano y en la constitución del cosmos.
De no partir de estos principios la comunicación dejaria de ser creadora para convertirse en destructora, dejaria de ser liberadora para convertirse en opresora y dejaria de ser transformadora para convertirse en depredadora.
A continuación los principios de la comunicación creadora, liberadora y transformadora.

PRINCIPIOS DE LA COMUNICACIÓN CREADORA
Porque el principio creador se encuentra en toda la naturaleza que contenida en diversas formas, permanentemente se recrea…
Porque la creación está en constante evolución, por ello nunca se detiene, todo está en movimiento. Porque las fuerzas creadoras se obtienen de elementos semejantes y diferenciados lo que permiten nuevas realidades. El hombre y la mujer representan una síntesis maravillosa y compleja, de ese quehacer creador que nos indica a su vez, las cualidades de su hacedor.

PRINCIPIOS DE LA COMUNICACIÓN LIBERADORA
Porque si bien venimos de una inteligencia amorosa y verdadera, en algún momento de la historia de la creación en su relación humanidad/tierra se rompió la armonía y orden establecido, generando contradicciones para alcanzar su propósito original.
Entonces, hombre y mujer perdieron su utopía y hallaron la soledad, la desesperación y el sin sentido de la vida, de sí mismos y de las cosas que le rodeaban.
En su deshumanización el ser humano no lo ha perdido todo, pese a las sombras que le rodea, una luz interior lo interpela a la búsqueda del camino a su ser originario. Desde entonces, el ensayo y el error de la humanidad ha sido una constante.

PRINCIPIOS DE LA COMUNICACIÓN TRANSFORMADORA
Si hay algo que distingue al ser humano de todo lo creado es la capacidad de darle sentido y significado a la realidad (el sí mismo, el otro y el entorno), y desde allí, construir conocimiento y aplicarlo para hacer los cambios, modificaciones y transformaciones desde sus intereses y expectativas históricas, sociales y culturales.
Ese ejercicio de admirar la humanidad/mundo para reflexionarlo y actuar no siempre ha tenido resultados que favorezcan la totalidad de la creación sino que dada su deshumanización ha generado entornos deshumanizadores, que en lugar de evolucionar se genera una involución del propósito creacional.

Ahora bien que es la comunicación en sus tres vertientes, creadora, liberadora y transformadora:


Es la capacidad del ser humano (hombre y mujer) de ir al encuentro y diálogo con el otro, siendo las diferencias propias de cada sujeto una condición que permite que la interacción sea beneficiosa en igualdad, en cuanto enriquecimiento y mejoramiento mutuo para propiciar sobre el entorno espacios humanizadores y humanizantes.


Se define como la capacidad del grupo humano para identificar, desmontar y defenderse de los mitos y creencias deshumanizantes que subyacen en el entorno, y que de forma dialéctica pueden advertir y avizorar modos distintos al producido, mantenido y patrocinado por los entes deshumanizadores.

Se refiere al alcance e impacto humanizador y humanizante sobre el entorno. Esta es sólo es posible con la anuencia de las condiciones de la comunicación creadora representadas por el poder de la palabra de los sujetos históricos, la fe que promueve la confianza entre los dialogantes, la búsqueda de la verdad que lleva al conocimiento, el sentido de la vida, del otro y del entorno, así como los factores de la comunicación liberadora constituidos por la corporeidad en desarrollo permanente de sus dimensiones de los sujetos en diálogo, la realidad del tiempo y el espacio como medio y no fin, la conciencia de los falsos mitos, creencias y condicionamientos sociales subyacentes en el entorno dentro de un contexto histórico social y la presencia de un liderazgo humanizador y deshumanizador.

Paulo Freire: ¿Acción dialógica o Palabra hecha acción?

http://construyendopoderpopular.blogspot.com/search/label/Concienciaci%C3%B3n

Unas palabras…Conocer el pensamiento de Freire es encontrarse con el hombre que sueña, que ama, que vive, que admira, que se encuentra en el mundo en un constante diálogo consigo mismo, con el otro y con el contexto que le rodea, no sólo para pronunciar la palabra, sino que a través de ella recrearse y liberarse con y para el otro y juntos poder transformar.

Como educador, político, filósofo y comunicador, nuestro querido Paulo Freire nos enseña su capacidad de síntesis y profundidad intelectual, pero sobre todo, su amor por el ser humano, cuando dibuja las posibilidades del hombre y la mujer en su vocación humanizadora pero también, cuando denuncia como ambos, pueden ser causantes y víctimas de su propia deshumanización. Tanto una como la otra se dan en la realidad histórica social individual y colectiva. Freire encara este reto y desafío a través de la concienciación, proceso donde el oprimido o el indignado reflexiona y actúa de modo permanente para crear las condiciones que promueva su humanidad, así como para estar alerta de los factores que subyacen en el sistema y estructura social, económica, cultural y política que por lo contrario, se la niega.
Este proceso no se da sin la contribución del diálogo en todos los ámbitos, como el interpersonal, intergrupal, asambleario, institucional, mediático, virtual, entre otros. Diálogo que se constituye como la unidad en la diversidad del sentipensamiento, de los saberes y del conocimiento, pero también de la acción que se hace creadora, liberadora y transformadora. Es así como la pareja humana se vislumbra como signo de esperanza, del otro mundo posible y, sin duda alguna, necesario.
Es fundamental tejer esa nueva realidad asumiendo la utopía que comporta el lenguaje de la posibilidad y el sueño de lo posible pero que se funda en la libertad, en la búsqueda y la lucha permanente para lograrlo. Para la Universidad Bolivariana de Venezuela en su Programa de Formación de Grado de Comunicación, Paulo Freire encarna la Utopía del auténtico comunicador que anuncia y denuncia, que deconstruye y construye, que confía en el otro distinto a sí, pero que comprende y reconoce que se es humano cuando actúa y se comunica con la verdad, la solidaridad,Alice Peña Maldonado
Autora

¿Acción Dialógica o Palabra hecha Acción?
1. INTRODUCCIÓN
Paulo Reglus Neves Freire nació el día 19 de septiembre de 1921, en Recife, Pernambuco, una de las regiones más pobres de Brasil, donde muy temprano pudo experimentar las dificultades de sobrevivencia de las clases populares. Trabajó inicialmente en el SESI (Servicio Social de la Industria) y en el Servicio de Extensión Cultural de la Universidad de Recife. Fue educador, profesor de escuela, creador de ideas y del llamado “método Paulo Freire”.
Su filosofía educativa se expresó, primeramente, en 1958 en su tesis de concurso para la Universidad de Recife, y, luego, como profesor de Historia y Filosofía de la Educación de aquella Universidad, también en sus primeras experiencias de alfabetización, como la de Angicos, Rio Grande do Norte, en 1963.
La metodología por él desarrollada fue utilizada en Brasil en campañas de alfabetización y, por eso, él fue acusado de subvertir el orden instituido, siendo preso después del Golpe Militar de 1964. Después de 72 días de reclusión, fue inducido a dejar el país. Primero se exilió en Chile, donde, encontrando un clima social y político favorable para el desarrollo de sus tesis, trabajó durante 5 años en programas de educación de adultos en el Instituto Chileno para la Reforma Agraria (ICIRA). Fue ahí donde escribió su obra: “Pedagogía del oprimido”.
En 1969 trabajó como profesor en la Universidad de Harvard, en estrecha colaboración con numerosos grupos comprometidos en nuevas experiencias educativas en zonas rurales y urbanas. Durante los 10 años siguientes, fue Consultor Especial del Departamento de Educación del Consejo Mundial de las Iglesias, en Ginebra (Suiza). En ese período, ofreció consultoría educativa para varios gobiernos del Tercer Mundo, principalmente en África. En 1980, después de 16 años de exilio, retornó a Brasil para “reaprender” su país. Fue profesor en la Universidad Estatal de Campinas (UNICAMP) y en la Pontificia Universidad Católica de São Paulo (PUC-SP). En 1989, fue Secretario de Educación en el Municipio de São Paulo, la mayor ciudad de Brasil. Durante su mandato, hizo un gran esfuerzo en la implementación de movimientos de alfabetización, de revisión curricular y se empeñó en la recuperación salarial de los profesores.
Paulo Freire es autor de muchas otras obras. Entre ellas: “Educación como práctica de la libertad” (1967), “Pedagogía del Oprimido” (1968), “Cartas a Guinea-Bissau” (1975), “Pedagogía de la Esperanza” (1992), “A la sombra de este árbol” (1995).
Fue reconocido mundialmente por su praxis educativa a través de numerosos homenajes. Además de haber sido adoptado su nombre por muchas instituciones es ciudadano honorario de varias ciudades en Brasil y en el exterior. A Paulo Freire le fue otorgado el título de doctor Honoris Causa por veintisiete universidades. Por sus trabajos en el área educativa, recibió, entre otros, los siguientes premios: “Prêmio Rei Balduíno para o Desenvolvimento” (Bélgica, 1980); “Prêmio UNESCO da Educação para a Paz” (1986) e “Prêmio Andres Bello” de la Organización de los Estados Americanos, como Educador de los Continentes (1992). El día 10 de abril de 1997, lanzó su último libro, titulado “Pedagogía de la Autonomía: Saberes necesarios a la práctica educativa”. Paulo Freire falleció el día 2 de mayo de 1997 en São Paulo.
La elección de este educador en el presente estudio se debe a la teoría desarrollada en su principal obra “Pedagogía del Oprimido (1968)”, que pese al tiempo trascurrido la realidad afirma que sus postulados siguen vigentes, aunque con otras etiquetas y nuevos empaques. Desde entonces hasta hoy su crítica resulta para muchos, decadente y pasada de moda, no porque ha mejorado la educación, sino muy por el contrario, porque se ha reafirmado en la ideología capitalista y orientada al entrenamiento técnico de la fuerza laboral, la trasmisión de los contenidos en la fragilidad de su tecnicidad y su cientificismo, estimulando el individualismo, la competitividad y el éxito personal, mas aún minimizando su poder, obstruido por el mediático, que con su discurso neoliberal, con aires de posmodernidad, insiste en convencer que “la ética del mercado (que falsea la verdad, engaña al incauto, golpea al débil y al indefenso, sepulta el sueño y la utopía, promete sabiendo que no cumplirá) acabó con las clases sociales con sólo decretar la inexistencia de intereses diferentes entre ellas” (Freire, 2000, p.19). Freire consciente de esta atomización afirma: “Hoy temo que algunos o también algunas, de las inquietas o inquietos intelectuales justamente disconformes que me buscaban en la época formen parte del grupo de los que se dejaron domesticar por la sonoridad de este discurso” (Freire, 1999, p.139). Afirma que, en lugar del decreto de una historia sin clases sociales, sin ideología, sin lucha, sin utopía y sin sueño, que la cotidianidad mundial niega contundentemente, lo que debemos hacer es colocar nuevamente en el centro de nuestras preocupaciones al ser humano que actúa, que piensa, que habla, que sueña, que ama, que odia, que crea y recrea, que sabe e ignora, que se afirma y se niega, que construye y destruye, que es tanto lo que hereda como lo que adquiere (Freire, 2001, p.17).
Luego de 35 años de elaborada, la denuncia de Freire cuestiona no sólo la educación como un proceso de socialización sino que va mas allá de este ámbito, subsiste en el espacio social, donde la comunicación humana, como eje trasversal de esa realidad se ve seriamente afectada y cuestionada al no cumplir a cabalidad su tarea humanizadora del hombre y la mujer, es decir, afirmadora de su ser como sujetos y minimizadora como objetos.
1.1. Vocación de ser más.
La vocación de ser más parte de la situación concreta y existencial y no desde un modelo ideal. Su resultado es el empeño de los seres humanos en la lucha por su liberación y la transformación de la realidad, donde el ser en situación de oprimido ha de ser ejemplo de sí mismo, en la lucha por su redención.
En esta tarea humanista e histórica el oprimido no sólo se libera sino que también libera a los opresores. Estos últimos, “en tanto clase que oprime, no pueden liberar, ni liberarse, pues su pedagogía parte de los intereses que mantiene y encarna su propia opresión y su actitud “humanitarista” promueve la dependencia y la menesterosidad” (Freire, 2000, p.50).
Pero ¿a qué se debe tal empeño de liberación, que subraya Paulo Freire en sus obras? ¿Es real la situación de opresión? O ¿es un discurso más, entre otros? En la década de los sesenta, a partir de la realidad latinoamericana, Freire cuestiona la realidad opresora de la educación y plantea la educación liberadora como instrumento para ser más. Pero afirma en su obra “Pedagogía de la Esperanza” (1992) que la realidad opresora en los noventa ha tomado nuevos visos y se ha globalizado, lo que hace que mantenga su vigencia.
Los seres humanos, como seres inconclusos y conscientes de su inconclusión, se encuentran ante dos posibilidades, la de reconocer su deshumanización no sólo como viabilidad ontológica sino como realidad histórica, y la humanización como vocación del ser humano. “Vocación negada, pero afirmada también en la propia negación. Vocación negada en la injusticia, en la explotación, en la opresión, en la violencia de los opresores. Confirmada en el ansia de libertad, de justicia, de lucha de los oprimidos por la recuperación de su humanidad despojada” (Freire, 2000, p.32).
La deshumanización no sólo tiene lugar en aquél a quien se le despoja de su humanidad sino también, aunque de manera diferente, en aquellos que la despojan. Siendo ambas distorsiones posibles de la historia mas no de la vocación histórica. El opresor no instaura otra vocación, aquella de ser menos. Como distorsión del ser más, el ser menos conduce a los oprimidos, tarde o temprano, a luchar contra quien los minimizó, quienes en un momento les prohibieron ser, convirtiéndolos en sombras de gente, desesperados y muertos en vida. Lucha que sólo tiene sentido cuando los oprimidos, en la búsqueda por la recuperación de su humanidad, que equivale a una forma de crearla, no se sienten idealistamente opresores de los opresores, sino restauradores de la humanidad de ambos (Freire, 2000, p.33).
Pero ¿qué es ser más? Es la humanización como vocación ontológica del ser humano, que se constituye en la historia y no es algo a priori de la historia. La lucha por ella, los medios de llevarla a cabo, históricos también, además de variar de un espacio-tiempo a otro, exigen, la asunción de una utopía. Utopía que se funda en la libertad y la esperanza en la búsqueda y la lucha permanente para lograrlo.
El sueño de la humanización, cuya concreción siempre es proceso, siempre devenir, pasa por la ruptura de las amarras reales, concretas, de orden económico, político, social, ideológico, etc., que nos están condenando a la deshumanización. El sueño es así una exigencia o una condición que viene haciéndose permanentemente en la historia que hacemos y que nos hace y rehace (Freire, 1999, p.95).
“Es históricamente como el ser humano ha ido convirtiéndose en la historia misma un ser con vocación de ser más que, sin embargo, históricamente puede perder su dirección y, distorsionando su vocación, deshumanizarse” (Freire, 2001, p.12). Toda práctica humana que atente contra ese núcleo de la naturaleza humana es inmoral.
Esta vocación de ser mas que no se realiza en la inexistencia de tener o, en la indigencia, pero tampoco en la dádiva y asistencialismo exige libertad, posibilidad de decisión, de elección, de autonomía, es decir, de responsabilidad. “Responsabilidad que se adquiere en la vivencia y praxis cotidiana donde se aprende a comprometerse consigo mismo, con el otro, con el mundo, con la trascendencia” (Freire, 1998, p.53). Este compromiso lo lleva a ser y estar en relación con los demás y desde ese espacio tomar distancia y evaluar el mundo, para conocerlo, profundizarlo y transformarlo; acciones que serán un acto de amor y, por tanto, de valor. Tales elementos otorgan sentido y direccionalidad al ser humano en función de su quehacer histórico para la recuperación de su humanidad.
1.2. La concienciación como proceso de liberación
En su esfuerzo por ser más como vía para recuperar su humanidad, los seres humanos requieren de la reflexión y de la acción en comunión con otros para alcanzarla. Estos dos procesos que de forma simultánea suceden se llaman praxis, y ésta sólo es posible con “la concienciación y el convencimiento de los oprimidos sobre el deber de luchar por su liberación” (Freire, 2000, p.64). ¿No es acaso el oprimido el más preparado para entender el significado de una sociedad opresora y la necesidad de liberación?. Este despertar de la conciencia implica comprender realista y correctamente la ubicación del ser humano en la naturaleza y en la sociedad.
¿Cómo podrán los oprimidos, como seres duales, inauténticos, que alojan al opresor en sí, participar de la elaboración de la pedagogía para su liberación? Es en la concienciación y en unidad con el otro donde se realiza un descubrimiento crítico de su realidad como oprimido y la del opresor, para empezar a creer en sí mismo, superando su complicidad e identidad con él. Como pedagogía humanista y liberadora tiene dos momentos distintos aunque interrelacionados. “El primero en el cual los oprimidos van descubriendo el mundo de la opresión y se van comprometiendo, en la praxis, con su transformación y, el segundo, en el que, una vez transformada la realidad opresora, esta pedagogía deja de ser del oprimido y pasa a ser la pedagogía de los seres humanos en proceso de permanente liberación” (Freire, 2000, p.47).
Al alcanzar este conocimiento de la realidad, a través de la acción y reflexión en común, se revelan siendo sus verdaderos creadores y recreadores. De este modo, la presencia de los oprimidos en la búsqueda de su liberación, más que participación se transforma en compromiso (Freire, 2000, p.67).
1.3. De conciencia transitiva a crítica del sistema.
Este proceso de liberación no se da automáticamente sino sólo por un efecto de trabajo personalizado y comunitario que demanda reflexiones y acciones sistematizadas para desplazar la conciencia dominante transitivo-ingenua hacia la conciencia dominante transitivo crítica.
Al identificar las características de éstas conciencias en dimensión social estas reflejan la necesidad de conocer de modo preciso su impacto y alcance en las personas y en las comunidades. Este esfuerzo se hace con la gente a través de la concienciación y la praxis liberadora, a partir de la comunicación humana mediada por la corporeidad en un tiempo y espacio históricos hasta crear las condiciones necesarias para la construcción de un conocimiento creativo, liberador y transformador donde “las relaciones permanentes con la realidad, producen, no solamente bienes materiales, las cosas sensibles, los objetos, sino también las instituciones sociales, sus ideas, sus concepciones” (Freire, 2000, p. 119).


1.4. Comunicarnos para crearnos
Existir, humanamente, es pronunciar el mundo, es transformarlo. Nacemos capacitados para el quehacer, diferentes a los animales, seres de mero hacer. “Los animales no admiran el mundo, están inmersos en él. Por el contrario, los seres humanos, como seres del quehacer “emergen” del mundo y objetivándolo pueden reconocerlo y transformarlo con su acción” (Freire, 2000, p.157).

Esta transformación se realiza a través de la comunicación mediada por la corporeidad, la temporalidad y el conocimiento como fruto colectivo.
En cuanto a la comunicación mediada por la corporeidad, “el ser humano requiere de su ser corpóreo para estar en el mundo y en relación con los demás. Ambas situaciones posibilitan la toma de conciencia de su ser y del mundo” (Freire, 1998, p.88). Este cuerpo consciente lo constituye el ser vital para admirar el mundo, en el sentido de objetivarlo, aprehenderlo. Como campo de acción y reflexión está constituido para el diálogo y no para el aislamiento (Freire, 1998, p.33). Su capacidad de ver, escuchar, hablar, sentir, desear, reflexionar y actuar remite a una corporeidad única e integrada. No obstante, “sometido a condiciones concretas de opresión en las que se enajena, donde se transforma en un ser para otros, el ser humano debe superar esta contradicción para transformarse en un ser para sí” (Freire, 2000, p.207), elemento clave del diálogo.
En referencia a la temporalidad, los seres humanos con su quehacer transformador de la realidad objetiva, crean historia. Lo contrario del animal, los hombres pueden tridimensionalizar el tiempo (pasado – presente – futuro). Entendiéndose éstos como espacios históricos en una continuidad, que acontece por la acción de las generaciones (que nacen, viven, experimentan, actúan, mueren y son sustituidas por otras generaciones). “Ayer, hoy y mañana, no son secciones cerradas en el tiempo” (Freire, 2000, p.119), de ser así desaparecería esta condición fundamental. Comprender esta continuidad permite temporalizar el espacio, no como una presencia maciza a la cual hay que adaptarse, sino que se revela como campo, que va tomando forma en la medida de la acción humana (Freire, 2000, p.107).
Adaptarse a la historia y no actuar en ella es reforzar una conducta que divide al hombre en un yo pasado y presente iguales y un futuro sin esperanza que, en el fondo, no existe. Un yo que no se reconoce siendo, y por esto no puede tener, en lo que todavía ve, el futuro que debe construir en unión con otros (Freire, 2000, p.224).
El factor temporalidad permite reconocer en la historia la existencia de un proceso en el tiempo mismo de los hombres donde el pasado ha hecho posible el presente y este hace posible el futuro: el hombre no es sólo lo que es, sino también lo que fue. Por eso, podemos hablar de conciencia histórica, que es conciencia reflexiva de su estar en el mundo. De esta forma hay una solidaridad entre el presente y el pasado, donde el primero apunta hacia el futuro, en el cuadro de la continuidad histórica. No hay fronteras rígidas en el tiempo, cuyas unidades espaciales, en cierta forma, se interpenetran (Freire, 1998, p.68).
En este sentido, el tiempo tiene una importancia en el proceso de la comunicación humana. En el caso del diálogo, para muchos puede resultar una pérdida, cuando se buscan resultados inmediatos y ante la urgencia de dar respuestas cónsonas a las necesidades. Si la ausencia de diálogo es una vía rápida, no es menos cierto que el diálogo crea mejores condiciones sustentables y sostenidas en el tiempo (Freire, 1998, p.48). Aunque no se puede ser ingenuo en cuanto a la exigencia de responder oportunamente a las situaciones humanas, hay que advertir que los cambios obtenidos sobre la transformación del entorno, resultan de las relaciones hombre-espacio histórico cultural, y esto es posible con el diálogo, donde estas se construyen sobre el propósito de transformar. El uso del tiempo para el diálogo, que problematiza y critica, inserta al hombre y a la mujer en su realidad como verdaderos sujetos de transformación (Freire, 1998, p.55).
Este diálogo que permite la construcción de las relaciones, además, produce conocimiento ante nuevas situaciones y realidades que surgen en la historia.
El conocimiento resultante “del quehacer colectivo, reclama de los dialogantes una actitud de búsqueda, de observación y de investigación frente al mundo, no sin antes preguntar e indagar sobre sí mismos” (Freire, 1998, p.88). “Demanda la reflexión crítica, el aprendizaje permanente, la invención y reinvención de las cosas” (Freire, 1998, p.26-28, 58). “No es el conocimiento estático que se transfiere al otro, como si se tratara de un depósito, no es el discurso de los eruditos, llenos de citas. Es mas bien el resultado del diálogo que parte de problematizar la realidad que se presenta retadora” (Freire, 1998, p.61) Plantear la realidad como un problema significa proponerles que admiren críticamente, en una operación totalizada su acción y la de los otros sobre el mundo. Los hombres en su proceso, como sujetos de conocimiento, y no como receptores de un “conocimiento” que otro u otros le donan o le prescriben, van ganando la razón de la realidad.
Ésta a su vez, y por esto mismo, se le va revelando como un mundo de desafíos y posibilidades, de determinismos y de libertad, de negación y afirmación de su humanidad, de permanencia y de transformación, de valor y cobardía, de espera, en la esperanza de la búsqueda, y de espera sin esperanza, en la inacción fatalista (Freire, 1998, p.97).
Aunque la toma de conciencia de las cosas no constituye un saber cabal, ya que pertenece a la esfera de la mera opinión “doxa”, esta etapa hay que superarla para que se tenga acceso al conocimiento “logos” (Freire, 1998, p.93). El diálogo que no traspase esta frontera no tiene ni tendrá fuerza de transformación sobre la realidad.
Y adquirirá esa fuerza cuando en la dinámica del diálogo que busca crear conocimiento, se conciban los temas y contenidos de la realidad problematizada y su consecuente acción – reflexión (Freire, 1998, p.102).
2. Teoría de Acción Antidialógica
Luego de revisado la concepción de Freire en torno al “ser más” como vocación del ser humano, se estudiará la acción antidialógica, como teoría que fundamenta en ideas y acciones el ser menos. “Los actores tienen como objetos de su acción la realidad y los oprimidos, simultáneamente; y, como objetivo, el sostenimiento de la opresión, por medio del mantenimiento de la realidad opresora” (Freire, 2000, p.172).
2.1. Características de la acción antidialógica.
La primera es la necesidad de conquista, a través de múltiples formas, desde las más triviales hasta las sofisticadas. Desde las más represivas hasta las farsantes. Todo acto de conquista implica un sujeto que conquista, y un objeto conquistado. El sujeto determina sus finalidades al objeto conquistado y suprime en éste su forma, porque al introyectarla, se transforma en un ser ambiguo, un ser que “aloja” en sí al otro.
Ésta es una acción antidialógica, pues para llevarla a cabo el opresor no dialoga, se impone, robando y negando al oprimido su palabra, su expresividad, su cultura. El mismo antidiálogo se torna indispensable para su mantenimiento. Este deseo y necesidad de conquista es un elemento que acompaña la acción antidialógica. La conquista va in crescendo cuando el opresor se esfuerza por impedir a los hombres el desarrollo de su condición de “admirar” el mundo. De allí que impone los mitos para alienar al oprimido y hacerlos pasivos frente a un mundo que no es presentado como problema. El opresor intenta convertir al oprimido en un mero espectador del mundo, al que hay que ajustarse y adaptarse. El objetivo es llegar a las masas oprimidas y no quedar en ellas. Dicha aproximación se hace desde arriba pues es indispensable mantener el estado actual.
Entre los mitos, tenemos que el orden opresor es un orden de libertad y de derechos. Libertad para tener su propio jefe, para ser empresario, para consumir e ir a donde desea. El mito de la igualdad de clases donde todos tienen oportunidad menos el “perezoso” todos tienen derechos. El mito del heroísmo de los pobres. El mito de la dadiva y del asistencialismo. El mito de las élites dominadoras como las salvadoras del pueblo, debiendo este agradecer lo que hacen éstas por ellas. El mito de la rebelión y la subversión de lo establecido como algo que contradice la ley de Dios. El mito de la propiedad privada como fundamento del desarrollo humano, en tanto se considere como personas humanas sólo a los opresores. El mito de la dinamicidad de los opresores y de la pereza y falta de honradez de los pobres. El mito de la inferioridad ontológica de éstos y el de la superioridad de los ricos. El mito de clase productora y no opresora.
Todos estos mitos que Freire logra determinar en la década del sesenta y que hoy tienen formas y términos diferentes, hacen que las masas sean conquistadas con facilidad y sin darse cuenta. No es una conquista frontal. “Si bien es cierto que los contenidos y los métodos de la conquista varían históricamente, lo que no cambia, en tanto existe la élite dominadora, es este anhelo de apropiarse de lo que no es suyo” (Freire, 2000, p.179-180).
Una segunda característica de la teoría del antidiálogo es la división. En la medida en que las minorías someten a las mayorías es indispensable para la continuidad de su poder, dividirlas. Aceptar la unificación de las masas resulta una amenaza seria para su hegemonía. La palabra unidad, organización y lucha son consideradas peligrosas. Aislarlos, debilitarlos y profundizar sus divisiones a través de diversos métodos y procedimientos. Por ejemplo, en lugar de la adquisición de una conciencia crítica de la realidad como totalidad, los oprimidos son manipulados a disponer de una visión parcial de los problemas sin relación con el todo, o de la preocupación por el todo sin relación con las partes o mediante la capacitación de líderes en quienes se promueven intereses y valores ajenos a la realidad en la que están inmersos, convirtiéndose en extraños o agentes de dominación.
En esta división se maniobra para que se nieguen los conflictos entre las clases sociales, se habla de la necesidad de comprensión, de armonía. Armonía que en el fondo es imposible, dado el antagonismo indisfrazable existente entre una clase y otra. Mas esa armonía sólo es posible en la de los opresores entre sí. Éstos, aunque divergiendo e incluso, en ciertas ocasiones, luchando por intereses de grupos, se unifiquen, inmediatamente frente a una amenaza a su clase.
De la misma forma, la armonía del oprimido sólo será posible entre sus miembros tras la búsqueda de su liberación. Unificados y organizados harán de su debilidad una fuerza transformadora, con la cual podrán recrear el mundo, haciéndolo más humano.
El dividir para mantener el statu quo se impone, pues, como un objetivo de la teoría de la acción dominadora antidialógica. En este panorama los dominadores pretenden aparecer como salvadores de los hombres a quienes deshumanizan. Pero lo que realmente intentan es salvarse a sí mismos, defendiendo sus riquezas, su poder, su estilo de vida, con los cuales aplastan a los demás.
Otra manera de dividir es que los oprimidos no perciban claramente las reglas de juego. Que ellos se sientan defendidos y no manejados. En este sentido, se promocionan a sí mismos como protectores mientras que los que buscan la liberación los tildan de enemigos, traidores y los satanizan (Freire, 2000, p.180).
La tercera característica de la teoría de la acción antidialógica es la manipulación. Es otro instrumento de conquista al igual que la división. Las personas inmaduras política y culturalmente son las más susceptibles de ser manipuladas. La manipulación aparece como una necesidad imperiosa de las élites dominadoras con el objeto de conseguir el apoyo de los oprimidos. Esta manipulación se hace con una serie de engaños y promesas, con la farsa de los mitos que impone el sistema, como por ejemplo, la posibilidad de ascenso y movilidad social así como el apetito de éxito personal.
A través de la manipulación se anestesian las masas para que no piensen, para que se distraigan y se desvíen de las verdaderas causas de sus problemas, así como de la solución concreta de los mismos. Fraccionándolas en una única expectativa, la de “recibir más”. No lograr esto, es permitir que reflexionen sobre su realidad y, por tanto, revertir tarde o temprano el orden establecido.
Sin embargo, surte en esta acción manipuladora un momento positivo, cual es el que los individuos asistidos desean, indefinidamente, más y más, y los no asistidos, frente al ejemplo de los que lo son, buscan la forma de ser igualmente asistidos. Pero las élites dominadoras no pudiendo dar ayuda a todos, terminan por aumentar en mayor grado la inquietud de las multitudes.
Resulta innecesaria la manipulación cuando los oprimidos están sumergidos en las creencias que promueve los opresores (Freire, 2000, p.188-194).
Finalmente como cuarta característica de la Teoría de la acción antidialógica encontramos la invasión cultural. Así como las anteriores todas le sirven a la conquista. El sujeto, autor y actor del proceso es el invasor, en cambio, los invadidos sus objetos. El invasor actúa y los invadidos tienen la ilusión de que actúan.
Ignorando las potencialidades del ser que condiciona, irrespetando sus particularidades, la invasión cultural impone su visión y sus valores y penetra en el contexto cultural, frenando su creatividad, inhibiendo su expansión.
Discreta o abiertamente, la invasión cultural es una forma de violencia, pues la cultura invadida se ve amenazada o definitivamente pierde su originalidad. El invasor se muestra como amigo y salvador del invadido. Esta puede darse de una sociedad a otra o de una clase social a otra.
Esta invasión conduce a la inautenticidad del ser de los invadidos, al encuadrarlos en sus patrones y modos de vida. De allí que los invadidos ven su propia realidad con la óptica del invasor. Sólo se interesan por conocer el mundo de los individuos a objeto de dominarlos cada vez más y afinar los medios y contenidos programáticos de ideologización. Es condición básica para el éxito de la invasión cultural que los invadidos se convenzan de su inferioridad intrínseca para poder reconocer la superioridad del invasor. Para ellos es fundamental la premisa “no hay nada que tenga su contrario”. Ellos se apoyan en ella. Este instrumento de dominación es deliberado, volitivo y programado, y busca concretarse en las estructuras sociales. Familia, educación, empresas públicas y privadas no pueden escapar a sus influencias. Mas aún se convierten en estructuras promotoras de la visión y valores del invasor, donde su principal precepto es el de no pensar.
Mientras más se acentúa la invasión, alienado el ser de la cultura de los invadidos, mayor es el deseo de éstos por parecerse a aquellos: andar como aquellos, vestir a su manera, hablar a su modo, imitarlos en todo. Esta dualidad explica a los invadidos y dominados, en cierto momento de su experiencia existencial, como un yo casi adherido al tú opresor (Freire, 2000, p.195-215).
2.2. Situación y actitud Psicopatológica del oprimido y del opresor
En un estado de opresión la acción del sujeto opresor y la inacción del oprimido llevan a un establecimiento y mantenimiento del mismo. En el esquema presentado a continuación se puede observar que existe una correlación donde ambos, sujeto y objeto se infringen daño, pero a su vez se da una connivencia mutua, es decir, el disimulo y tolerancia del estado de cosas opresoras. Las actitudes y acciones reiterativas y sistemáticas bajo la responsabilidad del opresor no quitan la cuota de responsabilidad del oprimido al permitir y aceptar la situación. Aunque su libertad y capacidad de decidir se ve condicionada y atropellada, al connivir con el opresor y hacer adherencia a su acción, el ser humano en situación de oprimido es el único que puede revertir este orden.
Psicopatologías del opresor y del oprimido según las características de la Teoría Antidialógica

3. Teoría de la Acción Dialógica
El diálogo, como fenómeno humano, se nos revela la palabra; la cual se puede decir que es el diálogo mismo. Es el encuentro amoroso de los seres humanos, que mediatizados por el mundo, lo pronuncian, esto es lo transforman y, transformándolo, lo humanizan, para la humanización de todos (Freire, 1973, p. 46). El diálogo tiene dos dimensiones –acción y reflexión- y su derivación es la praxis, que es la palabra verdadera que transforma el mundo. Una no es sin la otra. Si se elimina la acción, la palabrería y el verbalismo ocuparían su lugar. Si se sacrifica la reflexión, el activismo la reemplazaría. En ambos casos no es posible el diálogo. “Mediante el verbalismo alienado y el activismo alienante no se puede esperar la denuncia del mundo, dado que no hay denuncia sin compromiso de transformación ni compromiso sin acción” (Freire, 2000, p.99).
Pues ¿qué es el diálogo? Es una relación horizontal de A más B. Nace de una matriz crítica y genera crítica. Se nutre del amor, de la humildad, de la esperanza, de la confianza. Por eso sólo el diálogo comunica. Y cuando los polos del diálogo se ligan así, con amor, esperanza y fe uno en el otro, se hacen críticos en la búsqueda de algo. Se crea, entonces, “una relación de simpatía entre ambos, donde quienes dialogan lo hacen sobre algo” (Freire, 1998, p.104).
Freire al circunscribirse en el pensamiento Jasperiano, asume que el diálogo es, por tanto, el camino indispensable, no solamente en las cuestiones vitales para el orden político sino para todo nuestro ser. El diálogo sólo tiene estímulo y significado en virtud de la creencia en el hombre y en sus posibilidades, la creencia de que solamente llega a ser él mismo cuando los demás lleguen a ser ellos mismos. “El sujeto que se abre al mundo y a los otros inaugura con su gesto la relación dialógica en que se confirma como inquietud y curiosidad, como inconclusión en permanente movimiento en la historia” (Freire, 1999, p.130).
Como opuesto al diálogo se encuentra el antidiálogo que implica una relación vertical A sobre B. Es acrítico y no genera crítica, exactamente porque es desamoroso y autosuficiente. Quiebra una relación de simpatía. El antidiálogo no comunica, hace comunicados, invade, manipula e impone consignas.
En una experiencia existencial que se constituye dentro de las fronteras del antidiálogo es comprensible reconocer que existen razones que explican el rechazo al diálogo. Dentro del orden histórico-sociológico, cultural y estructural por parte de quienes ostentan el poder, rechazan el diálogo por considerar que saben más que sus interlocutores, es decir, se patrocinan como “sede del saber, y en ese sentido, el otro, a quien consideran como la sede de la ignorancia le corresponde escuchar y obedecer” (Freire, 1998, p.25). Por tanto, el mutismo y el silencio por parte de quienes no poseen el poder no es fruto de la casualidad. Su desconfianza hacia sí mismos al haber introyectado el mito de la ignorancia absoluta, le hace preferir no dialogar.
Un ejemplo de esta realidad se encuentra reflejado en las conversaciones de padres a hijos, pasando por los centros educativos e instituciones públicas y privadas donde la transferencia del saber y de la tecnología resulta un hecho cotidiano y, aunque existe conciencia de las implicaciones de ello, se asume pasivamente esta práctica. Pese a esto, es precisamente la familia, los centros educativos, el trabajo, donde el diálogo como encuentro de sujetos interlocutores, que buscan la significación de los significados, pueden albergar espacios idóneos para correr el riesgo de la aventura dialógica (Freire, 1998, p.61-77).
3.1. Características de la teoría de la Acción Dialógica
Entre los elementos constitutivos de la Teoría de la Acción Dialógica tenemos la colaboración, la unión, la organización y la síntesis cultural.
La colaboración, como característica de la acción dialógica, la cual se da sólo entre sujetos, aunque en niveles distintos de función y por lo tanto de responsabilidad, sólo puede realizarse en la comunicación. Diálogo que lleva a la adhesión, como coincidencia libre de opciones. En tanto la conquista implica un sujeto que, conquistando al otro, lo transforma en objeto, en la acción dialógica los sujetos se encuentran para la transformación del mundo en colaboración. El “yo” dialógico sabe que el “tú” es quien lo constituye. Donde ambos pasan a ser, en la dialéctica de esas relaciones constitutivas, dos tú que se hacen dos yo. No existen, por tanto, un dominante y un dominado. En lugar de esto, hay sujetos que se encuentran para la pronunciación del mundo, para su transformación.
Los sujetos se vuelcan sobre la realidad que problematizada, los desafía. La respuesta a los desafíos de esta realidad problematizada es ya la acción de los sujetos dialógicos sobre ella, para transformarla. En esta colaboración los sujetos transforman el mundo para la liberación de los seres humanos, lo que exige el descubrimiento del mundo y de sí mismos, desmitificándolos. En este descubrimiento se hace posible la adhesión y la confianza a los demás en una visión y proyecto común. Esta adhesión se revela en una comunión y comunicación permanentes.
El esfuerzo de unión de los oprimidos entre sí y de éstos con el liderazgo para lograr la liberación es la segunda característica de la teoría de la acción dialógica. La contradicción antagónica que se da entre los opresores y los oprimidos es una condición para que se dé la organización. Mientras que para los opresores su unidad implica la división de las gentes, para los que buscan la liberación su unidad responde a la existente entre éstos y sus lideres.
Esta unidad es posible alterando los mecanismos de la división, como los mitos, los slogans y la ideología de opresión, que separan al sujeto de su realidad, pero también lo cognoscitivo de lo afectivo y de lo activo. El primer paso entonces es la desmitificación de la realidad y reconocer en sí mismo su adherencia a la ideología para luego ejercer un acto de adhesión a la praxis verdadera de transformación de una realidad injusta.
Esta unidad de los oprimidos es relación solidaria entre sí, que entraña una conciencia de sí mismos y de clase. Reconocimiento que se proyecta como seres transformadores de la realidad a través de una acción creadora.
A fin de que los oprimidos se unan entre sí, es necesario romper con el carácter mágico y mítico de la vida, a través del cual se encuentran ligados al mundo de la opresión. Esta acción está ligada con la acción cultural que se da en la experiencia histórica y existencial (Freire, 2000, p.222-227).
La organización como producto de la unidad de las masas es el esfuerzo de liberación en una tarea común con los lideres: instaurar el aprendizaje de la pronunciación del mundo y su transformación, lenguaje y acción que no la dice y hace sólo el líder sino con el pueblo. En esta acción, la forma y el contenido lo determina el contexto histórico.
Esta organización va a permitir el aprendizaje de la autoridad y la libertad verdadera, a través de la transformación de la realidad que media entre ellos. La organización lleva consigo no sólo el testimonio arriesgado y amoroso de los líderes, sino disciplina, orden, decisión, objetivos, tareas que cumplir y cuentas que rendir.
La autoridad como elemento clave de la organización niega tanto el autoritarismo como el desenfreno y la permisividad y reconoce la libertad a través del acto de delegar.
Como última característica de la Teoría de la acción dialógica tiene la síntesis cultural la cual surge de toda acción cultural sistematizada y deliberada, que incide en la estructura social. Compuesta de fines y métodos la acción cultural puede estar al servicio de la dominación o de la liberación; ambas, dialécticamente antagónicas, se procesan en la estructura social a través de la permanencia y el cambio.
“La acción cultural dialógica busca ante todo superar las contradicciones antagónicas para que resulte la liberación de los seres humanos” (Freire, 2000, p.233). Estos a su vez se transforman en actores de la acción que ejercen sobre el mundo.
Dos momentos que en forma simultánea intervienen en la acción cultural son el de la investigación temática y el de la acción como síntesis cultural. En cuanto a la investigación temática, se refiere a la temática significativa del pueblo, a partir de cuyo conocimiento es posible la organización del contenido programático para el desarrollo de cualquier acción con él. La contradicción existente entre la visión del mundo del liderazgo y la del pueblo se resuelve en la medida del enriquecimiento y aporte mutuo. La temática refleja la visión del mundo que va a encontrarse en el pueblo, que está también en los lideres, implícita o explícitamente, en sus anhelos, dudas, esperanzas, la percepción de sí mismos y del opresor, sus creencias, sus fatalismos, sus reacciones. Los lideres ante esta visión pueden conjuntamente actuar para satisfacer la demanda percibida, no sin antes problematizar lo necesario para ir a las causas que lo originan y no quedando en dar respuestas que no encarnan la solución definitiva.
Con el objeto de comprender los aspectos fundamentales de la teoría la Acción dialógica de Freire observe el siguiente esquema.
4. Decisión y Acción para el liderazgo liberador
El liderazgo comprometido con la gente en situación de oprimidos tiene un modo de ser y actuar que difiere del opresor, que se encuentra en la acera opuesta. En su opción y decisión liberadora, como condición previa a todo cambio y transformación, el liderazgo debe creer y amar profundamente a los seres humanos y al mundo. Fe y amor que se concretan en un compromiso de acción dialógica para lograr colaboración, unión, organización y síntesis cultural; la cual aminora los efectos de la conquista, la división, la manipulación y la invasión cultural como derivadas de una acción antidialógica.

Este compromiso que busca en los oprimidos su adhesión por la libertad nace de la comunión con la gente y en creer y confiar en sus capacidades para superar la situación opresora. En este sentido, “si la fe en los seres humanos es un a priori del diálogo, la confianza se instaura en él” (Freire, 2000, p.105), de lo contrario, una débil fe en los seres humanos no hará emerger “la confianza sobre el testimonio que un sujeto da al otro, de sus intenciones reales y concretas” (Freire, 2000, p.105).
El testimonio del liderazgo liberador es profético y de esperanza. Es profético porque favorece la problematización del mundo que desvela la situación opresora y denuncia la complicidad y la ambigüedad de los hombres oprimidos en tantos seres humanos que alojan al opresor. Y es de esperanza porque reconoce en éstos las potencialidades y capacidades creadoras y de liberación que se tienen para salir de ella. Entre los elementos constitutivos del testimonio, que no varían históricamente, se cuentan la coherencia entre la palabra y el acto de quien testifica; “la osadía que lo lleva a enfrentar la existencia como un riesgo permanente; la radicalización, y nunca la sectarización, de la opción realizada, que conduce a la acción no sólo a quién testifica sino a aquellos a quienes da su testimonio; la valentía de amar” (Freire, 2000, p.229) y la fe en los seres humanos, que oprimidos u opresores de igual modo enfoca su propuesta liberadora.
4.1. Ser sujetos de la esperanza.
Dentro de una intención liberadora Freire no entiende la existencia humana y la necesaria lucha para mejorarla sin la esperanza y sin el sueño, de allí que urge educar para la esperanza y la utopía. De lo contrario, se experimentará la desesperanza y la desesperación que es distorsión y pérdida de dirección de la esperanza como necesidad del ser vital.
Consciente de su valor ontológico, sostiene que si bien la esperanza es necesaria, no es suficiente. Ella sola no gana la lucha humanista de liberarse a sí mismo y liberar a los opresores, pero sin ella la lucha flaquea y titubea. La esperanza permite ver la realidad sin determinismos y comprender la historia como posibilidad, sujeta a ser modificada cuando el ser humano, descubre su condición de oprimido y busca la superación concreta de su liberación (Freire, 2000, p. 166). Es un abrir los ojos ante la oportunidad y el derecho de ser más pero también el impulso y deseo de superar los estadios de minusvalía y de mutismo, de miedo y de parálisis, de despersonalización y masificación a donde lo ha llevado la situación opresora.
En cuanto a la utopía que comporta el lenguaje de la posibilidad y el sueño de lo posible, Freire se opone al discurso neoliberal, pragmático, según el cual “debemos adecuarnos a los hechos tal como se están dando, como si no pudieran darse de otra forma, como si no debiésemos luchar, precisamente por ser mujeres y hombres, para que se den de otra manera” (Freire, 2001, p.86). Soñar no es sólo un acto político necesario, sino también una connotación de la forma histórico social de estar siendo mujeres y hombres. Forma parte de la naturaleza humana que, dentro de la historia, se encuentra en permanente proceso de devenir.
Insiste en que no hay utopía verdadera fuera de la tensión entre la denuncia de un presente que se hace cada vez más intolerable y el anuncio de un futuro por crear, por construir política, estética y éticamente entre todos, mujeres y hombres. La utopía implica esa denuncia y ese anuncio pero no permite que se agote la tensión entre ambos en torno a la producción del futuro antes anunciado y ahora un nuevo presente. La nueva experiencia de sueño se instaura en la misma medida en que la historia no se inmoviliza, no muere. Por el contrario, continúa (Freire, 2001, p.87).
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADAFreire, P. (1998). ¿Extensión o comunicación?: la concientización en el medio rural. (21ª. ed). México: Siglo 21 Editores.
Freire, P. (1998). La educación como práctica de la libertad. (47ª. ed). México: Siglo 21 Editores.
Freire, P. (1999). Pedagogía de la autonomía. (3ª. ed). México: Siglo 21 Editores.
Freire, P. (1999). Pedagogía de la esperanza. (4ª. ed). México: Siglo 21 Editores.
Freire, P. (2000). Pedagogía del oprimido. (53ª. ed). México: Siglo 21 Editores.
Freire, P. (2001). Política y educación. (5ª. ed). México: Siglo 21 Editores

COMUNICACIÓN ORGANIZACIONAL

Comunicación organizacional

PARA INVESTIGAR EN COMUNICACIÓN SOCIAL

Para investigar

COMUNICACIÓN HUMANISTA

 

La comunicación humana – El proceso de interrelación– por George A. Borden y John D. Stone 1976 California EEUU.  Librería El Ateneo Editorial. 1982 Argentina

 

Enfoque humanista: el hombre no es una ideología, alerta sobre el uso inhumano del ser humano, libertad y responsabilidad en la decisión y sobre dejar de lado la conciencia y todos los recursos de la mente. El condicionamiento significaba poder y control.

  • Unidad original
  • El modelo antropomórfico del hombre
  • La observación indiferente permite adquirir conocimientos “útiles”  pero solo la participación permitirá adquirir el conocimiento que sirva de ayuda
  • Sociedad unidimensional que busca reducir las categorías de pensamiento y discurso a una especie de aprobación consensual de las directivas de una cultura agresiva y adquisitiva.
  • Conocimiento de si mismo y de los demás
  • Somos activos buscadores de información
  • Todos los movimientos sociales debieran ser juzgados de acuerdo con su capacidad para actuar en interés de nuestros semejantes
  • Por medio de pautas innatas de Reconocimiento, asimilación, acomodación y procesos mnemónicos construimos un modelo mental (cognitivo) de la realidad que surge de todas las experiencias que hemos tenido con el mundo externo en conjunción con el enfoque interno que aplicamos a ellas.
  • La unidad de la experiencia es, por tanto, un ciclo que comprende cinco fases: expectativa, inversión, encuentro, confirmación o no confirmación y revisión constructiva. hay poco aprendizaje sin experiencia, poca experiencia sin envolvimiento y poco envolvimiento sin entrega a la empresa de nuestra propia comprensión y crecimiento.
  • La persona crece pasando por muchas complejas etapas de desarrollo cognitivo.

Representantes: Abraham Maslow, Colin Wilson (1972) Charlotte Buhler, Melanie Allen, Frank Goble, Matson y Wilson, Martin Buber, Soren Kierkegaard, Paul Tillich, Adler,

 

Floyd Matson

  • Comprometerse con la transformación del hombre
  • Reconocimiento del ser humano como persona individual
  • El sí mismo necesita del otro. Necesitamos a los demás para desarrollar el propio sí mismo . Facilitar la madurez de todos los participantes.
  • Relación yo-tu
  • Intersubjetividad que implica una autentica comunicación del orden de la comunión (Gabriel Marcel). Subjetividad: muy temprano de su vida el hombre desarrolla un esquema única de apercepción que comprende su idea acerca del mundo y de él si mismo.
  • Amor productivo y la autorrealización (Fromm)

 

Componentes básicos del modelo humanista: 

  • Respeto por el ser humano como persona completa: de libre elección que es impredecible pero racional. Unidad original. Individual: indivisible, que no puede ser dividido. Singularidad individual. Libertad de elección.
  • Énfasis en las relaciones personales con los demás como medio para entenderse uno mismo. Ver al hombre dentro de su contexto mas significativo.
  • Desarrollo del sí mismo. El poder creativo del hombre. Fuerza creadora. significa capacidad para contemplar fines y efectuar decisiones, elecciones y toda clase de arreglos congruentes con los propósitos y valores del individuo. Afirmación de uno mismo. Orden superior a la natura y la nurtura como determinantes dominantes.
  • Evolución hacia la madurez. Interés social: metas socialmente útiles para la humanidad. Orientación que da a los actos es en el sentido de una sinergia de lucha personal con la lucha de los demás.

 

Modelo de comunicación humanista

El comunicador humanista es una persona única autónoma con procesos mentales que buscan activamente información, consciente de si misma y de su enraizamiento en la sociedad, con libertad de elección y responsable de la conducta resultante.

El componente básico del proceso de la comunicación es el ser humano. 93. La persona en totalidad y en su capacidad autorreguladora y no los mensajes como lo hace la conductista (motivos externos) y el psicoanálisis (urgencias interiores).

La función básica de la comunicación humana consiste en desarrollar relaciones y no en intercambio de información.

La comunicación tiene lugar en un contexto.  (Contexto cultural e ideológico: creencias, temores, deseos y expectativas (esta referencia actitudinal es inconsciente), Contexto situacional: el tiempo, el lugar (variables psicológicas, sociológicas y físicas) y el Contexto de urgencia: se vincula con la necesidad de comunicar o de una clase especifica de comunicación)

El comunicador humanista tiene como fin aprender a vivir en un mundo carente de sentimientos sin adoptar su modo de obrar. La persona sana es aquella que trata de llegar al otro.

Características de un modelo humanista:

  1. La comunicación se define como compartir significados
  2. Se considera al ser humano como un sistema que funciona dentro de una jerarquía de otros sistemas.
  3. El componente básico del proceso de comunicación humana es la persona.
  4. La función básica del proceso de comunicación humana es desarrollar relaciones.
  5. La unidad básica del proceso de comunicación es la caricia.
  6. El énfasis en la persona como totalidad requiere conciencia de la propia capacidad reguladora con sus aspectos afines de elección y asertividad
  7. Existen tres aspectos en el contexto de la comunicación humana: cultural, situacional y urgencia.

Todas estas características tienen como fin facilitar la madurez en nosotros y en la otra persona.

 

UN PROBLEMA IMPORTANTE DE LA COMUNICACIÓN HUMANISTA: LA REHUMANIZACIÓN DE LA PERSONA DESHUMANIZADA. Roger

Creciente incapacidad del hombre para llevarse bien consigo mismo y con los demás. La comunicación personal es, en realidad, sumamente difícil y rara… nuestro destino actual es existir en un mundo en el que la comunicación entre las personas está prácticamente destruida. (Rollo May, 206). En medio de una multitud el hombre parece estar luchando por lograr relaciones significativas con su mundo, su semejante y el mismo, tratando de aferrar lo que aquí denominamos comunicación humana.

 

ÉTICA HUMANISTA

La persona que ha descubierto que puede cambiar aquello que no le gusta de sí mismo es fácil que procure también cambiar aquello que no le gusta de su medio.

Postulados de la Ética humanista:

  1. La responsabilidad por la propia existencia. Cada persona es el agente mas responsable de su propia vida. Aunque reconoce la indudable influencia de la contingencia, de la presión social y del interés por los demás. El ser humano mediatiza estas influencias (centralidad) 133. Conciencia de la propia potencia, dignidad y significatividad. 134 Reclama y acepta que uno es el sujeto de su propia vida. Cada individuo es el principal determinante de sus propias conducta y experiencia. 135 Cada persona es la única influencia consciente en la determinación de su propia vida.
  2. La mutualidad de la relación. Lo ideal de las relaciones humanas es el mutualismo en las personas, cada una de las cuales es el sujeto de la propia vida y cada una de las cuales es el sujeto de su propia vida y reconoce que la otra es el sujeto de la suya. 135. Donde respetándose la autonomía se logre una relación significativa. Las relaciones con otros –sexuales o no- se evaluaran en medida en que contribuyan o vayan en menoscabo del fin común. La mutualidad y franqueza en la elección y reconocimiento de que toda elección afirmativa significa también abandonar algo.
  3. La perspectiva del aquí y ahora. Siempre vivimos el momento presente, lo que significa quitar valor al pasado o sobre el futuro. El pasado solo tiene significado por la manera como hoy lo interpretamos. Mucho de lo que hacemos hoy determinará el futuro. Solo en el presente podemos realizar nuestras propias potencialidades.
  4. Aceptación de las emociones no hedónicas. Reconocimiento de que las emociones tales como el dolor, el conflicto, la pena, la ira y la culpa son parte de la experiencia humana que debe comprenderse y hasta valorarse en lugar de reprimirlas y ocultarlas. Estas son para una experiencia humana completa.
  5. La experiencia orientada hacia la madurez. Búsqueda de experiencias que facilitan la madurez. Centralizar la atención en la persona individual, en su autonomía y dignidad, en su búsqueda de ser auténtico y sujeto de su propia vida es, naturalmente, una posición valorativa de importancia clave.

 

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